sábado, 15 de noviembre de 2008

Fútbol en blanco y negro

No hace falta ser Nietzsche ni pasarse el día en la biblioteca para saber que la historia tiende a repetirse: desde el sofá de casa, equipado de un mando en la mano y luciendo bigote de espuma cervecera, se aprenden hermosas lecciones.
En sólo quince días, los futboleros hemos asistido con placer al espectáculo implacable del peso de la historia. Primero fue ese artista maligno llamado Del Piero que masacró al Madrí con el sello añejo que tuvieron los mitos futbolísticos que alumbraron los años 90. Pinturicchio cuenta hoy 34 años pero lleva ya cuatro dedicado a la épica tarea de alargar su magisterio en unos tiempos que ya no son los suyos. Desplegó su talento en los 90 y hay algo en su fútbol, en esa zancada corta y lenta, que le convierte en un romántico, que recuerda a Hagi, Laudrup o Romário; a esos viejos maestros que maravillaban sin ruborizarse por no entrenar, por tener calambres, por sus físicos frágiles. Y sin embargo, Del Piero reinó en el Bernabéu y sacó la lengua a la noche madrileña para celebrar sus goles –en un gesto, por cierto, que pusieron de moda los Rolling Stones en los 70, pero que han empleado los guerreros maoríes en sus danzas bélicas desde hace siglos-.
El arte de golear pasada la treintena no es una exclusiva del italiano, claro. Ahí están las tremendas temporadas que han firmado en los últimos años Raúl o Van Nistelrroy. Sin embargo, hay algo de metálico el instinto asesino del holandés y en la tozudez del capitán blanco que les convierte en hijos androides del nuevo milenio. Del Piero es distinto. Ya hace tiempo chocó con Capello, porque éste, en su sabiduría, lo reservaba como a una de esas trufas blancas que da el norte de Italia. Aquellas sesiones de banquillo, de ver pasar por delante de él a delanteros musculosos y hambrientos, sirvieron para preservar su calidad y olfato, para verle cantar gol en el Bernabéu, en un alarido que compartió con Cantona, Francescoli o Baggio.
Y esta semana hemos presenciado la proeza del Real Unión, todo orgullo y fe, propio de unos jugadores y un escudo que no han olvidado que ganaron hasta cuatro veces la Copa y uno de los equipos más temidos de España. Los goles de Eneko Romo y compañía fueron para algunos un milagro. Viéndolo con perspectiva, tras la parálisis sobrevenida de Dudek, como tras la la parábola de Zizou en Glasgow o el triunfo del Liverpool en Estambul ante el Milan, se escondía una sencilla verdad que resuena en las grandes citas: la historia juega y gana.

7 comentarios:

marc dijo...

Una menció especial, si us plau, per la tanca més ben posada de la història: la del gol de falta de Del Piero al Bernabéu. Casillas comença a fallar, només això.

Pel que fa a la història, els culés a quina ens hem d'agafar, a la dels darrers 18 anys amb 8 lligues i 2 copes d'Europa o a la dels anteriors 90 amb 9 lligues i cap copa d'Europa?

Albert Martín Vidal dijo...

Company,

Em temo que per tenir la història a favor no n'hi ha prou amb dues dècades, ens en calen moltes més. I fixa't que aquest equip només ha guanyat Champions quan ha jugat meravellosament, a anys llum per sobre de la resta. Això prova quant que ens costa guanyar.

Diego dijo...

Lo cierto es que uno ya ha asumido que el Barça debe jugar muy bien para ganar los partidos normalmente, y no es cuestión de suerte sino de fe.

No hay más que ver al aficionado tipo culé, pesimista, tembloroso y pensando siempre que nos la van a meter en el 90. El equipo, el club, se contagia de esa negatividad estoy convencido.

gonzny dijo...

El año que mas maravillosamente jugó el Barça le cayeron cuatro en Atenas.

El anyo anterior? Pues tengo una sola palabra para resumir la gloriosa temporada: Kaiserslautern.

El año de Saint Denis, si no me traiciona la memoria, tras la eliminatoria con el Chelsea, describir el juego de equipo contra el Benfica (especialmente), Milan y Arsenal como maravilloso se me antoja un poco exagerado.

Por mi parte, despues de ver al Barça ganar este anyo en Sarria y sobre todo en Donetsk, me apetece que llegue el minuto 90 de cualquier partido. Se acabo el miedo. Fuera con las tradiciones.

Diego dijo...

Lo de Kaiserslautern fue dos años antes, no?

Yo estoy contigo Gonzalo, me temo que no somos los culés normales, pero conozco muchos como te los he descrito. Sólo hace falta ver el Camp Nou, la mayoría son vejetes de 70 años que jamás apoyan al equipo salvo que éste juegue bien. Si el Barça hubiera tenido la afición del Liverpool, por ejemplo, tendríamos bastantes más títulos en nuestra historia.

Albert Martín Vidal dijo...

Debo reivindicar el juego del Bsarça en la Champions de 2006. Cierto que el equipo jugaba con cinco tíos pensando en la defensa y el Edmilson más serio que ha conocido el fútbol. Pero en Stamfors Bridge desmontamos al Chelsea, en Lisboa el Barça estuvo impresionante, en San Siro aún se acuerdan del festival de toque que dio el Barça (con un Iniesta que se merendó a Seedorf y Gattuso) y en la fina, en fin, qué deciros: de no haber estado Henry, habría sido un baño insultante.

Marc dijo...

Si se'm permet fer spam: blog de nova creació.

http://penalinjust.blogspot.com/


Escrit per aquest humil opinador i un amic meu, també humil. Com no.