sábado, 11 de septiembre de 2010

Lo que la 'caipirinha' nos dejó

Y precisamente hoy había transcrito estas palabras de McCarthy: "Tú piensas que cuando te despiertas por la mañana el ayer ya no cuenta. Pero es todo lo que cuenta realmente". Y sí, hoy Diada Nacional de Catalunya conviene recordar algunas cosas:
1. Derrotas.
2. Anécdotas (Olé doña Josefa la del Puerto de Santa María: por su culpa conozco a dos quinielistas ocasionales que siempre dan vencedor al Macho Hércules).
5. Resacones lejanos.
6. Resacones recientes.
Hasta aquí el sermón. Es simple de comprender pero habrá que ver si Xavi, Piqué y compañía se aplican a recordar que en fútbol el que no lo da todo no gana. Tan fácil como mirar al pasado.

domingo, 5 de septiembre de 2010

El guardián del manicomio

¿Es posible fiar todas nuestras dudas existenciales en lo que a fútbol respecta a un sólo libro? ¿Existe un equivalente balompédico a la Biblia, el Corán o el Torá? Más aún: ¿hay algo parecido al I Ching que podamos utilizar los futboleros para resolver nuestras preocupaciones cotidianas? La respuesta, señoras y señores, es un rotundo sí.

Este foro tiene la suerte de ser leído desde China, desde donde dos intrépidos reporteros aportan alimento espiritual habida cuenta de que con Poli Rincón no alcanza. Hace unas semanas me trajeron del Lejano Oriente Fiebre en las gradas, un desternillante recorrido por la pasión futbolera del muy gunner y demente señor Nick Hornby. En esas páginas he encontrado muchas carcajadas y mucha luz (y he comprendido, además, que hay libros que no deberían leerse a riesgo de poner un punto y final a la propia trayectoria como escritor, pero ésa es otra historia).

Lo principal de Hornby -desde aquí pueden acceder a su blog- es que desciende a los abismos de la locura balompédica y lo hace con inteligencia y humor. Prometo recurrir a él en el futuro para resolver mis crisis futbolísticas y les recomiendo que hagan lo propio. Un ejemplo: en esta semana de lamentable parón por culpa de las selecciones le he preguntado a Hornby si es normal que la visión de Del Bosque y de mis chavales enfundados en chándales que no son azulgrana me provoque irritación, mareos y jaqueca. Y el sabio ha hablado así.

"A los obsesos les está negada toda clase de perspectiva sobre su propia pasión". ¡Cierto!

"La verdad es así de simple: durante largos ratos de un día normal y corriente, soy un perfecto idiota". Así es: cuando la novia pregunta "en qué piensas", tú no puedes responder "añoro a Messi recibiendo de Xavi".

"Las ambigüedades llegarían con el paso del tiempo: cuando cumplí 16 o 17 años, ya sabía de fútbol más que el seleccionador nacional". No es mi seleccionador, pero por supuesto que sé más que el Guardia Civil.

"Después del partido contra el Swindon, había descubierto que la lealtad, al menos en términos futbolísticos, no era objeto de una elección moral, tal como pudieran serlo la valentía o la amabilidad, sino que era más bien como una verruga o una joroba, es decir, algo con lo que uno ha de convivir sin remedio". Muy cierto: nuestro Swindon fueron Berna, Sevilla, Gaspart o el tamudazo: uno quisiera quitarse, pero no puede, del amor por su club.

"El estado natural del hincha futbolero es de una amarga desilusión, al margen del resultado del marcador". Cierto, sobre todo cuando Villar nos priva de nuestro equipo.

"Soy hincha, no tengo el deber de acatar la disciplina moral". Gracias, y por eso seguiré odiando a la Selección a pesar de la mojigatería y el discurso único nacional.

Amigos, Hornby viene para quedarse, ya verán como acaban siendo grandes amigos. Para algo es el guardián del manicomio.

sábado, 4 de septiembre de 2010

El premio

Ha tenido que ser un hombre del temple y prudencia de Robinho el que ponga un poco de orden en el debate del Balón de Oro FIFA. Una vez se han unido dos premios que sus organizadores se empeñan en denigrar (unos y otros), han comenzado las alucinantes campañas que suelen precederlo. Estos premios se han concedido históricamente al mejor jugador del año, una condición que solía acompañar a jugadores que habían hecho grandes temporadas en lo individual y que habían encontrado el éxito en sus equipos conquistando títulos. Pero año tras año, aparecen candidatos que sonrojan.
Ahí está Forlán, que ha conquistado dos competiciones menores como son la Europa League (recuerden que sus finalistas, el pasado año, eran el noveno de España contra el 12º inglés) y la extemporánea Supercopa de Europa. Cierto es que fue el goleador de Uruguay en el enorme Mundial que hicieron los charrúas, pero con el Balón de Oro del Mundial ya podía darse con un canto en los dientes. Ya se sabe que la sinrazón de los periodistas atléticos es infinita.
El otro depredador que ha sonado es el gran Diego Milito, que completó un final de temporada asombroso para ningunear a Eto'o y ser fundamental en todos los títulos del Inter. Acabó la temporada con 30 golazos y fue la clave del triplete nerazzurro. Sin embargo, su papel en el Mundial fue tristísimo: quedó relegado al banquillo y nos recordó que no deja de ser un matador que estuvo en el lugar adecuado. (Recordemos que animales como Hugo Sánchez, Jardel o Polster no aspiraron jamás a ganar otra cosa que la Bota de Oro, y que tampoco suertudos reincidentes como Pedro optan al máximo trofeo individual que hay en el mundo).
La vía interista la completa Sneijder, favorito de Mourinho, que ha completado un gran año haciendo lo que sabe: repartir palos y pegar pepinazos acompañado de una pertinaz potra. A pesar de que su candidatura es lógica habida cuenta a los títulos que ha ganado y del dorsal con que lo ha hecho, verle con el Balón de Oro puede causar daños irreparables en cientos de miles de córneas inocentes.
Volvamos a Robinho, ese filósofo. Pidió que sea para Iniesta (que marcó un gol en todo el año con su club), para Xavi (que estuvo un peldañito por debajo que en 2009) o para Messi, que cuajó una temporada sideral y ganó cuatro títulos pero se fue del Mundial sin marcar. Pedir seriedad a los corresponsales de France Football o a la FIFA, que en el pasado ya fue acusada de alterar votos, resulta absurdo. Pero para hacer el ridículo lo mínimo posible, una recomendación: que antes de votar se pregunten a qué jugador habrían querido tener en las filas de su equipo durante 2010.

martes, 31 de agosto de 2010

'Great expectations'

Dicen los agoreros que el Barça tiene una plantilla corta, saciada por el Mundial y por dos años gloriosos de humillación a La Banda. Que muchos de los cracks de este equipo irremisiblemente bajarán su motivación. Darth Vader ya ha avisado de que nuestros treintañeros son unos calzonazos y que no anem bé.
Pero es que La Banda ha alcanzado tales cotas de miseria que uno no puede sino sonreírse y prepararse para el orgasmo de todos los tiempos. ¡Ríanse del 2-6! El Madriz lo fía todo a su camorrista portugués, que en sus primeras comparecencias ha pedido el tiempo que no tuvo Pellegrini y ha dejado ir que
a) el Barça suele jugar contra diez
b) lo bonito del fútbol es acabar el partido sin goles en el marcador.
No negaremos aquí que Mou es un fuera de serie, un hombre que conoce los secretos del dao y además un ganador empedernido. Pero prueben a poner a Bill Gates al frente de un concesionario de monociclos en el Sahara o a Nacho Vidal como estimulador clitoriano de esta bellísima egipcia llamada Hatsepsut. Efectivamente, hasta ellos fracasarían.
¿Quiere eso decir que La Banda no puede ganar nada? No, quiere decir que bien harían de jugar la Copa del Rey con los titulares si no quieren fiarlo todo a su vieja potra europea. La Liga, si no hay accidentes extraños en los dos duelos directos, huele a azulgrana porque también el Barça tiene a un entrenador capaz de motivar a gente que ya lo tiene todo. Un entrenador, por cierto, que sabe que nada es más importante que el balón, y un entrenador a quien no se le conocen rotos en el trasero.

jueves, 26 de agosto de 2010

Vuelve el fútbol

Pisó el césped y se puso a hacer reverencias. Se le veía emocionado, con ese rictus extraño que se le ponía cuando contenía las lágrimas, con muchas menos sonrisas de las habituales. A los que hemos sobrevivido a otro verano infernal -cierto, hubo Mundial, pero España lo estropeó- la presencia de Ronaldinho en el Camp Nou nos pareció una revelación: el fútbol ha vuelto.
Y eso que el Gamper fue tirando a flojo. Ya saben que fue Maradona el que dijo algo así como que un partido amistoso es como bailar con la propia hermana (siempre y cuando no sea uno Lina Morgan). Lo mejor de la noche, Thiago y Jonathan -si Xavi, Iniesta y Busquets no fueran lo que son, tendrían razones para preocuparse-, pero fútbol poco.
Sí hubo detalles para el recuerdo: la danza de la Bella y la Bestia. La carrera a cámara súper lenta entre Pippo Inzaghi y Puyol (¿cómo era el chiste de Rossy de Palma y Prosinecki en un Twingo?), el chicharro del veteranísimo italiano, las buenas artes del golfo de Pinto en los penaltis.
Y luego hubo un tío, un hombre de 30 años, que nos dijo que nos quiere. Él, que resucitó al Barça y que tendrá que vivir una larguísima vida profesional y personal lastrado por el recuerdo de que hubo un tiempo, casi cuatro años, en que fue Dios.
Nosotros también te queremos: siempre serás foda.

martes, 17 de agosto de 2010

Postales veraniegas (III): Cerrado por vacaciones

Esta cueva permanecerá desierta unos días, habida cuenta de que ha llegado al fin el ansiado mes en que uno cobra sin trabajar.
Señoras, quedan como responsables de cuatro sencillas misiones:
1) Ganar por un rotundo 4-1 al Sevilla en el Camp Nou.
2) Caso de que Ibra se largue estando yo embarcado, acudan al aeropuerto a darle las gracias por esos cuatro meses de pinceladas inolvidables. Y sean crueles, por favor: grítenle un sonoro "¡Por más lejos que te vayas, Messi seguirá siendo el mejor!".
3) Caso de que llegue Sex, Dios no lo quiera, acudir de nuevo a El Prat con pancartas alusivas a Gerard López y bien dispuestos al insulto.
4) Adorar en secreto a Ryan Giggs, verdadera leyenda, que ha conseguido a la primera oportunidad convertirse en el único jugador de la Premier que ha anotado en 19 campeonatos consecutivos. Él también merece unas vacaciones.

viernes, 13 de agosto de 2010

Los nunca vistos (III): Jaime B.

Es uno de los grandes empresarios de Catalunya y de él se dice que completó la carrera de Derecho sin obtener otra cosa que Matrículas de Honor años antes de triunfar en la intrincada lucha de poderes por hacerse con el timón de la empresa familiar, un imperio de proyección internacional. Con fama de durísimo negociador, de trabajador infatigable, de hábil hombre de negocios, sólo se le ha visto perder los papeles desde la banda de las pistas de fútbol sala donde jugaba el mejor de la docena de hijos que trajo al mundo.
Yo le conocí. Jaime B. tenía aspecto de una indolencia infinita, tendencia jorobosa, músculos lánguidos y mirada sin brillo. Compartíamos equipo y pronto supe todo lo referente a la gloriosa trayectoria del padre y a la total incapacidad del hijo para aprobar ninguna de las asignaturas que cursaba a los 16 años. La comparación era tan dura que uno intuía que el chaval era pura carne de diván. Pero en cuanto le cayó la pelota en el pie, varias revelaciones atravesaron a los que entrenábamos con él (y han de saber que esto no tenía lugar en un equipucho vulgar, ni en un patio de colegio; era uno de los mejores equipos de la División de Honor Juvenil de fútbol sala):
1) Estábamos ante un elegido.
2) Era el mejor jugador de 16 años que habíamos visto jamás.
3) Jamás llegaríamos a nada, sólo él estaba llamado a la elite.
Jaime jugaba con el tres a la espalda -me dejó el ocho, nunca dejaré de agradecérselo- y eso no le impedía bailar sobre el parqué. Sus croquetas eran las más fluidas que recuerdo haber visto. Con el mismo mecanismo que los perros emplean para ladrar y las narices para respirar, él pisaba el balón, lo cambiaba de pierna, lo escondía. Flotaba y volvía locos a los rivales hasta que chutaba a la escuadra, con una potencia ajena a ese físico desdichado.
Cuando dejé aquel conjunto ya sabía que en el primer equipo le seguían, era sólo cuestión de meses que jugara en División de Honor, con los profesionales. Para mi sorpresa, eso no llegaría a ocurrir nunca: el mejor jugador que había visto quedó por el camino. Le encontré tiempo después en una discoteca, me contó que nunca quiso abandonar ciertos vicios, seguía jugando pero al segundo nivel, sin controles antidopaje ni demasiadas exigencias.
No le pregunté si no merecería la pena tomárselo en serio; me acordé de su vociferante progenitor en las gradas. El fútbol del hijo tenía que estar a la altura del ego del padre. Esa terrible exigencia truncó al jugador que me hizo entender que nunca llegaría a nada.

lunes, 9 de agosto de 2010

Lo de Sex

"La solución es que no se hubiera ido". Mal estamos cuando el más sensato del asunto Cesc resulta ser nuestro flamante secretario técnico, alias Cuánto me añoran en San Mamés, alias El de las manos largas (así le llamaba, visionaria, mi Santa Madre). Pues claro, por Dios. Que no se hubiera ido o que no hubiera renovado hasta 2014, que hay que tener más cabeza si lo que quería era huir de las brumas, las lluvias, el fish and chips y la imposibilidad de ganar nunca nada.
Sex tiene fama de empanado en la Selección y aquí ya explicamos cuánto nos molesta su vuelta al club a cambio de una fortuna. En primer lugar, porque nos recordaría que con la Infamia Gaspartiana de Gerard López no hemos aprendido nada. Y segundo, porque sería como asumir que los chavalines de la cantera pueden mearnos en la cabeza, que ya no nos encargaremos nosotros de decir que sí, que efectivamente está lloviendo.
Dicho lo cual, aquí va mi apuesta: el Chaval del Mojito jugará este año en el Barça, sólo que lo hará por un precio aún más demencial y con Rosell llegando a Barcelona como Guti a Estambul. A veces, el fúngol y los ritos de apareamiento veraniegos son así de previsibles. Ojalá marremos. Ojalá.