Mostrando entradas con la etiqueta exhibición. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta exhibición. Mostrar todas las entradas

martes, 6 de abril de 2010

Reflexiones ante el fin del mundo (II)

En esta noche de alaridos, permítanme sólo dos apuntes. El primero, que en la alta competición, en el deporte de elite, no hay humillados ni humilladores. Sí hay ganadores y perdedores, porque en la vida se puede ganar y se puede perder. El Arsenal dio lo que tuvo y fue un digno competidor.
Una segunda cosa que me permito destacar de la exhibición de Nuestro Amado Hermano Pequeño: ¿Dónde habían visto ustedes a un portero hincar la rodilla en su presencia? Ocurrió ayer en su tercer gol (1'40") y no era la primera vez: alguien había experimentado ya esta dolorosa caída a cámara superlenta.
Sólo quedan tres, y los servidores de ustedes y del buen fútbol. Muy buenas y felices noches.

lunes, 15 de marzo de 2010

¡Ignición!

La primavera asoma, La Banda busca delanteros y entrenador y comienza la auténtica competición. Son las cosas del mes de marzo, cuando el fútbol deja de ser un plácido ejercicio doméstico de fin de semana para convertirse en cuestión de vida o muerte (o en algo mucho más importante que eso).
Soplan hoy vientos de optimismo en esta Caverna más allá de la enésima exhibición de la Bestia Parda, que fíjense si fue grande lo que hizo que hasta sonrió. Hasta César y De Albert acabaron abrazados (1'57") para celebrar su hat trick. Pero el Barça dio ayer otros motivos para el optimismo. Supo sufrir en la primera parte y aguantar la portería a cero, con ese regalo llamado Milito mandando desde atrás. Y más importante, demostró que sus jugadores aún tiene vergüenza y, tras la segura bronca del descanso, rescataron su mejor nivel. Por momentos, en la segunda parte ya se vio a un equipo afinado, fresco y profundo justo cuando llega el Stuttgart y media temporada puede irse a Sandiós.
Vienen curvas pero hay más ganas que miedo. Lucir en el pecho la copa del campeón del mundo no es ninguna broma. Jugar como hicieron ayer, "con una velocidad sólo concedida a ciertos locos", que diría Bolaño, tampoco.
Tres, dos, uno, ¡ignición!