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jueves, 15 de agosto de 2013

La Liga en una servilleta



Y hasta aquí el desierto y la desubicación. Vuelve el balón, vuelve Messi, vuelve la mejor alienación social inventada por el hombre moderno. Y con este redondo momento de felicidad llega también la ocasión de mojarse y hacer uno de esos burdos ejercicios de futurología que invariablemente acaban en bochorno, excusas y sonrojo. Pero no seamos cobardes. Como a los gorrinos les encanta revolcarse en el fango, a los futboleros nos gustan las profecías. Y más que ninguna otra, aquellas que hacemos con los ojos brillantes junto a una servilleta de bar donde hemos dispuesto, con mano temblorosa por la emoción, el once de nuestro equipo. Seamos sinceros: es cierto que en el eje de la defensa hay una nada, apenas confortada por una mancha de aceite del bocadillo de jamón, pero al menos ese vacío queda entre Valdés y Busquets, y bien cerca aparece Alves. Las cuatro letras de Xavi no figuran aquí desgastadas, ni cansadas, ni saben nada de tendones crispados. Tremendo es lo que hay en la parte izquierda del papelito, donde uno lee con enorme cosquilleo subabdominal “Alba, Iniesta, Neymar”, y en aquel otro rinconcito recuperamos la fe en Alexis -¿qué sería del fútbol sin el amor a las causas imposibles?- y arriba, envuelto en el torpe dibujo de una estrella, está el amuleto que nos hace sentir únicos en el mundo y elegidos de la historia, ahí, junto a un resto de espuma de cerveza, ahí campa el dorsal 10. Y en ese preciso instante, el oráculo habla a través de nuestra euforia.

Y nos dice que el Atleti es cosa seria, que el triceratops de Simeone sigue ahí, pero que sin Falcao y con Villa es mucho menor, y que difícilmente aspirará a colarse en el duelo de siempre. Y que por tanto, somos nosotros o La Banda. Y que es verdad que con esta directiva incapaz y rencorosa no podemos contar para empujar al equipo, y que ahí salimos perdiendo respecto a un Florentino obsesionado con la victoria, que, dentro de sus delirios, hace cuanto puede. Y si bien nosotros llegamos de ganar la Liga y el rival de otro año de fracasos, el efecto Tata iguala el hambre que hay en uno y otro lado. Y también intuimos que, a pesar del desastre cometido con Valdés, y del adiós de Abidal y de piezas clave del cuerpo técnico, en nuestro vestuario sigue mandando un grupo de gente sana y competitiva con un cierto sentido de la civilización, mientras que los distintos comandos armados de esa otra casa se abocan a la difícil digestión del postmourinhismo. Y al final de nuestro trance adivinatorio, nos queda, arrugada pero triunfal, la servilleta, y en ese pedacito de papel translúcido aparecen nueve nombres (y dos borrones) que, incluso a pesar de la yegua, son sencillamente superiores.


En unos meses, por supuesto, el azar del juego y el millón de detalles que entran en juego harán saltar por los aires cualquier pronóstico para avergonzarnos un año más. Hasta entonces, entornen los ojos, abriguen sueños salvajes y disfruten de su servilleta. 

jueves, 25 de julio de 2013

Tata



"Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo hasta apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta."
Vladimir Nabokov, Lolita.


Un bisílabo con resonancias infantiles parece un buen inicio. Con él afrontaremos el año lejos de las inquinas neonuñistas, lejos también de la depresión por el adiós de Vilanova. Ta-ta, Ta-ta. Prueben, funciona: le limpia a uno la cabeza. Por alguna razón, la palabra invita al optimismo, incluso a pesar del agotamiento que se intuye en ese vestuario sobrealimentado. Ta-ta, y esto lo ganamos.

Es cierto que de nuestro nuevo líder no sabíamos nada hace 15 días. Cuentan que sus equipos muerden, que es muy competitivo, que hizo milagros en Newell's y en Paraguay. Cuentan también, y eso es bueno de verdad, que no sólo se parece a Bielsa en el look de profesor de ciencias trasnochado  (y permitan que nos extendamos: esa estampa, qué hermosura: el fútbol también debería ser lugar para gente a la que no imaginamos en un salón de belleza).

Ocurre, además, que el Tata nos ha ahorrado la pereza de Villas-Boas, con quien sin duda Florentino tiene ardientes sueños repletos de libretos tecnificados, y de aquel otro, el vigoréxico, el que reserva su sonrisa para los ironmen. Gracias, Tata.

Y qué demonios: fíjense si es bueno, el Tata, que era el candidato de Messi. Parece que haya que ocultarlo o que eso sea motivo de vergüenza. No, señores. Pregunten a Merckx qué hacía en su Molteni. O a Jordan, que mandó más como escolta de los Bulls de lo que hace hoy como propietario de los Bobcats. Pelé, Di Stéfano, Cruyff, Maradona: por supuesto que tomaban estas decisiones. En lugar de negarlo, La Bestia Parda, debería haberlo admitido y pedir un aumento de ficha por tomar responsabilidades que corresponden a Rosell, Bartomeu y Zubi, ese trío lalalá.

Pero volvamos al Tata. Es mirar esa cara desconocida y llegarnos el aire fresco. Es verle y recordar el tiempo en que, como dijo Di Stéfano en su era prenupcial, el entrenador era "uno que con un esparadrapo se ponía una E en la espalda". Es saber que lejos de tácticas y pizarras, la clave de todo está en que el Tata los agarre del pecho uno a uno y les convenza para que el Barça sea el Barça.

¿Tienen dudas? Insistan: Ta-ta, Ta-ta. Ta-ta.

lunes, 11 de marzo de 2013

Por sus pronósticos les conoceréis



Finalmente llega el temido día en que un barcelonista tiene que salir del armario y mojarse. Y sorprende lo poco que nos gusta hacerlo, teniendo en cuenta que vivimos en un mundo en que el momento de máxima plenitud intelectual al que aspira el hombre libre es el de mandarle un SMS a su cuñado con las palabras "Qué te dije".

También en las predicciones demostramos ser un pueblo escindido. Décadas de rexachismo configuraron un club melodramático, depresivo y especialista en excusas, un club al servicio de un ejército de almas pesimistas. Muchos forjaron su educación sentimental en aquel tiempo oscuro y no vamos a replicarles; aún ven a Duckadam en sus noches negras y algunos incluso estuvieron ahí en la final de Berna. Pero el advenimiento del Fútbol a estos lares ha traído consigo 25 años en que han caído la mitad de ligas y un buen puñado de Champions, y eso, comprenderán, también marca mucho. La cuestión no es puramente generacional, el asunto es más complejo: de alguna forma, el signo de las predicciones que hacemos es el termómetro del castigo que nos ha infligido la vida, y ahí no siempre juega la edad.

Cuando llega una ocasión como la de mañana, es el momento de confrontar la solidez de los propios fantasmas con la de nuestros deseos salvajes de gloria. La certeza en ese 5-1 al Milan es pensar que sí, que un día te saldrá la mayonesa, y que llegará la milagrosa mañana en que la vecina del cuarto segunda repare en tu sonriente persona, y el milagroso lunes en que deje de sonar el despertador a las 6.15 porque el saldo de la hipoteca será un solitario cero, y que cualquier noche de éstas caerá una juerga como las de hace lustros.

Y por contra, proclamar que el Milan saldrá del Camp Nou con un 2-2 en el zurrón y bailes de extrarradio en las caderas también es prever que de esa entrevista de trabajo no nos llamarán ni de coña, que no pasaremos la ITV ni sobornando al mecánico, que este pinchazo en el costado traerá cola y asumir que tu hijo quinceañero, sin duda, lleva tiempo sisando tus pitillos a escondidas.

A estas alturas ustedes pueden preguntarse qué ambiente reina en La Caverna. No tengan la menor duda: aquí pensamos que si algo nos hemos ganado es el derecho a soñar, que al fin y al cabo ya está la vida para poner límite a nuestros delirios. Vecinita del cuarto segunda, no dudes de mis intenciones. ¿Acaso no ves con qué descaro meto barriga?

martes, 28 de agosto de 2012

Síntomas



En agosto de 2011, La Banda arrolló al Barça en el primer partido de la Supercopa. Los Quincazos también exhibieron agresividad, ambición y tono físico en el Camp Nou; sólo el talento sobrehumano de Messi impidió que ganaran ese título. Pero su dinámica era temible. En la jornada dos de Liga ya llevaban diez goles y eran líderes. La cosa, ya saben, acabó en récord y título.

Un año más tarde, ya lo ven. La Banda sale al Camp Nou gallinácea y raquítica. Tiene potra, pero muestra un nivel ínfimo. Tal vez gane esta Supercopa a lomos del politraumatizado Averno, del genuino olor a metal fresco. Pero su nivel no es el que era. Ya tienen una Copa y una Liga y sólo darán ese plus de capacidad de sufrimiento que se requieren para ganar en Europa. Por supuesto que se hinchará a ganar un montón de domingos consecutivos, pero no engañan a nadie. La sobreexcitación y el hambre se quedaron en Cibeles y sólo volverán con los acordes de Händel.

En pleno agosto hay cosas que se intuyen. Si este Barça mejora su nivel defensivo hasta lo que podría considerarse simplemente Flojo (escalando desde las profundidades de Grotesco, Patético, Lamentable y Bochornoso) esta Liga no se escapará. Puede que estas conclusiones les parezcan precipitadas. Pero no olviden que ya hemos visto al equipo remontarle un 0-1 a La Banda -lo que demuestra fe- y de ganar un partido que hace un año habríamos perdido sí o sí -lo que demuestra hambre-. Hace un año ya en la segunda jornada pinchamos prematuramente un partido fácil en Anoeta.

Europa será este año el reto. Pero la Liga, amigos, bien podemos ganarla a 12 jornadas para el final.

sábado, 18 de agosto de 2012

Fútbol Club Messi



21.00 horas y juega Messi con tres puntos en juego. Exactamente: por fin la felicidad para ese monstruo competitivo y para esa legión de seguidores que ha penado, abúlica y ojerosa, durante la orfandad estival. Para regocijo de todos, la previsible demolición de la Real Sociedad marcará también el comienzo de otro asunto más trascendental: el del Fútbol Club Messi.

En efecto, con el adiós de Guardiola ha habido un traspaso de poderes ordenado, civilizado y conveniente que ha acabado del siguiente modo: ahora quien tiene la última palabra en las decisiones clave es La Bestia Parda. Por supuesto que la directiva tiene sus competencias, y que Tito, el sabio estratega de la era Guardiola, es quien hace las alineaciones, quien entierra la defensa de tres y el que elige qué proyecto solidario arrancamos este verano en el Emirates Stadium. Pero las decisiones se llevan a cabo si y sólo si a Messi no le "enojan" ni le "calientan", del mismo modo que antes el club entero contenía la respiración entorno a la furia encorbatada de Guardiola. La jerarquía del mejor jugador que veremos jamás comienza a ser acorde a su talento y nadie debería preocuparse: el Messi de La Banda es un futbolista frustrado llamado Mourinho; el del United, el anciano Ferguson; el del Chelsea, el analfabeto balompédico de Abramovich.

Aunque a muchos nos habría tranquilizado ver una lista de bajas con nombres como Alves, Piqué o Villa antes de empezar la temporada, hay motivos para el optimismo. El primero de ellos es que Los Quincazos vienen de ganar una Liga y su pulsión competitiva caerá, si no en los grandes choques, sí en los campos humildes. El conjunto más canallesco que han conocido los tiempos sigue obsesionado con  La Décima y el Barça debería sacar provecho de ello para volver a la normalidad de ganar el título doméstico. Además, La Bestia Parda y compañía han asumido que el pasado año dejaron escapar los grandes títulos por su (lógica) falta de tensión, y quién sabe si eso les haya hecho meditar sobre la necesidad de arrinconar a los moc-mocs.

Pero olvídenlo todo y sonrían. El fútbol ha vuelto: a las 21.00 horas juega Messi con tres puntos en juego.


lunes, 5 de diciembre de 2011

El plan de Guardiola

Muy buenos días: faltan 128 horas para que se detenga el universo. Tras el psicodrama del pasado mayo y la erupción volcánica de la Supercopa, vuelve a ser ganar o morir. Lo dicho: muy buenos días.
La misión es la que es: llega el Barça seis puntos por debajo y con la necesidad de ganar en el Bernabéu. A pesar de la rutina del manita team -que gana más puntos contra La Banda que contra el Espanyol- no parece fácil lograr en el Averno lo que no se consiguió en Getafe, Bilbao o Anoeta.
Guardiola movió el vestuario el pasado verano con dos premisas. Una, podar a los descolgados en lo deportivo (Milito, Jeffrén) y a los excluidos en lo humano (Bojan). Otra, pensar en los enfrentamientos directos con La Banda de los Quincazos, una gente que saldrá con seis tíos de vocación defensiva y con quien se lo jugará todo un año más. De ahí el fichaje de un delantero explosivo y con regate. De ahí la contratación del mejor llegador del mundo. Si recuerdan, en los dos partidos más decisivos del año pasado (la final de Copa y la ida de Champions), los reservas que metió Guardiola para oxigenar el equipo fueron Maxwell, Keita, Afellay y Sergi Roberto. El sábado bien podrían ser Cuenca, Pedro y Thiago. Incluso, si ganamos de mucho, un tío llamado Villa. Hola, Iker, ¿cómo estás?
Pero la vida no es tan sencilla, por más que el Tito Flo siga sin entender el asunto. Ocurre que ahora jugamos con una defensa infame. Y que aunque juguemos con cuatro, allí, en el área, donde se decide todo, es posible que tengamos a Piqué, Mascherano, Abidal o Puyol, todos ellos en su peor momento. Y por ahí flojea el plan de Guardiola.
En fin, ya saben que hace tiempo que en esta Caverna abandonamos la prudencia y nos gusta lanzar vaticinos... Es posible que encajemos cuatro goles. Pero que nadie se haga el sorprendido si metemos seis.

domingo, 9 de enero de 2011

La profecía rota

Que Messi no hubiera ganado el Balón de Oro habría sido una injusticia atroz; que no lo haya ganado Xavi nos llena de tristeza. Pero en este foro tampoco podemos alegrarnos de que el ganador no sea Iniesta. Entre otras cosas, porque debía cumplir una profecía. Tal y como se temen, hoy, ¡autobombo!
Sabrán perdonarme: en un tiempo en que aún me dirigía la palabra y me miraba sin rastro de sospecha, le pregunté a Iniesta si se veía capaz de ganar el Balón de Oro. Se rió ante la ocurrencia pero acabó por admitir -en una entrevista publicada en El Mundo- que podría lograrlo si metiera entre 15 y 20 goles. Cosa de la que, dijo, se veía capaz. Iniesta era entonces un futbolista de detalles, alejado del fútbol torrencial de Ronaldinho, que entonces era la referencia mundial.
Era noviembre de 2006 y ni siquiera era titular. Jugadores como Oleguer, Van Bommel, Edmilson, Márquez o Giuly jugaban más que él. En ese contexto escribí estas líneas bajo el título El Ángel Exterminador:
"Nada hay tan excitante en el mundo del fútbol como la irrupción de un nuevo talento. Cuando aparece un joven prometedor, el césped adquiere electricidad y un cosquilleo colectivo anuncia la llegada del Mesías. El ojo del espectador aún no está acostumbrado a los movimientos de la estrella en ciernes y se aplaude cada detalle. El fútbol, en esos casos, adquiere la magia de la primera vez.
¿Cuánto tiempo se sorprendió el Camp Nou con Romário, después de debutar con tres antológicos goles a la Real Sociedad? Un suspiro, lo mismo que tardó Ronaldo en quitarse la etiqueta de incógnita y colgarse la de fuera de serie en un choque veraniego ante el Atlético de Madrid. Igual hicieron Rivaldo -dos goles en su debut- y Ronaldinho, que despejó dudas con un golazo tremendo al Sevilla en su primer partido como azulgrana. Cuando alguien alcanza la categoría de estrella con la rotundidad con que lo hicieron ellos, ya nunca más puede pedir a la afición que sea comprensiva y paciente. Cotidianamente se les exigen maravillas y llegan entonces los desencuentros.
Por eso el pausado advenimiento de Iniesta al Olimpo futbolístico se ha convertido en un prolongado placer del que el Camp Nou disfruta en pequeños bocados. A cada nueva actuación da un nuevo paso hacia el estrellato. Un día dejó atrás a Amor, otro empequeñeció a Xavi, ya alcanza a Deco y Guardiola. Y ha logrado este estatus lastrado por las suplencias y peleado con el gol.
Su actuación más célebre llegó en toda una semifinal de Liga de Campeones contra el Milan, donde destrozó a Pirlo y Gattuso con ese juego tan suyo, sencillo y demoledor. Tras su exhibicion, los cronistas no pudieron evitar referirse a él como el Angel Exterminador. Su juego profundo y elegante representa lo mejor que el Barça ha aportado al balompié. Nadie interpreta como él ese fútbol elaborado y ofensivo que desde Rinus Michels se ha apoderado del paladar de la afición barcelonista.
Sin embargo, Iniesta quiere dejar claro que es mucho más que un pelotero. El pasado sábado, frente al Deportivo, se sacó de la manga un eslalon vertiginoso, una acción que recordó a Maradona y que en el Camp Nou parecía reservada exclusivamente a Ronaldinho y Messi. Recorrió así un pasito más de su camino hacia un destino que parece marcado.
Hace ya casi una década, cuando Iniesta tenía 13 años, prometió que retiraría a su padre de la obra. Al poco tiempo cumplió. Resulta impensable que alguien como este niño pálido, que colecciona la serie Oliver y Benji, no haya soñado nunca con ser el mejor jugador del mundo. Es posible que aún haya gente que se resista a creer que Iniesta pueda alcanzar semejante nivel. Pero mientras tanto, el pueblo barcelonista se seguirá pavoneando como una embarazada oronda y orgullosa, que guarda celosa un secreto: lleva dentro al futuro Balón de Oro".
Recuerdo que escribí el artículo un jueves, que se publicó un viernes y el sábado, con varias semanas de adelanto, nació Marco, mi sobrino, a quien iba dedicado el artefacto. Cuatro años después, Iniesta marca ante el Depor y lo celebró así. ¿Creen en las profecías? También lo hace Messi. No competía con Xavi ni Iniesta; él compite con Cruyff, Platini, Van Basten y Zidane.

martes, 31 de agosto de 2010

'Great expectations'

Dicen los agoreros que el Barça tiene una plantilla corta, saciada por el Mundial y por dos años gloriosos de humillación a La Banda. Que muchos de los cracks de este equipo irremisiblemente bajarán su motivación. Darth Vader ya ha avisado de que nuestros treintañeros son unos calzonazos y que no anem bé.
Pero es que La Banda ha alcanzado tales cotas de miseria que uno no puede sino sonreírse y prepararse para el orgasmo de todos los tiempos. ¡Ríanse del 2-6! El Madriz lo fía todo a su camorrista portugués, que en sus primeras comparecencias ha pedido el tiempo que no tuvo Pellegrini y ha dejado ir que
a) el Barça suele jugar contra diez
b) lo bonito del fútbol es acabar el partido sin goles en el marcador.
No negaremos aquí que Mou es un fuera de serie, un hombre que conoce los secretos del dao y además un ganador empedernido. Pero prueben a poner a Bill Gates al frente de un concesionario de monociclos en el Sahara o a Nacho Vidal como estimulador clitoriano de esta bellísima egipcia llamada Hatsepsut. Efectivamente, hasta ellos fracasarían.
¿Quiere eso decir que La Banda no puede ganar nada? No, quiere decir que bien harían de jugar la Copa del Rey con los titulares si no quieren fiarlo todo a su vieja potra europea. La Liga, si no hay accidentes extraños en los dos duelos directos, huele a azulgrana porque también el Barça tiene a un entrenador capaz de motivar a gente que ya lo tiene todo. Un entrenador, por cierto, que sabe que nada es más importante que el balón, y un entrenador a quien no se le conocen rotos en el trasero.

miércoles, 13 de enero de 2010

1-4

No es una profecía, es un homenaje. No es un pronóstico, es un agradecimiento. Ya al despertar, esta Caverna ha comprendido que el Sevilla será destrozado esta noche, que Guardiola soltará a las bestias pardas, y que amarraremos el pase a cuartos. Lo dijo ayer: "Ya conocéis a estos jugadores, cómo se han comportado". Sonó a amenaza. Con la cerveza del mediodía, hemos confirmado que la victoria bien podría valer otro título, habida cuenta de la masacre de favoritos: los supervivientes en la competición bien podrían ser el Racing, Osasuna, Celta, Deportivo, Málaga, Rayo y Recre.
Recapitulemos: nunca fue la intención de este faro de cultura hacer quinielas. Esta locura del 1-4 responde al agradecimiento a un equipo que hace creer que todo es posible. Al equipo que ha roto la ley del deporte y nos ha convencido de que se puede ganar siempre. ¿Acabará hoy el idilio de ganar y ganar y ganar? Tal vez. Lo que ya no cambia es que el barcelonismo sabe que se puede ganar a cualquiera, en cualquier momento, con la diferencia de goles que haga falta.
Y así, el invierno y el frío parecen menos fieros.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Algo sobre Guardiola

Hace semanas que se suceden noticias que nos recuerdan que el único integrante del vestuario del Barça que acaba contrato este verano es Guardiola. Existen varias opiniones respecto a su negativa a renovar -algo que La Potra ya habría cerrado de haber podido-, a saber:
1. Que está molesto por las condiciones salariales de su multitudinario e hiperprofesionalizado staff.
2. Que no quiere hipotecar al futuro presidente de cara a las próximas elecciones.
3. Que es tan meticuloso que quiere cumplir su contrato, acabar la temporada y decidir entonces.
En este foro somos muy partidarios de ese apasionante entretenimiento llamado humo (22ª acepción del diccionario de la RAE) y opinamos que tal vez haya una cuarta teoría a tener en cuenta: que no renueva sencillamente porque quiere cambiar de aires. Guardiola dejó el Barça como jugador porque quería ver mundo, aprender de otros lados (o como diría el maestro, desaprender: http://www.cadenaser.com/entrevistas/entrevista.html?encuentro=4755&docPage=25&ordenacion=desc, pregunta 10). Porque sabía que la carrera de un jugador es corta y quería vivirla al máximo.
Vivió calvarios indecibles en Brescia y Roma, en lo deportivo y por su dudoso dopaje. Luego, Qatar y México. Era un hombre inquieto, y no sería raro que aún lo fuera. Después de un bienio en el Barça que será recordado, podría pasar que Guardiola quisiera probar otro fútbol, imponer su sello en otro lado.
¿Dónde iría alguien como él, que puede elegir? El deprimido calcio no es una opción, y ya lo conoce. Si no tiene un ataque de exotismo, elegiría las Islas Británicas. Y de todos sus equipos, sólo dos están al nivel de lo que alguien como él podría buscar: Liverpool y United. Sabrán disculpar este ejercicio de nigromancia barata, pero qué osadía demostraría Pep si apareciera en Manchester para lograr el más difícil todavía: superar la leyenda de Ferguson como está haciendo con la de Cruyff.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Xavi, humíllalo

Florentino y su monumental oda al mal fútbol vuelven al Camp Nou. Si este momento histórico se hubiera dado hace 25 años, los barcelonistas habrían regalado tal pitada al enemigo número uno del fútbol que nadie conservaría íntegros sus tímpanos.
Releamos cómo vivió Villoro el retorno del Innombrable al Estadi como madridista: "En ese momento, en las filas del Barça no se quería a nadie ni la mitad de lo que se odiaba a Figo". Es cierto, éramos gentes sencillas de corazón, nos dejábamos llevar por el estómago. Tampoco hace tanto, cuando un rival hacía una entrada fea en el Estadi, la grada atronaba: "¡Migueli, mátalo!". En esencia, los aficionados azulgrana eran sociópatas peligrosos venidos al mundo para insultar al Madrí -o en su ausencia, a ese conjunto de trapos blancos que corretean sobre el verde-.
Las cosas han cambiado. Hoy no odiamos a nadie del Madrí ni la mitad de lo que queremos a Piqué, Busquets o Keita porque los blancos son una birria, una mentira. Llega La Banda convertida en una divertida atracción de feria, y cuesta imaginar un homenaje más perfecto al engreimiento que ese montón de mercenarios fichados a precio de oro con Ronaldo a la cabeza. Pueden ganar, cierto. Habida cuenta del PC Fútbol que tiene montado en la delantera, podrían hasta golear. Seguirían siendo una farsa.
Qué lástima que a costa de la excelencia los barcelonistas ya no odien como solían. Será que piensan que no hace falta, que saben que a este deporte se juega con un solo balón y es muy difícil tenerlo sin centro del campo, sin una idea de juego, sin alma. Si los culés fueran aún lo que solían, Florentino se llevaría mañana toda la ira y a burla de los que aman a este Barça, que son también quienes aman al fútbol.
Pero hemos crecido: nos bastará con que Xavi coja el balón. Xavi, humíllalo.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Una lección de sinceridad

De pronto, sabes que en algún momento vas a morir, y en las resacas y los bajones se percibe en qué medida las drogas contribuyen a ese proceso; agotando los recursos espirituales, mentales y físicos, alimentando la apatía con la misma frecuencia que alimentan la emoción. 
Irvine Welsh (Trainspotting, Porno)  
¡Por fin puro y simple once contra once! Y la cosa empieza fuerte: en la jornada dos ya se ha visto que la Liga puede dar muchas sorpresas, pero que ésas no llegarán de Barça ni Madrid. Comencemos, igual que todos los telediarios de este país, por La Banda, que ha ganado a Deportivo y Espanyol en casa y fuera, como ya hicieron el pasado año. En esos partidos logró un average de +3, mientras que este año acumula un +4: la abismal diferencia hace buena la locura transitoria de Floren. 
Su propuesta sigue siendo la de Capello, aunque como novedad, este año tiene a dos futbolistas que saben jugar a primer toque (Benzema y Xabi) y el pasado año no tenía a ninguno. A pesar de su legión de cracks, en dos jornadas ya ha quedado claro que el Bernabéu seguirá mirando al Camp Nou igual que miraban los españolitos a las turistas suecas en los años 60. El reto de los blancos sería acercarse al Barça, lo que pasa por superar los 78 puntos que sumaron entre Schuster y Juande la pasada temporada, cosa que parece muy difícil. 
Pero por supuesto, que La Banda rebase al Barça parece ciencia ficción si no media una plaga de lesiones en los azulgrana, que si bien son el mejor equipo de Europa, no tiene una plantilla para presumir de medio campo para adelante. Puede que por eso Guardiola haya fichado al único ariete del mundo que puede garantizar muchos goles a la vez que genera juego. Ibrahimovic supera a Eto'o en disparo lejano y juego aéreo, y lo deja a años luz en visión de juego. Sin embargo, Ibra no es tan oportunista ni tan rápido. ¿Qué será más necesario para el Barça en los partidos que se pongan cuesta arriba? Guardiola ha concluido que lo primero, de lo contrario, en el pentacampeón habría hoy un nueve asturiano.
En fin, el Barça sigue siendo lo nunca visto. Y el Madrid, la res de siempre, traída al mundo para alimentar la apatía y la emoción. Gracias al fútbol por tanta y tan pronta sinceridad.

martes, 9 de junio de 2009

Elogio del humo

Por aclamación popular, me veo forzado a hablar de esa cosa fascinante que es el mercado de verano. Como todos los implicados en la materia, no sé nada. No olvidemos que Ballack, el año que se disponía a dejar el Bayern, matriculó a sus tres hijos en colegios de Milán, Londres y Barcelona; ni los jugadores saben qué les depara el mercato. Ni siquiera Guardiola sabe quién demonios va a jugar en el Barça el próximo año. Aun así, ¡opinemos! ¡Vendamos humo! Que se note que esta Caverna mamó durante muchos años de la alegría y brocha gorda de www.calciomercato.it y www.mercafutbol.com.
Hagamos primero tres apuntes. El primero es referente a la necesidad de fichar gente de calidad después de un año de éxitos. Es la forma de evitar la relajación de los cracks y de mantener el nivel en un año en que no va a haber tanta hambre. Recordemos que, tras ganar la primera Copa de Europa, Cruyff no ficha a nadie: sube a Busquets y Óscar García. Aquel error fue el inicio del fin del Dream Team; ni Romário frenó el derrumbre. Y más: ¿qué fichó el Barça después de ganar la segunda? A Thuram, Gudjohnsen y Zambrotta. El fin de aquel equipo estaba cantado.
El segundo es que en este Barça las salidas son más importantes que los fichajes. Eto'o, el gran Eto'o, a quien idolatraremos toda nuestra larga vida, debe irse. Porque lo pactaron hace un año con los capitanes y Guardiola, porque quiere ser el mejor de su equipo -nunca lo será en nuestra Mediterránea y sensual ciudad- y porque nació con un chaleco de explosivos pegado a la piel. Recuerden que el mejor acierto del pasado verano, incluso por encima de los fichajes de Piqué y Alves, fue el adiós de Deco y Ronaldinho.
Y en tercer lugar, una profecía: el Barça va a fichar a seis tíos (portero, lateral, central, centrocampista, ariete y extremo). Algunos están avanzados, aunque pendientes de la demencia de Florentino. Podemos rezar y entusiasmarnos con Ibrahimovic. Pero lo mejor que hay en el mercado es un tío feo como un demonio, con la cara cortada y que responde al nombre de Franck. Que el humo nos sea propicio.

domingo, 10 de mayo de 2009

Tonight, Tonight

Hoy, este post viene con una canción obligada: http://www.youtube.com/watch?v=EsZYqaSc4cU
Comencemos, pues. O mejor dicho, acabemos. La cita es a las 19.00 horas. Once contra once, tres puntos en juego y los ojos del mundo del fútbol puestos en el Camp Nou. Tres años después, un título asoma. Cómo hemos cambiado, de los tiempos de Ronnie a los de Xavi y Messi. En medio, el Tamudazo. La vergüenza de la 2007-08.
El fútbol contiene hoy la respiración para ver si el ballet de panzers de Guardiola suma una victoria más y deja escrito en la historia que en la 2008-2009 convirtió la Liga en un Joan Gamper, a sus rivales en Os Belenenses, al Madrí en un absurdo conejito de Duracell.
Las gradas huelen a ola, Canaletes se prepara para su tercera sacudida en una semana -a veces parece imposible que no se venga abajo esa añeja y heroica fuente- y el cava burbujea en los frigoríficos. Queda el último empujón, el golpe de gracia, el apoteosis.
Creamos. Soñemos. Trasnochemos. Será todo esta noche:
We'll crucify the insincere tonight / We'll make things right / we'll feel it all tonight / We'll find a way to offer up the night tonight / The indescribable moments of your life tonight / The impossible is possible tonight / Believe in me as I believe in you, tonight.

miércoles, 29 de abril de 2009

Cuatro empates, dos títulos

Mientras el pánico ya ha cundido definitivamente en el hogar de esos culés ejemplares que son los Collado, esta Caverna se permite un ejercicio de pragmatismo. Si contamos el 2-2 de Mestalla y el 0-0 de esta noche grande, y especulamos con un empate en el Bernabéu y otro más en Stamford Bridge, obetenemos lo siguiente: en el momento crucial del año, cuatro empates nos valdrían para ganar un título (la Liga) y llegar a una final de Champions. Ni más ni menos.
De entre las cosas malas que se han visto esta noche, la peor es la lesión de Márquez, que no volverá a jugar en lo que queda de temporada. A esa pésima noticia se ha unido ese prodigio de ineptitud que es Puyol consiguiendo ver una amarilla que le impide estar en Londres (malo) y que encima garantiza su concurso en la finalísima.
De entre las cosas buenas, que Valdés ha evitado una tragedia, que Iniesta y Messi las han pedido todas -lo del argentino no es preocupante: a cada actuación discreta suya sigue un recital- y sobre todo, que éste no es el Chelsea de hace tres años -en que a cada contragolpe, con Duff, Cole, Robben, Cole, Drogba y hasta Guddy aquello parecía el fin del mundo- y ni siquiera es el United del año pasado. Cabe recordar que aquel Manchester, que nos eliminó tras otro 0-0 en el Camp Nou, ganó la Liga inglesa de forma arrolladora, mientras que los de Abramovich pueden estar contentos si aseguran la tercera posición.
Por último, un dato para la esperanza: los dos últimos títulos europeos del Barça (la Recopa del 97 y la Champions de 2006) llegaron tras empatar el partido de semifinales en el Camp Nou, contra Fiorentina (1-1) y Milan (0-0).
Lo de esta noche es un gran resultado. Pero mejores aún serían los dos próximos empates, con goles, por supuesto, dado que es imposible empatar a cero con una defensa integrada por Nuestro Heroico Capitán y el amigo Piqué.

domingo, 31 de agosto de 2008

El favorito

Escribe Quique Setién que el Barca es su prfincipal favorito para ganar la Liga, y donde hable un diez que calle el resto. Sin embargo, cuesta compartir su entusiasmo, que radica principalmente en el convencimiento de que los azulgrana, de la mano de Guardiola, han recuperado las ganas de sufrir, trabajar y ganar, tal vez el unico requisito indispensable para llevarse el titulo. A ese dao el Barca puede añadir varios factores. A saber:
1) Con Alves, vuelven las llegadas por banda y la superioridad numerica en campo rival.
2) Xavi e Iniesta están ante la oportunidad de su vida: manejar el equipo sin pedir permiso y ponerse al nivel de los mas grandes.
3) El equipo parece dispuesto a presionar en campo contrario.
4) Eto'o vuelve a tener, dos años despues, algo que demostrar, igual que Henry.
5) El Madrid es tan malo como era, y con menos ganas tras tres títulos.
6) Messi: el jugador más desequilibrante del mundo se enfunda este año el diez y tiene ganas de ganar el que será de verdad su primer campeonato.
Sin embargo, el Madrid parece seguir con ese indestructible espíritu, que vendrá espoleado por la gestion de Txiki: no olvidemos que la delantera titular del Barca anoto el anyo pasado sólo 38 goles. Si se le añade el papel de Bojan, primer suplente, 48. Y si se suma a Hleb, Iniesta, y Pedritito alcanzamos la ridicula cifra de 53 tantos, algo impropio de una delantera que aspira a algo, donde sus seis delanteros deberian sumar unos 80 goles. 
Mañana es domingo, día del señor, Aleluya: por fin el fútbol.