domingo, 19 de mayo de 2013
A favor de Neymart
No hace tanto don Alfredo Di Stéfano conservaba una mala baba que hacía imposible que un vástago suyo le contradijera siquiera en el sabor del yogur. Cuando su cosmos conservaba ese equilibrio, concedía entrevistas en que le preguntaban por los mejores. Y el hombre respondía: "Los mejores son Messi y Cristiano, por la velocidad". Para Di Stéfano, el fútbol es eso: correr más que el central, llegar antes, dejar al defensa con esa impotencia de chutar la nada y oler el viento.
Si llevan ustedes la máxima de Di Stéfano al pasado reciente barcelonista, verán que puede aplicarse a un variopinto desfile de delanteros fallidos que bien podrían fundar circo propio. En él estarían Ezquerro y Maxi López, Ibrahimovic y el postrero Villa, Hleb y hasta Sex. A todos se les aplica la misma norma: si vas a jugar en el área rival y eres lento, más vale que tu equipo no sea el Barça. De hecho, toda una generación de barcelonistas recuerda aún, con horror, cómo Stoichkov pasó de golpe, cuando llegó a los 31 años, de crack formidable a volante que sólo servía para hacer cambios de juego.
Por esas razones, en este agujero vemos con buenos ojos que Neymar aterrice este verano en el Camp Nou. Cierto es que el aparatoso rito amatorio protagonizado entre el entorno del jugador y el rosellismo resulta un insulto a la inteligencia. También es cierto que los jugadores que devienen iconos dan repelús. Y que Youtube genera sospechas. Pero señores, Neymar no es Robinho; Neymar es un campeón de Copa Libertadores. Neymar es una habilidad para el regate por la que Eto'o o Henry habrían matado. Ante todo, Neymar es vértigo, Neymar es un sprint corto y largo que le permite encarar a uno, a dos, a tres. Neymar es un tío con ganas de demostrarle a Europa que su fútbol también merece el Balón de Oro.
Podría objetarse que el baile de figuras que buscan hoy pareja es tremendo. Cristiano, Falcao, Rooney, Luis Suarez, Lewandowski, Tévez... Todos delanteros brutales en busca de un nuevo paraíso. Pero recordemos que esto no es el PC Fútbol; aquí la clave está en el encaje con Messi. Ése, y no el más goleador, es el que necesita el Barça para volver a la cima. Y de todos esos fenómenos, ninguno desequilibra como él. Ninguno parece tan preparado para jugar lejos del eje en un entramado táctico como el del Barça. Y ninguno corre tanto con el balón pegado al pie.
En fin, si no les convence nada de lo anterior, piensen en una cuestión más trivial: imaginen la ilusión íntima que sentirán cada vez que un abuelo se refiera al prodigio de la cresta como "Neymart".
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Cuando ganan los malos
jueves, 13 de enero de 2011
Afellay, el mito
Daños colaterales de la Edad de Oro Azulgrana: llega un fichaje exótico y se le da el mismo trato que en su día se dispensó a Christanval. La más absoluta indiferencia es lo único que ha recibido el pobre Ibi Afellay desde que llegó al Camp Nou hace tres semanas. ¿Y quién iba a fijarse en Lina Morgan cuando tiene a Giselle en su cama? Gente seria, los barcelonistas.
La silenciosa llegada de este delantero holandés -estrella del PSV como en su día lo fueron Koeman, Van Nistelrooy o Cocu- es un buen síntoma y tiene además la virtud de resucitar los tiempos románticos en que los fichajes extranjeros eran esperados con ilusión y el más absoluto desconocimiento. Vean qué decía Gregorio Morán cuando el Oviedo fichó a Amarilla y Romero: “¡Dos paraguayos! Los únicos paraguayos conocidos en el mundo asturiano eran unos frutos muy jugosos, de la familia de los melocotones, que costaba pelar y que luego se comían a bocados, dejando siempre un reguero de jugo que cruzaba la barbilla, lo que daba impresión de golosería y mala crianza. ¡Al fin aparecían en Asturias, capital Oviedo, dos paraguayos no comestibles! ¿Y cómo serían los paraguayos-personas? Había expectación por ver a los primeros paraguayos con pies de nuestra vida; unos pies de oro, a juzgar por las esperanzas que despertaban”.
Y piensen también en los entrañables y sombríos tiempos de los VHS de Núñez, en las falacias de los vendedores de burras tipo Minguella... De verdad, es bonito renegar de los nerds futbólogos e ignorarlo todo sobre Afellay. Todo excepto lo que ha mostrado en tres ratitos: timidez, torpeza e imprecisión. No desesperen: disfruten de Afellay, el mito, antes que llegue Afellay, el jugador.
lunes, 9 de agosto de 2010
Lo de Sex
domingo, 23 de mayo de 2010
El Hombre Moreno
miércoles, 10 de febrero de 2010
'Not in my name'
jueves, 16 de julio de 2009
El niño más triste
¿Por qué llevarán esas gafas de sol modelo protección total? ¿Por qué esos tatuajes y esas ropas? ¿Por qué esa altivez? Porque nada distingue más al futbolista que su orgullo por haber sido el único niño de la familia, del colegio, del barrio, que ha llegado. Pero quiten lo que los jugadores lucen con la impudicia de los nuevos ricos y descubrirán que los futbolistas no esconden otra cosa que a un niño.
El sopor del mercado de fichajes azulgrana ha rescatado dos historias que nos lo recuerdan. La primera la protagonizó David Villa esta semana. Él, uno de los cinco mejores arietes sobre la faz de la Tierra, se vino abajo tras comprobar que el Valencia se niega a hacer realidad su sueño: llegar como esterlla a un grande. Villa, el de la mandíbula asturiana y la dura mirada de niño herido, rompió a llorar tras la reunión y Txiki tuvo trabajo para consolarle y decirle que paciencia, que lo suyo se arreglará.
Lo que no tiene remedio es el abismo de desesperación en que se ha hundido Filipe Luis. Suyos son los sollozos que durante toda la noche se han escuchado en A Coruña. El joven lateral había acortado sus vacaciones para pedir sensatez a Lendoiro, su novia ya había dejado su trabajo de camarera y buscaba piso en Barcelona. El futbolista hasta había tenido un rapto de sincetridad ante los micrófonos: "Es la oportunidad de solucionar mi vida y la de mi familia".
El drama ocurrió a cámara lenta, tal como el disortado rubicundo había soñado en sus peores pesadillas. Lendoiro se obcecó y el Barça, con la frialdad que requieren estos asuntos, cortó la cuerda que sostenía la guillotina. El deportivista, descartado y sustituido por Maxwell, más veterano y sin experiencia en la Liga pero más barato y con el aval de Youtube (http://www.youtube.com/watch?v=wb6mSjWpoY8&feature=related, http://www.youtube.com/watch?v=2UF2vaNKql4), que habla de un lateral brasileño de verdad, profundo y con toque. Una buena jugada de Txiki, una tragedia para Filipe Luis.
El pobre recordará que el 15 de julio de 2009 supo que aún era un niño y que el fútbol da para muchas lágrimas.
martes, 9 de junio de 2009
Elogio del humo
Por aclamación popular, me veo forzado a hablar de esa cosa fascinante que es el mercado de verano. Como todos los implicados en la materia, no sé nada. No olvidemos que Ballack, el año que se disponía a dejar el Bayern, matriculó a sus tres hijos en colegios de Milán, Londres y Barcelona; ni los jugadores saben qué les depara el mercato. Ni siquiera Guardiola sabe quién demonios va a jugar en el Barça el próximo año. Aun así, ¡opinemos! ¡Vendamos humo! Que se note que esta Caverna mamó durante muchos años de la alegría y brocha gorda de www.calciomercato.it y www.mercafutbol.com.
Hagamos primero tres apuntes. El primero es referente a la necesidad de fichar gente de calidad después de un año de éxitos. Es la forma de evitar la relajación de los cracks y de mantener el nivel en un año en que no va a haber tanta hambre. Recordemos que, tras ganar la primera Copa de Europa, Cruyff no ficha a nadie: sube a Busquets y Óscar García. Aquel error fue el inicio del fin del Dream Team; ni Romário frenó el derrumbre. Y más: ¿qué fichó el Barça después de ganar la segunda? A Thuram, Gudjohnsen y Zambrotta. El fin de aquel equipo estaba cantado.
El segundo es que en este Barça las salidas son más importantes que los fichajes. Eto'o, el gran Eto'o, a quien idolatraremos toda nuestra larga vida, debe irse. Porque lo pactaron hace un año con los capitanes y Guardiola, porque quiere ser el mejor de su equipo -nunca lo será en nuestra Mediterránea y sensual ciudad- y porque nació con un chaleco de explosivos pegado a la piel. Recuerden que el mejor acierto del pasado verano, incluso por encima de los fichajes de Piqué y Alves, fue el adiós de Deco y Ronaldinho.
Y en tercer lugar, una profecía: el Barça va a fichar a seis tíos (portero, lateral, central, centrocampista, ariete y extremo). Algunos están avanzados, aunque pendientes de la demencia de Florentino. Podemos rezar y entusiasmarnos con Ibrahimovic. Pero lo mejor que hay en el mercado es un tío feo como un demonio, con la cara cortada y que responde al nombre de Franck. Que el humo nos sea propicio.
sábado, 14 de febrero de 2009
El Barça que viene
sábado, 16 de agosto de 2008
Oh, gran Manitú
lunes, 9 de junio de 2008
El nombre que mató a Mourinho
