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martes, 9 de julio de 2013

Villa: no hay traspaso bueno



Anda el barcelonismo escandalizado por el regalito que el Tóner Club Barcelona le ha hecho al Atleti. A saber: ese simpático equipoha fichado a Villa al módico precio de 2,1 millones. La cosa tiene guasa porque los rojiblancos acababan de vender a su nueve por 60 kilos, con lo que uno concluye que un Falcao valía lo que un vestuario superpoblado con 30 delanteros campeones del mundo, pelopinchos, de difícil sonreír y oxidado sprint.

El club, además, admite que Tottenham y Fiorentina pagaban más, pero que han querido ponérselo fácil al siete. Estupendo, pero eso habría que hacer con todos nuestros símbolos, no sólo con los que costaron 40 kilos y han estado en el tercer escalón salarial del equipo.

Pero echando la vista atrás, uno ve que lo ocurrido con Villa no es en absoluto novedoso en nuestro mercadeo con los delanteros. Observen qué dicen los números:

Pérdidas económicas que sirvieron para eliminar pesos muertos y malos bichos:
  • Lineker, traspasado al Tottenham con 28 años en verano de 1989 por 1,8 millones. Había costado 3,2.
  • Maxi López lo compramos por 6,5 y lo vendimos por 2 millones al FC Moscú cuando tenía 23 años.
  • Larsson se largó como vino, gratis, pero supuestamente se iba a su pueblo. El pirata estaba en el United al cabo de nada. 
  • Eto'o: con 28 añitos le vendimos por 20 millones al Inter de Mourinho. Le habíamos fichado por 27. 
  • Ibrahimovic: fichado por 69,5 millones y vendido con 29 años por 24 (más otros seis cobrados el año anterior como cesión).
  • Bojan: su caso se estudia en la City de Londres. Le vendimos por 12 kilos y lo hemos recuperado por 13 para volver a cederle gratis.  

Éxitos financieros que nos llenaron de melancolía:
  • Luis Suárez: El mejor medio centro de la época se piró por 204.000 euros, récord entonces. Tenía 26 años y ganaría la Copa de Europa con el Inter.
  • Laudrup: Fichado por 3 millones y vendido a La Banda por 9 a los 30 años.
  • Romário: Fichado por 2,4 millones, vendido por 3,9 a los 28 años.
  • Stoichkov: Fichado por 3 millones, vendido por 5,4 millones a los 29 años. 
  • Ronaldo: Comprado por 15 y vendido por 28 millones cuando tenía 20 añitos. 
  • Judas: Comprado por 2,5 millones y vendido por 60 a sus 27 años. 
  • Ronaldinho: Llegó por 32,5 millones y le vendimos por 25 millones al Milan cuando tenía 28 años. Aún lloramos por las noches.

Catástrofes que coronaron la obra de un genio:
  • Rivaldo: Fichado por 23,5 millones, se fue gratis al Milan con 30 tacos. 

Ya ven que números y sentimientos chocan. El barcelonismo es libre de gemir y cubrirse el rostro de ceniza ante el adiós a precio de ganga de Villa, pero seamos sinceros: lo que de verdad nos importa del Guaje ya lo tenemos. Aquella parábola a Van der Sar, esos tres chicharros a Casillas, el año de chispa que le deja en el póster del mejor equipo que hemos conocido.

Cierto, no nos gusta que nos atraquen, pero además de las cifras conviene pensar en la amortización de cada jugador, en su encaje en el vestuario y su relación con la grada. En cualquier caso, en esta Caverna creemos en la máxima de Cruyff según la cual el dinero debe estar en el campo, no en el banco, y desconfiaremos siempre de los traspasos que nos llenan la caja, señal de que se nos ha ido un grande.

Dejémonos, pues, de sumas y restas. Unámonos en un exorcismo colectivo y expulsemos al CEO que habita en nosotros. Es fútbol, ya nos gustaba de niños, cuando los cromos lo explicaban todo: se trataba sólo de tener a los mejores con nosotros.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Antinavidad

Muy probablemente están todos ustedes ebrios o a punto de estarlo. Esta Caverna no anda mejor y está chistosa desde que ha visto la portada del As. Ahí tienen a la Familia Real. Falta el ladrón, objetará alguien. Por Dios, está Mourinho justo en medio: el entrenador que llegó para ganar y gastó como dos jeques para lograr una Copa. El hombre que mientras distraía al pueblo con su circo, se dedicó a fichar jugadores de su propio agente sin el menor rubor. ¡Que falta el yonki!, pues tampoco. Ahí está Casillas, adicto al sadomaso y a la dominación violenta. ¿El inmigrante? El pobre Higuaín, marginado en un equipo de delincuentes donde no encajan sus maneras elegantes. Ya, y ¿la anoréxica? No sale en la foto, cierto. Es la afición, se quedó en el baño con una portada del Marca. Oiga, quedan por lo menos un par de mongos, ¿quiénes son? Eso ya es más difícil, porque sólo nos queda Marcelo, ese sabio, y Ramos, la ciencia encarnada. ¿Preguntan por el intocable? Ahí está también: su bajeza real, el Delincuente Primero.
Bonus track: Observen detenidamente esta imagen. ¿Qué demonios hace este palestino disfrazado de Villa? Ni idea. Pero den por descontado que está en fuera de juego y que no le da ni de coña.

jueves, 15 de diciembre de 2011

La lesión y el 'kitsch'

"El kitsch provoca dos lágrimas de emoción, una inmediatamente después de la otra. La primera lágrima dice: '¡Qué hermoso, los niños corren por el césped!'. La segunda lágrima dice: '¡Qué hermoso es estar emocionado junto a toda la humanidad al ver a los niños corriendo por el césped!'. Es la segunda lágrima la que convierte al kitsch en kitsch".
Milan Kundera, La insoportable levedad del ser
Un apunte sólamente. Tras el espectáculo cinegético que fue el esprint de Villa entre los dos centrales del Al Sadd, tras la dureza expresiva de las imágenes de su lesión, llega el horror kitsch. Y la España con cinco millones de parados se llena de mensajes de apoyo al chaval, las redes sociales se inundan de muestras de solidaridad como si nunca hubiésemos oído auténticas tragedias, como si no las hubiésemos sufrido en la propia piel. Y así, la tibia de un multimillonario paraliza el país.
Cabe recordar que esto es fútbol, un deporte violento, de contacto. Los cataríes eran nefastos pero querían ganar y tenían su orgullo. Shit happens. Dentro de seis meses, Villa a penas treintañero, volverá a los campos de fútbol. Para entonces, en su palmarés brillarán nuevos títulos y estará en perfecto estado de salud. No me lloren, por Dios. Y no me digan que lo cambiaban por la tibia de algún otro delantero.
Ánimo, Guaje, que no es nada, y força Cuenca.

domingo, 27 de febrero de 2011

El asesino reinventado

Hablemos hoy de nuestro asesino, el único de la plantilla del Barça a quien sólo se mide por sus goles. A su llegada hablamos de él como un asesino en serie y hace unas semanas, con nuestra habitual precisión, le acusamos de pertenecer al hare krishna. Es momento de recapitular.
Algún barcelonista lleva meses esperando de él un mínimo de puntería y algo de arte. Lo segundo ha llegado con cuentagotas -golazos al Sporting y al Sevilla- y de lo primero, él mismo ha admitido que no está fino; parece sufrir una suerte de maldición desde que amenazó con superar a Baúl en la selección española.
A los que esperábamos encontrar en él a un ariete capaz de meter cuarenta goles al año nos toca resignarnos. Ya no es ese jugador: ahora es un atacante lo bastante inteligente como para abandonar el eje del ataque sin hundirse en la miseria, un tío que encaja en el intrincado mecanismo táctico de Guardiola, alguien que ya iguala a Ibra. Además, ha asumido sin dramas que está jugando al lado del más grande y que le toca vivir a su sombra. Esa pues, un acierto rotundo pese a sus fallos.
Su polivalencia táctica y su humildad para jugar a ser Giuly nos recuerdan que el mítico asesino Al Neri comenzó como policía y tuvo después que hacer todo tipo de tareas domésticas para los Corleone, incluyendo, cómo no, sus encargos especiales. Fue así, tras adaptarse a todo, como se convirtió en el mejor aliado del Don.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Edipo lleva el siete

Ustedes podrán decir que no tiene mayor misterio que un delantero marque goles. Efectivamente, los goleadores anotan, los centrales despejan, los laterales suben y bajan, los medios organizan, Puyol daña las córneas. Ninguna novedad.
Pero discúlpenme, cuando un gol anodino lo hace un ariete que se enfrenta al equipo donde creció, donde se hizo hombre, la cosa cambia, se convierte en algo más profundo. Huele a venganza y a brindis por los buenos tiempos. A revolcón de despedida con aquella ex que no nos entendió.
Si además resulta que el vengador es Villa, perdonen, pero ya merece la pena el bodrio entero sólo para ver el gol con detenimiento. Cuando arranca, cuando espera el balón, ya sabe cómo acabará todo. Cuando se queda solo ante el portero, levanta la cabeza, pero no lo hace buscando a quién asistir, sino asegurándose de que está solo frente a su pasado, frente a Quini y Luis Enrique y cualquiera que quiera su trono.
Nuestro asesino actuó anoche. Tras el crimen, Edipo torció una sonrisa. Ya saben, el que una vez tuvo que ser sincero con sus propias hijas: "Vuestro padre ha matado a su padre y ha sembrado en la que le parió".
Fue un 1-0. Quedó un bonito cadáver.

domingo, 23 de mayo de 2010

El Hombre Moreno

"Me obligué a no sacar conclusiones. Sabía que el motivo de mi rechazo era, en parte, estético. Los asesinos en serie me aburrían e irritaban. Constituían una rareza estadística en la vida real".
Mis rincones oscuros
Permítanme que les hable de James Ellroy, uno de los grandes de novela negra de nuestros días, autor de LA Confidencial o La Dalia Negra. Su obsesión con el mundo del crimen nació cuando tenía 10 años y fue encontrado en plena calle de Los Ángeles el cuerpo muerto y semidesnudo de Jean Ellroy, su madre.
Aquel homicidio fue uno de esos casos que se convierte en un rompecabezas demencial para la policía. Tras meses de frustrante investigación, el caso se cerró sin ningún sospechoso firme más que un hombre de origen "italiano, griego o mexicano", según los testigos, de quien nada se sabía. Llegó a hacerse un retrato robot del asesino, pero de nada sirvió: 40 años después, Ellroy hijo reabrió la investigación junto a un sheriff de Homicidios y convirtió en libro su búsqueda. Mis rincones oscuros es una obra recorrida por el afán de saber de un huérfano roto por una ausencia de décadas y presidida por la figura poderosa de un asesino ausente a quien Ellroy denominó El Hombre Moreno.
El fútbol es un espacio social que da cobijo a todo tipo de especímenes: vividores, currantes, artistas, dipsómanos, obsesos y, por supuesto, asesinos. De esta última especie es Villa. Nació para matar, que en fútbol no es otra cosa que vencer porteros. Con su mirada de niño vengativo y sus ancestros mineros, ¿qué otra cosa podía esperarse? Lo suyo es el gol y la muerte. Con los años ha perfeccionado su técnica asesina. Golea en partidos clave desde lejos. Golea instantes después de fallar un penalti. Golea como un artista en el nido del mal (3' 08").
Ellroy saca algunas conclusiones en su libro que retratan la condición humana, en general, y de los hombres, en particular: "Los hombres necesitaban menos motivos para matar que las mujeres (...) Los hombres mataban a las mujeres por capitulación. La muy puta no les dejaba hacer lo que les venía en gana. La muy puta cocía excesivamente el bistec".
Villa, natural born killer, lo sabe bien. Denle la bienvenida: es nuestro Hombre Moreno.