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miércoles, 17 de julio de 2013

Un día con Zubi



Asumamos que el Barça ya es otro. El balón ha dejado de ser el centro de todo, la excelencia futbolística parece haber mutado y se apuesta por renunciar a la cocina y afilar las áreas. La directiva sigue dedicada a la noble tarea de enfangar el cruyffismo y reivindicar a Núñez, Casaus y, de forma inminente, no tengan la menor duda, a Gaspart. Y los principales empleados del club, Zubi y Tito, abrazan la causa con la terrible fe del converso tras haberle visto las orejas al despido.

Así pues, hay que cambiar los parámetros. Olviden la paciencia con los jóvenes: nuestro entrenador tiene una visión cruda y dramática de lo que es el tiempo; cesión al canto. Olviden las rotaciones: cuando uno no sabe si le van a echar en noviembre porque La Banda está dos puntos por encima, para qué pensar en abril. Y olviden aquello de que en febrero ya están hechos los fichajes a falta de pactar cifras con los clubes: hemos entrado en una nueva etapa en la que los equipos se pergeñan en un plisplás en pleno julio. Víctima y parte de ello es nuestro secretario técnico, don Andoni Zubizarreta, que vive un auténtico suplicio laboral durante las canículas. A saber:

El día empieza con un Andoni sudoroso haciendo una llamada:
-Oye, búscame el teléfono de Valbuena, que Thiago se pira (...) Sí, 20 kilos, sí, es que no avisamos a Tito de lo de la cláusula (...) ¿Oye, quién lleva a Valbuena? Ah, vale (...) Bueno, hay buenos informes, le vi en la Eurocopa (...) De momento diremos que apostamos por Sergi Roberto, sí, cuatro años en el B y por contrato había que subirlo (...) No, ya no va con la sub 21, donde Thiago era el rey, pero diremos que es muy bueno (...) Creo que sí jugó algo, mira, aquí lo tengo, este año ha jugado 11 minutos en Liga con el primer equipo (...) Sí, vaya marrón, pero aquí, aguantando, vale, agur.

Se acerca el mediodía y el bueno de Zubi sigue quemando baterías del móvil y rezando muy fuerte para que en rueda de prensa nadie pregunte por qué el primer equipo lleva desde el año 2009 sin fichar un solo central y nadie le recuerde que Puyol, en las tres últimas temporadas, no ha jugado en promedio ni la mitad de partidos de Liga -ya sumido en la oratoria, hace un aparte por Thiago Silva; si viene, sería la leche-.

La sobremesa tampoco es agradable: está el tema de gestionar las salidas de Cuenca, Afellay y compañía después de haber regalado a Villa, pero todo se andará, con calma, que el campeón mundial de póker aún no ha vuelto y hay tiempo de sobras. Además, lo de la portería está OK porque Valdés prefiere largarse gratis dentro de un año, ya habrá tiempo para preocuparse por ello.

Por la tarde aparece una oferta del United por Sex y ¡pardiez!, en vez de montar una rúa con Maxi López y Motta al frente para celebrarlo tocará decir que no, porque se acaba de largar Thiago -¡Guardiola malo!- y tocará explicar que es clave para el proyecto, y ya puestos, que los voceros propaguen que Sex es un modelo para los jóvenes.

Con la cena no mejora el asunto: alguien pregunta cómo un equipo que ha ganado tanto va a poder seguir peleando por ganar cuando tiene a sus capitanes como los tiene, y ya Zubi se tira al Omeprazol. Suerte que al fin llega la hora de acostarse; Andoni tendrá un rato de calma. El móvil ha muerto y, libre de miradas indiscretas, puede acercarse a una iglesia cercana a encender dos velas, una para Messi, y la segunda para la Cresta Parda. En ese instante de recogimiento, Dios le mira desde las alturas y asiente: ambos saben que sólo esa pareja puede hacer el milagro de tapar la calamidad reinante.

martes, 9 de julio de 2013

Villa: no hay traspaso bueno



Anda el barcelonismo escandalizado por el regalito que el Tóner Club Barcelona le ha hecho al Atleti. A saber: ese simpático equipoha fichado a Villa al módico precio de 2,1 millones. La cosa tiene guasa porque los rojiblancos acababan de vender a su nueve por 60 kilos, con lo que uno concluye que un Falcao valía lo que un vestuario superpoblado con 30 delanteros campeones del mundo, pelopinchos, de difícil sonreír y oxidado sprint.

El club, además, admite que Tottenham y Fiorentina pagaban más, pero que han querido ponérselo fácil al siete. Estupendo, pero eso habría que hacer con todos nuestros símbolos, no sólo con los que costaron 40 kilos y han estado en el tercer escalón salarial del equipo.

Pero echando la vista atrás, uno ve que lo ocurrido con Villa no es en absoluto novedoso en nuestro mercadeo con los delanteros. Observen qué dicen los números:

Pérdidas económicas que sirvieron para eliminar pesos muertos y malos bichos:
  • Lineker, traspasado al Tottenham con 28 años en verano de 1989 por 1,8 millones. Había costado 3,2.
  • Maxi López lo compramos por 6,5 y lo vendimos por 2 millones al FC Moscú cuando tenía 23 años.
  • Larsson se largó como vino, gratis, pero supuestamente se iba a su pueblo. El pirata estaba en el United al cabo de nada. 
  • Eto'o: con 28 añitos le vendimos por 20 millones al Inter de Mourinho. Le habíamos fichado por 27. 
  • Ibrahimovic: fichado por 69,5 millones y vendido con 29 años por 24 (más otros seis cobrados el año anterior como cesión).
  • Bojan: su caso se estudia en la City de Londres. Le vendimos por 12 kilos y lo hemos recuperado por 13 para volver a cederle gratis.  

Éxitos financieros que nos llenaron de melancolía:
  • Luis Suárez: El mejor medio centro de la época se piró por 204.000 euros, récord entonces. Tenía 26 años y ganaría la Copa de Europa con el Inter.
  • Laudrup: Fichado por 3 millones y vendido a La Banda por 9 a los 30 años.
  • Romário: Fichado por 2,4 millones, vendido por 3,9 a los 28 años.
  • Stoichkov: Fichado por 3 millones, vendido por 5,4 millones a los 29 años. 
  • Ronaldo: Comprado por 15 y vendido por 28 millones cuando tenía 20 añitos. 
  • Judas: Comprado por 2,5 millones y vendido por 60 a sus 27 años. 
  • Ronaldinho: Llegó por 32,5 millones y le vendimos por 25 millones al Milan cuando tenía 28 años. Aún lloramos por las noches.

Catástrofes que coronaron la obra de un genio:
  • Rivaldo: Fichado por 23,5 millones, se fue gratis al Milan con 30 tacos. 

Ya ven que números y sentimientos chocan. El barcelonismo es libre de gemir y cubrirse el rostro de ceniza ante el adiós a precio de ganga de Villa, pero seamos sinceros: lo que de verdad nos importa del Guaje ya lo tenemos. Aquella parábola a Van der Sar, esos tres chicharros a Casillas, el año de chispa que le deja en el póster del mejor equipo que hemos conocido.

Cierto, no nos gusta que nos atraquen, pero además de las cifras conviene pensar en la amortización de cada jugador, en su encaje en el vestuario y su relación con la grada. En cualquier caso, en esta Caverna creemos en la máxima de Cruyff según la cual el dinero debe estar en el campo, no en el banco, y desconfiaremos siempre de los traspasos que nos llenan la caja, señal de que se nos ha ido un grande.

Dejémonos, pues, de sumas y restas. Unámonos en un exorcismo colectivo y expulsemos al CEO que habita en nosotros. Es fútbol, ya nos gustaba de niños, cuando los cromos lo explicaban todo: se trataba sólo de tener a los mejores con nosotros.

lunes, 3 de junio de 2013

La hora de Zubi



Los secretarios técnicos pasan a final de temporada un doble examen. Con los fichajes arriesgan su olfato y exponen su honradez. Más importante aún es el asunto de las bajas: ahí muestran su profesionalidad.

Convendrán en que es una enorme suerte afrontar el incierto trance de empezar de nuevo con una Liga bajo el brazo y sin urgencias históricas, pero con el nítido recuerdo del siete que nos metió el Bayern, mucho más reveladores que los célebres cien puntos. De entrada, Zubi tiene  la suerte de tener jugadores que están fuera de toda sospecha. Incluyo ahí a los actuales capitanes (a los que no dimiten) junto con Busquets, Alba y La Bestia Parda. Y nosotros tenemos la suerte de tener reciente el Abidalazo para exigir mano dura. Además, el dispendio en Neymar tal vez provoque un furor recaudatorio. 

También tenemos la suerte de tener jugadores con enorme cartel pero ya en declive por los que nos podrían dar un buen dinero, como Alves o Villa. Es maravilloso que Piqué y Sex se tengan el uno al otro, para que con el traspaso de sólo uno de los dos el segundo aprenderá la lección. Y a este respecto, es muy oportuno que haya un Mundial a la vuelta de la esquina para que aquellos que no pasan vergüenza en el banquillo tengan un aliciente para cambiar de aires. 

Y también hay ahí un montón de jóvenes sobradamente preparados que no han explotado por razones dudosas. Entre ellos también se podría aplicar el bisturí. Zubi tendrá además la fortuna de poder presentarse en Els Encants con una humilde sábana negra donde exponer gangas como Bojan, Afellay o Fontàs.

A pesar de la necesidad de acertar fichando, la clave será la de siempre: hay que podar la gigantesca oda al fútbol de los últimos años sin excederse, para que siga pareciéndose a sí misma; pero podarla lo suficiente como para que la savia vuelva a correr como si nada se hubiera ganado. Si tienen la guadaña a mano, aquí va nuestra propuesta:

Dimisionario: Valdés.

Intransferibles: Puyol, Xavi, Iniesta, Messi, Busquets, Alba y Tello.

Transferibles si hay una buena oferta: Piqué, Alves, Thiago, Alexis, Cuenca, Mascherano, Song, Montoya, Bartra, Pinto, Pedro. 

Transferibles innegociables: Villa, Dos Santos, Afellay, Oier, Fontàs, Bojan.

Transferibles nivel Sex: Sex. 

Pero no nos engañemos. Los acontecimientos de los últimos días nos hacen abandonar todo optimismo. De hecho, hemos comenzado diciendo que Zubi expondrá en las próximas semanas su olfato y su sapiencia, pero en realidad hay algo aún más importante en juego. Ante todo, esperamos y deseamos que sea Zubi, coaligado con Tito, ambos gente de fútbol, quien tome las decisiones. Así se hacía antes de la eclosión del Tóner Club Barcelona. Así se hacía en la sepultada era en que ganábamos Champions.

domingo, 19 de mayo de 2013

A favor de Neymart



No hace tanto don Alfredo Di Stéfano conservaba una mala baba que hacía imposible que un vástago suyo le contradijera siquiera en el sabor del yogur. Cuando su cosmos conservaba ese equilibrio, concedía entrevistas en que le preguntaban por los mejores. Y el hombre respondía: "Los mejores son Messi y Cristiano, por la velocidad". Para Di Stéfano, el fútbol es eso: correr más que el central, llegar antes, dejar al defensa con esa impotencia de chutar la nada y oler el viento.

Si llevan ustedes la máxima de Di Stéfano al pasado reciente barcelonista, verán que puede aplicarse a un variopinto desfile de delanteros fallidos que bien podrían fundar circo propio. En él estarían Ezquerro y Maxi López, Ibrahimovic y el postrero Villa, Hleb y hasta Sex. A todos se les aplica la misma norma: si vas a jugar en el área rival y eres lento, más vale que tu equipo no sea el Barça. De hecho, toda una generación de barcelonistas recuerda aún, con horror, cómo Stoichkov pasó de golpe, cuando llegó a los 31 años, de crack formidable a volante que sólo servía para hacer cambios de juego.

Por esas razones, en este agujero vemos con buenos ojos que Neymar aterrice este verano en el Camp Nou. Cierto es que el aparatoso rito amatorio protagonizado entre el entorno del jugador y el rosellismo resulta un insulto a la inteligencia. También es cierto que los jugadores que devienen iconos dan repelús. Y que Youtube genera sospechas. Pero señores, Neymar no es Robinho; Neymar es un campeón de Copa Libertadores. Neymar es una habilidad para el regate por la que Eto'o o Henry habrían matado. Ante todo, Neymar es vértigo, Neymar es un sprint corto y largo que le permite encarar a uno, a dos, a tres. Neymar es un tío con ganas de demostrarle a Europa que su fútbol también merece el Balón de Oro.

Podría objetarse que el baile de figuras que buscan hoy pareja es tremendo. Cristiano, Falcao, Rooney, Luis Suarez, Lewandowski, Tévez... Todos delanteros brutales en busca de un nuevo paraíso. Pero recordemos que esto no es el PC Fútbol; aquí la clave está en el encaje con Messi. Ése, y no el más goleador, es el que necesita el Barça para volver a la cima. Y de todos esos fenómenos, ninguno desequilibra como él. Ninguno parece tan preparado para jugar lejos del eje  en un entramado táctico como el del Barça. Y ninguno corre tanto con el balón pegado al pie.

En fin, si no les convence nada de lo anterior, piensen en una cuestión más trivial: imaginen la ilusión íntima que sentirán cada vez que un abuelo se refiera al prodigio de la cresta como "Neymart".

lunes, 18 de junio de 2012

INEM Club de Fútbol



El Barça glorioso de los últimos años alcanzó su nivel gracias a una ambición asombrosa. Gran culpa de ello la tuvo la apuesta por las plantillas cortas, en que era difícil que un jugador se desenchufase. Prueba de ello es que Guardiola acabó la temporada con 21 jugadores en el primer equipo -entre ellos los lesionados Abidal, Villa, Afellay y Fontàs- y a los que habría que añadir a Tello, más o menos el mismo número de futbolistas que tuvo durante todo su imperio.

Desconocemos si el proyecto Vilanova es en realidad una ambiciosa operación para erradicar el paro en nuestro planeta, pero los números asustan. De las hasta siete bajas recomendadas o asumidas por El Mite hemos pasado a un escenario surrealista en que todos cuentan: Afellay sigue, Keita está implicado, Villa va a por el Balón de Oro, Pedro volverá a ser profesional, el Cumbias se ve preparado hasta para ser padre, Alves es imprescindible... Si eso es cierto, sólo se iría el pobre Adriano, y tal vez Tello. No se conocen largas colas de clubs de elite pujando por Fontàs. Y no está previsto que nadie cuelgue las botas: ni siquiera el transplante de Abidal parece definitivo, habida cuenta de que el gran Eric es Superman. 

Luego están los fichajes, imprescindibles visto lo visto: Alba parece hecho, y también Javi Martínez o cualquier otro central que no nos haga pasar vergüenza. Se habla de algún delantero. Y el club da por hecho que subirán cuatro jugadores del filial: Montoya, Bartra, Muniesa y Jonathan dos Santos. Eso deja a Sergi Roberto y Deulofeu en el B, pero a nadie se le escapa que a lo largo del año tendrían opciones. Ahórrense sus sumas y restas: hasta 28 jugadores tendrían que convivir en ese vestuario. Y eso, insistimos, con sólo tres fichajes. 

Ojalá todo esto sea un equívoco que se debe a que Tito mintió el viernes como hacen los buenos profesionales en estas fechas. Ojalá haya buenas noticias y la guadaña rebane las cabezas de quienes han demostrado este año que ya no quieren sufrir en los entrenamientos ni en los estadios misérrimos. Ojalá a la hora de la verdad se queden 20 jugadores de garantías y tres hambrientos desesperados del B. Pero si por desgracia el INEM Club de Fútbol acaa siendo una realidad, humildemente pienso que un tuercebotas Servidor sería más profesional que Sex, más simpático que Villa y, por supuesto, más rápido que Fontàs. Els socis primer!

viernes, 11 de mayo de 2012

La yegua



¡Respiren, amigos, y llénense los pulmones con el genuino aroma torrefacto del humo estival! Tras varios amagos a base de fórmulas vacías y adorables como "suena", "es el elegido", "gusta" o "forzará para venir", el primer piscinazo del año llega en Marca, donde ven a Gareth Bale fichado por 40 millones de euros.

Hay varias razones para desconfiar de ese fichaje más allá del montante de una operación digna del Tito Flo. Tal vez somos gente antigua, pero habría que recordar que Bale juega de lateral zurdo, la posición que Barjuan arrastró por los fangos. Tácticamente no es jugador pulido, y es conocido que en el encaje de bolillos que es el actual equipo, eso resulta clave. Cabría recordar también que el último británico que triunfó fuera de su país en un estadio de fútbol debió ser éste. Honestamente, todo apunta a que este supuesto fichaje no es sino una forma obvia de ablandar al Valencia para que libere a Jordi Alba por un módico precio.

Dicho todo eso: este galés de 22 años es una debilidad de este agujero. Saltó a la fama la temporada pasada después de meter tres goles idénticos en un solo partido en San Siro. Ese mismo año, silenció el Averno con un par de cabalgadas asombrosas contra La Banda, es posible que no se haya visto jamás arrancar a nadie con tanta potencia en ese escenario: aquello no era un futbolista, era la mejor yegua del Grand National. Bale no evoca al virguero brasileño, ni a la astucia del fútbol callejero, ni a los cerebritos de La Masia. Cuando este galés arranca, se detiene el tiempo y es inevitable pensar en las playas inglesas al son de Carros de Fuego. Y cuando para porque ya ha alcanzado la línea de fondo sólo le falta piafar. Un último punto a favor: viene del Tottenham, oigan, no del maldito Arsenal de los Pelayo, sino del club que un día, hace muchos años, nos envió al gran Gary Lineker.

Es cierto que en el Camp Nou difícilmente podría demostrar que es un gran especialista en las faltas, pero con su velocidad sí podría ejercer de Abidal como corrector de una defensa que este año ha estado indigna y paquidérmica. Si finalmente se incorpora, es obvio que Alves será vendido y que la banda izquierda pasará a ser la más ofensiva mientras que Montoya, en la derecha, se dedicaría a guardar la ropa.

Ojalá le podamos disfrutar algún día. Sólo por sus sprints merece la pena ver fútbol: esta yegua nos recuerda que a esto se juega corriendo y es hora de que el vestuario se acuerde de ello.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Y los nominados eran:





Guardiola preveía hasta ocho salidas, muchísimas en una plantilla de 20 jugadores, aunque no todas ellas se debían a cuestiones de actitud. Vilanova ya sabe que Rosell ha vetado algún adiós, con lo que el foc nou puede quedar desvirtuado y su autoridad, también. Si el verano es tranquilo en el capítulo de bajas, échense a temblar.


Piqué. Fundamental en el esquema táctico otros años, su disposición para el trabajo ha caído una vez que lo ha ganado todo varias veces. Su actitud dentro del vestuario ha desesperado incluso a los capitanes del equipo. Los técnicos habían decidido que tenía que salir, pero hay voces que señalan que Rosell impone su continuidad.

Alves. Los números señalan que ha hecho una notable temporada pero a Guardiola no se le engaña con el ábaco. Ha vivido un año convulso en lo personal y después de 21 títulos como profesional su ambición ha caído. La fiabilidad que ofrece Montoya y la existencia de cierto jeque en Manchester le llevaban a estar en todas las quinielas para marcharse del club.

Villa. Zubizarreta entiende que es uno de los futbolistas por los que puede sacar más dinero (sí, amigos, la locura impera). Un entorno personal que no asume su suplencia y la eclosión de Cuenca y Tello parecían abrirle las puertas del club. Pero si quiere seguir, tiene la suerte de que no se ha quemado en la semana negra y de que otro delantero de peso parece haber hecho más méritos para marcharse.

Pedro. En otro tiempo quintaesencia del guardiolismo sacrificado, el milagrero canario se ha despendolado y en el club señalan que su vida lejos del campo es poco profesional. Eso se ha traducido en diversas lesiones musculares, que en un jugador de chispa e inspiración, son letales. Si llegase una buena oferta, este jugador de 24 años podría irse.

Keita. Dicen que el Milan le quiere. Tal vez cobre más ahí, pero sigue siendo una pésima noticia que Keita prefiera un vestuario con Cassano, Cabralocavic, Robinho o Kevin-Prince al del Barça.

Adriano. Sus continuas lesiones le han lastrado y el Bayern de Munich podría ser su destino. Si dice adiós, el equipo se quedaría sin laterales zurdos, ya que a Abidal no se le espera.

Afellay. Es una incógnita qué ocurrirá con él tras su lesión, pero el club no pondría trabas a que se vaya si llega una buena oferta.

martes, 1 de mayo de 2012

La revolución que no será



A estas alturas ya estarán convencidos de que no fue la suerte lo que hundió al Barça en la semana más trascendental de la temporada. Fueron intangibles que no tienen que ver con el azar y sí con la actitud, la dinámica interna del vestuario, el hambre, la profesionalidad, que se vieron lastrados por demasiados años de triunfos.

Para conservar esos intangibles, el producto de artesanía que ha sido este Barça en los últimos años ha contado con un arma infalible: la lista de bajas de cada verano. Guardiola se esmeró en no equivocarse a la hora de podar las malas hierbas, que no solían caer por deméritos futbolísticos, sino por problemas de actitud. En los fichajes, el club podía permitirse errores -y a fe que se equivocó, como reconoce Guardiola en su entorno, con más nombres de los que podemos imaginar- pero en las bajas nunca hubo dudas. Para tomar esas decisiones Guardiola contó con el apoyo implícito y en ocasiones hasta con la iniciativa de los capitanes -Puyol, Xavi, Valdés, Iniesta-. Además, tenía una fuerza absoluta en el seno del club.

La situación ha cambiado drásticamente: Tito Vilanova, que comparte análisis con quien es aún su jefe, no tiene su ascendencia sobre Rosell. Y además se encuentra, por vez primera, con que alguno de los cuatro capitanes discrepa en los nombres que el técnico no quería ver en la foto del próximo Gamper. Este cambio de escenario llega en mal momento, puesto que Guardiola y Vilanova habían concluido que el grupo necesita una reforma a fondo.

No hablamos de una masacre como la de Cruyff al llegar al club, porque ahora existe un núcleo duro de intocables que seguirá mandando en el vestuario y sobre el césped: Valdés, Puyol, Busquets, Xavi, Iniesta y Messi. Pero Guardiola sí ultimaba una pequeña revolución, con nombres de impacto en su lista negra. Para llevarla a cabo había un argumento de peso: por primera vez en cuatro años, el Barça no ha ganado ni Liga ni Champions. En el caso de la competición doméstica eso ha sido así por una evidente cuestión de motivación, aspecto que sólo se cura con el hambre que dan los fracasos y con el foc nou de nuevos fichajes. También jugará a favor de esta limpieza a fondo el hecho de que Zubizarreta se muere de ganas de trabajar -y a fe que no comparto el entusiasmo desatado en el barcelonismo sobre su figura- después de dos temporadas de hacer básicamente de recadero de Guardiola. En una próxima entrega daremos algunos nombres, pero hasta siete de los 14 futbolistas que ganaron la final de la Champions de 2011 tenían números de decir adiós.

Ése era el plan de Guardiola. Pero ocurre que hay otra persona en el club que se muere de ganas de estrenar cargo: Sandro Rosell, presidente.

jueves, 26 de abril de 2012

La margarita de Guardiola



Es probable que a lo largo del día de hoy el arquitecto del mejor Barça de siempre decida si continúa un último año o abandona ya el banquillo. Su decisión depende de varios factores. Por ejemplo: que Guardiola tiene buenos amigos que le piden, desde hace dos años, que no renueve, que se vaya a su casa con su familia, o a cantar con Llach, o a hacer de reportero del Lonely Planet. Hasta ahora les ha mantenido a raya. Pero en noviembre le detectaron una gravísima enfermedad a Tito Vilanova, cosa que ha dado argumentos al entorno más directo de Guardiola.

También resulta clave en esta cuestión la situación del equipo. El entrenador sabe que ha hecho un buen año, de notable, que es un excelente si se valora de dónde venían sus jugadores: de una racha de títulos desconocida en el fútbol moderno, de ganar títulos también con los Secuestradores, de una temporada con tres lesiones de larga duración que han acortado la plantilla, del cáncer de Abidal. Pero de cualquier modo, por primera vez en la era Guardiola no se ha ganado ni la Liga ni la Champions. Eso juega a favor de la continuidad del Mite.

Si algo resulta fundamental en la decisión de Guardiola es la receptividad del vestuario. Ya dijo Larry Bird en una ocasión que un entrenador no puede estar más de tres años en un equipo: al principio lo que dice va a misa, pero a partir del tercer año, los jugadores ya pasan de todo. Por suerte, en el Barça hay un grupo de jugadores que son auténticos psicópatas del trabajo y de la victoria, ustedes ya saben de quiénes hablamos, lucen brazalete. Pero otros se han hartado del sufrimiento psicológico que supone autoobligarse a ganar siempre y han abrazado la dolce vita, moc, moc. Se da la circunstancia de que algunos jugadores del grupo de los estajanovistas miran mal a alguno de los vividores y les consideran perjudiciales para el equipo. Durante el Guardiolato, cada vez que los capitanes han llegado a semejante conclusión, la oveja negra ha dicho adiós. ¿Tendrá Pep la fuerza para echar a uno de ellos aunque sea canterano, triunfador y joven? Ésa es una de las claves de este asunto, sobre todo si los cuatro capitanes discrepan entre sí. En esas dudas se hace evidente que el desgaste del que hablaba Bird ha alcanzado también a Guardiola.

Pero el futuro de Piqué no es lo único que cuenta estos días. Como ha venido ocurriendo en las últimas temporadas, para la plantilla 2012-2013 serán mucho más decisivas las salidas que las entradas. Guardiola y Zubizarreta están convencidos de que este equipo aún logrará grandes títulos, pero creen que conviene oxigenar el vestuario. Para ello es imprescindible que algún nombre importante diga adiós. A la casi segura marcha de Keita y Adriano se podrían sumar pesos pesados Alves, Villa o el propio Cumbias.

Y ahí interviene nuestro amado Sandro XVI. Si Guardiola no se siente respaldado en alguna de las duras decisiones que deberá tomar, difícilmente continuará. ¿Sabremos con exactitud algún día qué papel tuvo el club en esta decisión? Tal vez. Lo que sí sabemos que la súbita resurrección del nuñismo de las últimas semanas le recuerda a Guardiola que su misión no está finiquitada. Afortunadamente, El Mite es hombre de causas. Y si hay algo que nos permita ser optimistas, es exactamente eso.

lunes, 15 de agosto de 2011

Estrenamos psicólogo

"Todo el mundo tiene sus problemas y el fútbol es el psicólogo más barato".
Diego Forlán.
Escándalo y vergüenza, los niños llorando, desconsuelo, cenizas por doquier, réquiems, la peste. El Barça ha pagado por un canterano más de lo que tiró a la basura por Saviola u Overmars. "Uno de los nuestros", repite y cacarea el vestuario. No. Por uno de los nuestros no pagaríamos un duro. Por uno de los nuestros no haríamos un fichaje tipo jeque árabe, una florentinada, una morterada propia de un equipo en crisis y necesitado de fuegos artificiales.
El Barça, ese club que ha cerrado una sección de baseball este verano, manda el peor de los mensajes a sus chicos de la cantera, toma un camino infame que con Gerard López se debería haber cerrado para siempre y ficha a un fugitivo. Rosell y Zubi se han excretado en el romanticismo de este club y han demostrado que la hiperprofesionalidad no casa con ciertos lemas.
Guardiola y sus 10 mejores jugadores están felices, claro. Han fichado a un amigote, sienten que el Barça se lo debía. Se equivocan. Sex tenía que haber venido con carta de libertad y pidiendo perdón -perdón de verdad, de rodillas, no como ha hecho hoy-. Por todo ello, le anuncio, Dear Sex, que usted va a ser mi psicólogo en los próximos cinco años: cada fallo, una bronca monumental, sonoros insultos, juramentos en arameo. Y por supuesto, para llevarse una ovación la mitad de grande que las que merecen Fontàs o el insensato de Thiago, tendrá que hacer el triple que ellos.
Ocurre que el fútbol es un terreno sagrado, de sueños e ilusiones, un terreno virgen. Hay padres que se mueren de la pura alegría de ver a sus hijos marcando un gol con su equipo. Otros hacen un cambio de domicilio para llevárselo gratis a otro equipo. Sex tuvo prisa, y es muy respetable, pero nunca debería haber vuelto costando dinero.
Dicho todo eso, en esta Caverna nos gusta el fútbol. Digámoslo claro: Sex es un fuera de serie. Tal vez el segundo mejor centrocampista del mundo. El más joven de entre los cinco primeros. Un prodigio, un fenómeno, un ganador. Capaz de obras de arte como ésta y de golazos decisivos como éste. Sólo suplente en la ortopédica España del jefe de los secuestradores. Un jugador que puede desplazar a Iniesta al extremo, que sucederá a Xavi, que hará del Barça un equipo mejor incluso después de empacharse de gloria.
Que quede claro: este cavernícola está indignado. Pero los Quincazos de Mou están mucho peor.

martes, 17 de agosto de 2010

Postales veraniegas (III): Cerrado por vacaciones

Esta cueva permanecerá desierta unos días, habida cuenta de que ha llegado al fin el ansiado mes en que uno cobra sin trabajar.
Señoras, quedan como responsables de cuatro sencillas misiones:
1) Ganar por un rotundo 4-1 al Sevilla en el Camp Nou.
2) Caso de que Ibra se largue estando yo embarcado, acudan al aeropuerto a darle las gracias por esos cuatro meses de pinceladas inolvidables. Y sean crueles, por favor: grítenle un sonoro "¡Por más lejos que te vayas, Messi seguirá siendo el mejor!".
3) Caso de que llegue Sex, Dios no lo quiera, acudir de nuevo a El Prat con pancartas alusivas a Gerard López y bien dispuestos al insulto.
4) Adorar en secreto a Ryan Giggs, verdadera leyenda, que ha conseguido a la primera oportunidad convertirse en el único jugador de la Premier que ha anotado en 19 campeonatos consecutivos. Él también merece unas vacaciones.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Algo sobre Guardiola

Hace semanas que se suceden noticias que nos recuerdan que el único integrante del vestuario del Barça que acaba contrato este verano es Guardiola. Existen varias opiniones respecto a su negativa a renovar -algo que La Potra ya habría cerrado de haber podido-, a saber:
1. Que está molesto por las condiciones salariales de su multitudinario e hiperprofesionalizado staff.
2. Que no quiere hipotecar al futuro presidente de cara a las próximas elecciones.
3. Que es tan meticuloso que quiere cumplir su contrato, acabar la temporada y decidir entonces.
En este foro somos muy partidarios de ese apasionante entretenimiento llamado humo (22ª acepción del diccionario de la RAE) y opinamos que tal vez haya una cuarta teoría a tener en cuenta: que no renueva sencillamente porque quiere cambiar de aires. Guardiola dejó el Barça como jugador porque quería ver mundo, aprender de otros lados (o como diría el maestro, desaprender: http://www.cadenaser.com/entrevistas/entrevista.html?encuentro=4755&docPage=25&ordenacion=desc, pregunta 10). Porque sabía que la carrera de un jugador es corta y quería vivirla al máximo.
Vivió calvarios indecibles en Brescia y Roma, en lo deportivo y por su dudoso dopaje. Luego, Qatar y México. Era un hombre inquieto, y no sería raro que aún lo fuera. Después de un bienio en el Barça que será recordado, podría pasar que Guardiola quisiera probar otro fútbol, imponer su sello en otro lado.
¿Dónde iría alguien como él, que puede elegir? El deprimido calcio no es una opción, y ya lo conoce. Si no tiene un ataque de exotismo, elegiría las Islas Británicas. Y de todos sus equipos, sólo dos están al nivel de lo que alguien como él podría buscar: Liverpool y United. Sabrán disculpar este ejercicio de nigromancia barata, pero qué osadía demostraría Pep si apareciera en Manchester para lograr el más difícil todavía: superar la leyenda de Ferguson como está haciendo con la de Cruyff.

jueves, 16 de julio de 2009

El niño más triste

¿Por qué llevarán esas gafas de sol modelo protección total? ¿Por qué esos tatuajes y esas ropas? ¿Por qué esa altivez? Porque nada distingue más al futbolista que su orgullo por haber sido el único niño de la familia, del colegio, del barrio, que ha llegado. Pero quiten lo que los jugadores lucen con la impudicia de los nuevos ricos y descubrirán que los futbolistas no esconden otra cosa que a un niño.
El sopor del mercado de fichajes azulgrana ha rescatado dos historias que nos lo recuerdan. La primera la protagonizó David Villa esta semana. Él, uno de los cinco mejores arietes sobre la faz de la Tierra, se vino abajo tras comprobar que el Valencia se niega a hacer realidad su sueño: llegar como esterlla a un grande. Villa, el de la mandíbula asturiana y la dura mirada de niño herido, rompió a llorar tras la reunión y Txiki tuvo trabajo para consolarle y decirle que paciencia, que lo suyo se arreglará.
Lo que no tiene remedio es el abismo de desesperación en que se ha hundido Filipe Luis. Suyos son los sollozos que durante toda la noche se han escuchado en A Coruña. El joven lateral había acortado sus vacaciones para pedir sensatez a Lendoiro, su novia ya había dejado su trabajo de camarera y buscaba piso en Barcelona. El futbolista hasta había tenido un rapto de sincetridad ante los micrófonos: "Es la oportunidad de solucionar mi vida y la de mi familia".
El drama ocurrió a cámara lenta, tal como el disortado rubicundo había soñado en sus peores pesadillas. Lendoiro se obcecó y el Barça, con la frialdad que requieren estos asuntos, cortó la cuerda que sostenía la guillotina. El deportivista, descartado y sustituido por Maxwell, más veterano y sin experiencia en la Liga pero más barato y con el aval de Youtube (http://www.youtube.com/watch?v=wb6mSjWpoY8&feature=related, http://www.youtube.com/watch?v=2UF2vaNKql4), que habla de un lateral brasileño de verdad, profundo y con toque. Una buena jugada de Txiki, una tragedia para Filipe Luis.
El pobre recordará que el 15 de julio de 2009 supo que aún era un niño y que el fútbol da para muchas lágrimas.