Mostrando entradas con la etiqueta Txiki. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Txiki. Mostrar todas las entradas

sábado, 14 de febrero de 2009

El Barça que viene

Del manual del Doctor Funesto Culé: Efectos no deseados del trabajo bien hecho:
1) La visita al Ruiz de Lopera, donde el Barça sólo ha ganado una vez en un lustro, se presenta como un trámite.
2) La condescendencia y compasión con el prójimo alcanza el pernicioso extremo de que nadie hace mofa de los excesos nocturnos de los jugadores del Espanyol.
3) Las misteriosas rutas por Asia de Laporta no producen estupor ni levantan sospechas.
4) Hemos olvidado definitivamente que en esta plantilla había un jugador que lucía el 3 y respondía al nombre de Milito.
Del libreto de La Feina ben feta no té fronteres.
1) Txiki, ese hombre que sabe de fútbol y que a pesar de ello fichó a Maxi López, Albertini, Van Bommel, Ezquerro o Thuram, podría dejar la secretaría técnica este verano. Llegado ese momento, habría que encontrar una nueva marioneta para Darth van Vader.
2) Los primeros nombres que han sonado hablan de que este equipo no cometerá los errores de Txiki y Rijkaard en el pasado: se ha especulado con Villa -el nueve soñado es Torres, Agüero también triunfaría- y con Van Persie, Ribéry o Silva. ¿Qué prueba eso? Que Guardiola es un señor sensato que sabe que Eto'o y Henry tienen que saltar este verano. Que lo hagan como campeones de todo. Retoques como un lateral (Lahm) o un central (Bruno Alves) serían muy bienvenidos. Hagan sus apuestas y no olviden encontrar nuevos entetenimientos si les aburre esta aburrida marcha triunfal liguera.

lunes, 9 de junio de 2008

El nombre que mató a Mourinho


No todos en el régimen de Laporta son tontos y perversos. Hay en ese búnker gente que piensa, que calcula, mide y quiere lo mejor para el club. Por eso el pasado otoño hubo quien, oliéndose un segundo fiasco estrepitoso, deslizó el nombre de Mourinho. Los contactos con el entrenador portugués se fueron sucediendo: directivos como Cubells se entrevistaron con él, Laporta dio el visto bueno a los contactos, Dios los bendijo y finalmente Txiki mantuvo una reunión de trabajo.
A la cita compareció José con un dossier -¿quién lo tiene?, ¿dónde se esconde?- que era un análisis profundo de la situación del equipo. Txiki quedó impresionado por la precisión del informe. A medida que pasaba páginas, se iba convenciendo de que Mourinho era una gran alternativa para usar como paraguas y señuelo si el club volvía estrellarse. Pero entonces apareció un nombre sobre la mesa que lo rompió todo: Thierry Henry.
Según cavernícolas ilustres e informados, Mourinho -que no prescindía de todos los cracks que ahora han sido condenados- afirmaba textualmente que el delantero francés no le servía ni en el campo ni en el vestuario, que había que desprenderse de él, regalarlo si era preciso. Allí batió sus alas Darth Vader. Henry fue el pasado verano bendecido explícitamente y ante los medios por Cruyff, que felicitó a la junta por la adquisición y sostuvo que el jubilado francés estimularía al resto de estrellas. Un año después no se podía admitir el error. Mourinho se obcecó, pero ya se sabe que hay voluntades tercas y oscuras que nada ni nadie pueden torcer.
Así pues, no vendrá al Barça, equipo al que soñaba con devolver a la cima. No lo hará porque señaló a uno de los tumores que tiene este enfermo llamado Barça. Laporta consultó en su entorno, y uno de sus directivos de mayor confianza le deslizó el nombre de Pep Guardiola. Ahí está Henry, que despabiló a última hora, descojonándose en la Eurocopa desde el banquillo. Y ahí está el Inter, que durante los próximos tres años será el candidato número uno a llevarse la Champions: tienen consigo a un macarra rencoroso que pasa por ser el ganador número uno del planeta.