miércoles, 16 de noviembre de 2011
Un vicio moderno
jueves, 13 de enero de 2011
Afellay, el mito
Daños colaterales de la Edad de Oro Azulgrana: llega un fichaje exótico y se le da el mismo trato que en su día se dispensó a Christanval. La más absoluta indiferencia es lo único que ha recibido el pobre Ibi Afellay desde que llegó al Camp Nou hace tres semanas. ¿Y quién iba a fijarse en Lina Morgan cuando tiene a Giselle en su cama? Gente seria, los barcelonistas.
La silenciosa llegada de este delantero holandés -estrella del PSV como en su día lo fueron Koeman, Van Nistelrooy o Cocu- es un buen síntoma y tiene además la virtud de resucitar los tiempos románticos en que los fichajes extranjeros eran esperados con ilusión y el más absoluto desconocimiento. Vean qué decía Gregorio Morán cuando el Oviedo fichó a Amarilla y Romero: “¡Dos paraguayos! Los únicos paraguayos conocidos en el mundo asturiano eran unos frutos muy jugosos, de la familia de los melocotones, que costaba pelar y que luego se comían a bocados, dejando siempre un reguero de jugo que cruzaba la barbilla, lo que daba impresión de golosería y mala crianza. ¡Al fin aparecían en Asturias, capital Oviedo, dos paraguayos no comestibles! ¿Y cómo serían los paraguayos-personas? Había expectación por ver a los primeros paraguayos con pies de nuestra vida; unos pies de oro, a juzgar por las esperanzas que despertaban”.
Y piensen también en los entrañables y sombríos tiempos de los VHS de Núñez, en las falacias de los vendedores de burras tipo Minguella... De verdad, es bonito renegar de los nerds futbólogos e ignorarlo todo sobre Afellay. Todo excepto lo que ha mostrado en tres ratitos: timidez, torpeza e imprecisión. No desesperen: disfruten de Afellay, el mito, antes que llegue Afellay, el jugador.
domingo, 22 de febrero de 2009
Pánico y desinformación