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sábado, 8 de junio de 2013

Las notas (I). Pasen y meen.



Sí, amigos. Son ya tres años en que en este foro señalamos a la defensa del Barça como legítima escisión de las Madres Carmelitas Descalzas. Ocurre, sin embargo, que este año han saltado por los aires todos los récords y nos hemos plantado en unos estratosféricos 70 goles encajados, cuando el pasado año cayeron 48. Eso ha ocurrido en un equipo que desde Chigrinsky no ficha un solo central. Contra todo pronóstico, La Bestia Parda no ha ajusticiado aún a ningún defensa en pleno partido. Pero no sufran; esta Caverna está siempre a punto para pasar el mocho por los rincones más infectos.

Valdés. 4. Prescindible. Medio año deprimidos ante la inminente salida del mejor portero de nuestra historia y medio año asistiendo, alucinados, a cómo Valdés se convertía en un fibromiálgico funcionario de correos. Ni paradas milagrosas, ni manos decisivas en los días grandes. Le echaremos de menos, mucho, pero no será por esta última temporada que se ha marcado el pupilo de don Ginés de Carvajal.

Pinto. 7. Serio. Sí, amigos. El de la coleta, las gafas de sol, la mierda esa del techno y el apodo made in Puerto de Santa María. Él, y no otro, ha sido de lo más presentable que hemos tenido este año en la pocilga de la zona defensiva. Ojalá renueve, aunque sólo sea por seguir asistiendo al espectáculo maravilloso de verle celebrar cada gol como si fuera una final de Champions; aunque sólo sea porque se ha convertido en el detector de tribuneros más preciso de toda Barcelona. 

Alves. 6. Orgulloso. El mejor lateral que hemos visto jamás empezó el año a lo Gabri: lamentable en ataque y atolondrado en defensa. Pero cuando ya nos habíamos acostumbrado a disculparle en su traumático pasado amatorio, a partir de enero regresó. No a su mejor nivel, pero sí al del veterano orgulloso con 22 títulos en su vitrina que quiere aún el 23º. Acaba el año con un buen porrón de errores defensivos (duplica su peor marca). Retengan otro dato dato: en la 2010-2011 acumuló 23 goles+asistencias, la pasada campaña la cifra se redujo a 18, este año se ha quedado en 11: ¡Han cantado decadencia, amigos! Pese a todo, ha sido de los mejores allá atrás. Su futuro sólo lo conoce él. Hay quien da por hecho que huele a jeque afrancesado; otros le ven de supernanny.

Montoya. 3. Ausente. A esta Caverna han llegado los rumores de que si los jóvenes no juegan es porque las vacas sagradas hacen las alineaciones. Pero dichas maledicencias no están confirmadas, y por lo que a nosotros respecta, el entrenador del equipo sigue siendo el más interesado en que jueguen los buenos. Montoya, lateral de raza, con unas condiciones excepcionales, no ha aparecido este año. Pueden ustedes pensar lo que quieran al respecto, pero sean cautos, no sea que les roben la cartera.

Piqué. 4. Rosellista. Repasen ustedes los tres enfrentamientos consecutivos contra La Banda en invierno. Observarán que Tywin Lannister fue culpable de cuatro de los seis goles encajados. No contento con ello, cerró el asunto atacando a Guardiola como si fuera un vulgar Freixa. Piqué, qué lástima, cumple a la perfección el viejo adagio de que a menudo a un futbolista hay que medirle por lo que hace (y sobre todo por lo que no hace) en los entrenamientos más que por lo que se le ve cuando hay cámaras delante. Para acabar de empeorarlo, ya es admitido y oficial que El Cumbias es el hombre de Rosell en la caseta. Su año ha sido indecente para alguien que, no hace tanto, era el mejor central que habíamos visto.

Puyol. 4. Desaparecido. Sería precioso que una sola vez en la vida Puyol contara la verdad en público. Que dijera qué entiende él por un capitán. Que explicara por qué se hizo el longuis ante el festival en que se convirtió el vestuario mientras Tito estaba en Nueva York. Que enumerara las razones por las que se hizo operar en el peor momento; que diera su opinión sobre el presidente y su directiva. Pero eso no va a ocurrir, ya no. Igual que no ocurrirá tener un central greñudo que intimida, corre más que alguno de los líniers y mantiene una cierta dignidad profesional.

Mascherano. 4. Estratosférico. Con algunos jugadores es de lamentar que tengan que aparecer por los entrenamientos y mantener contacto con los compañeros. Con otros, la tristeza viene por tener que verles de corto de vez en cuando. Mascherano cierra un año abominable en que  supera su propia plusmarca; ha sido el culpable directo de hasta 14 goles en contra. Ya saben ustedes que El Jefesito es un profesional digno de toda admiración y una pieza valiosa en el vestuario. Pero ha multiplicado por cinco el horror que en su día protagonizó el probe Chigrinsky.

Bartra. 4. Ma-lo. Sabe mal hablar así de un chaval de la casa, pero seamos claros: cas-ta-ña. Bartra no ha jugado apenas; a entender de este foro ha jugado demasiado. Cuentan que en agosto se enzarzó en un entreno con Messi. Si hubiera auténtica justicia en el mundo, sólo por eso podríamos haberle deportado. Por si no hubiera bastante, ocurre que el infatigable lobby nuñista de la ciudad le ha adoptado, y durante 10 putos meses ha sido imposible salir a la calle sin que decenas de ancianas moribundas le preguntes a uno "Què passa amb en Bartra?". La respuesta era siempre la misma. "Señora, pasa que es malo".

Adriano. 7. Digno. Sí, amigos, Adriano se lesiona mucho y por esa razón nos granjea chistes formidables sobre su persona. Pero dicen los números que ha sido de los menos malos en defensa y de los mejores en ataque. Es un tío serio, que se ha comido dignamente el marrón de hacer de central y que ha atacado con criterio por la derecha y por la izquierda. Merecidísima renovación la suya. Y sí, se rompe mucho; ojalá les pasara a otros.

Abidal. S/C. Ejecutado. El fútbol se inventó para transmitir sentimientos y por eso Abi es un superhéroe. Le perdemos, pero ha hecho un último servicio al barcelonismo desemascarando al clan del tóner. Veremos de qué es capaz el próximo año; él mismo ha lanzado hoy un aviso: "Estoy mejor que hace dos años".

Jordi Alba. 8. Acelerado. No les engañaré: la frialdad de los números asegura que su año, en defensa, ha sido pobre. Pero el fútbol es mucho más que eso. Su presencia en la banda izquierda se ha bastado para revigorizar a un equipo demasiado previsible y para dar adrenalina a un ataque oxidado. De lo mejor que nos ha ocurrido en los últimos tiempos. Si un día aprende a cerrar el segundo palo, estamos ante un futbolista que marcará una época.

Fontàs. 0. Insular. Es posible que sostengan ustedes que este año no ha jugado en el Barça, que ha estado calentando el banquillo del descendido Mallorca. Tal vez. Pero qué quieren que les diga: si la cosa va de letrinas, él no puede faltar. 

viernes, 5 de octubre de 2012

Luxación cerebral



¡Oh, hermanos cavernarios, qué cosa hermosa el sentirse unidos por la rabia y la ira! En la semana en que teníamos que ganar un título, volvemos a vernos lastrados por esa maldición llamada Defensa Infame de Tíos Que No Son Defensas y Que Jamás Debieron Pretender Serlo.

Se ha dicho estos días sobre que Puyol no tenía que haber ido así a ese córner, con 0-2 y el partido cerrado. Tal vez. Ya saben que aquí creemos que el capitán de este equipo es en gran parte un producto publicitario de los diarios deportivos de la ciudad, pero admitamos que sólo sabe jugar así. Con todas sus limitaciones, el pasado año fue de largo el mejor defensor del equipo. Pero ocurre que últimamente está más tiempo en la camilla que en el campo. La dimisión de Piqué, la enfermedad de Abidal y la farsa ininterrumpida de los centrales que vienen del Barça B hicieron que Mascherano, primero, y Song, después, hayan tenido que ponerse ahí. Si damos por buena la absurda teoría de que cualquiera puede hacerlo, probemos a Tello, a ver si a él Negredo le gana un balón largo.

Asombra que el pasado verano, viniendo del año de calamidades defensivas de las que veníamos, se invirtieran 35 millones en dos jugadores y no llegara ningún central. Zubizarreta y Tito deberían responder por ello, en lugar de maldecir las lesiones. Resulta que en los últimos 16 meses, La Plasticidad Encarnada ha estado de baja 226 días, con hasta tres lesiones de rodilla. Que nadie se haga ahora el sorprendido, y por favor, que alguien deje de incurrir en el pornográfico rito de repetir aquello de que "Puyol acorta los plazos de su recuperación". Puyol es un señor muy comprometido y muy necesario para el equipo, pero tiene 34 años y ningún sustituto decente.

Y pensaba en esto porque ocurre que en un lugar exótico llamado Valdebebas hay un montón de mercenarios aficionados a las altas velocidades que tendrían la moral por los suelos de no ser por las fotos de Mascherano y Song, que cuelgan de las paredes del vestuario y que a buen seguro besan antes de cada entrenamiento. Habrá entre ustedes quien crea que Piqué volverá a ser el que fue. Quién sabe. Pero sospecho que no es ése el milagro con el que Tito y Zubi contaron. Su milagro es negro. Su milagro es un señor del que hablaremos dentro de 200 años. Lucía el 22 a la espalda y un día marcó en el Averno. Ha sobrevivido a todo lo imaginable. Y sólo él puede impedir que dentro de tres meses haya muchedumbres de culés en huelga de hambre ante las oficinas del club pidiendo dimisiones y clamando contra una maldita luxación cerebral.

jueves, 30 de agosto de 2012

Agujero negro



Tito y Zubi se han empeñado en que me repita. Sea, pues. Lo que sigue no es autobombo, amigos, es masoquismo, la pura constatación de que a esta poza inmunda no se asoma jamás nadie que gobierne nuestros corazones. Y de que en las competiciones del KO no tenemos defensas capaces de contener a equipos pergeñados para lanzar ocho ataques por partido. Si no solventamos este agujero negro, no bastará con haber recuperado el hambre.


14 de septiembre de 2011: "Es 14 de septiembre y el Barça ya ha encajado dos o más goles en cuatro partidos oficiales. Exactamente las mismas veces que en toda la pasada temporada". Una lección.

6 de noviembre de 2011: "...la ineptitud puntual de nuestra defensa, principal responsable de que el que tal vez es el mejor equipo de la historia, con el mejor jugador de siempre, motivado y hambriento, esté tres puntos por detrás de La Banda de los Altintops". La conspiración.

24 de noviembre de 2011: "Efectivamente, pocas veces en la historia del fútbol ocho hombres ganaron a 14: los 11 rossoneri más Puyol, Mascherano y Abidal. Ya comentamos esta pesadilla defensiva (...)". 8 contra 14.

11 de diciembre de 2011: "(...)Tanto que no importa que Valdés haga un fallo terrible a los 15 segundos. Tanto que no importa tener a la peor defensa que hemos visto desde tiempos de Christanval". Una maldición llamada Barça. 

28 de enero de 2012: "El Barça es segundo y para muchos no es favorito a ganar la Liga. Básicamente por dos razones: por la lógica falta de motivación para jugar en estadios de segundo nivel y por el lamentable nivel de la defensa". Messi contra Piqué.

29 de mayo de 2012: "No cuesta imaginar a Sergi Barjuan sonriendo satisfecho a lo largo de toda la campaña, admirado ante el horror perpetrado semana tras semana por la defensa de este equipo histórico". Barjuan se sentiría orgulloso.

1 de junio de 2012: "(...) no es de recibo que uno acabe la temporada pensando que tíos como Lanzaro del Zaragoza, Ballesteros del Levante o Mariah Carey, del Bigardas United, serían titulares indiscutibles en esta horrenda defensa". Las notas (I). Can Pixa.

viernes, 1 de junio de 2012

Las notas (I). Can Pixa.



Desde la segunda jornada de Liga se vio que esta defensa nos iba a dar disgustos. Cierto que son todos los que defienden y que el principal problema ha sido la falta de actitud contra equipos vulgares. Pero señores, no es de recibo que uno acabe la temporada pensando que tíos como Lanzaro del Zaragoza, Ballesteros del Levante o Mariah Carey, del Bigardas United, serían titulares indiscutibles en esta horrenda defensa. Aquí los culpables:

Valdés. 7. Funcionarial. Mucho le agradecemos al pianista: no hay debate en la portería y no comete errores garrafales. Pero también es cierto que los milagros de otros años no han aparecido esta temporada, y que no nos salvó ante La Banda o el Chelsea. Hay voces que le señalan como único capitán del equipo que ha ejercido de abogado defensor de los moc-mocs, la buena vida y la farsa en general. Lo que sí podemos afirmar sin miedo a equivocarnos es que el año pasado Busi padre decidió dejar de entrenarle por desaveniencias con él y que este año su adorado Unzué ha decidido también dejarlo correr para irse con los juveniles. Señores, algo pasa con Víctor.

Pinto. 9. Santo. El gran Tao Pai Pai es el principal responsable del título de Copa que se ha logrado para endulzar la temporada. Hizo una eliminatoria casi perfecta ante La Banda y ha ganado lo único que podía ganar. Estamos a sus pies por su buen humor, su bonhomía y por tener que aguantar a unos tribuneros que la han tomado con él. Desde este foro de seny pedimos, cuando suma 36 primaveras, su renovación vitalicia.


Alves. 7,5. Ligero. En algún momento del año se puso de moda atacarle por sus salidas nocturnas y su falta de profesionalidad. Es cierto que nadie sabe lo que ocurre en el vestuario y que sí parece acreditado que después de 22 títulos su autoexigencia no es la que era. Pero ha sobrevivido a un divorcio cuajando un año serio, manteniendo sus pocos errores defensivos e incorporándose con la guadaña al ataque: una temporada más acaba con más asistencias que Iniesta y las mismas que Xavi (15). Desde aquí pedimos que su salida se haga en condiciones: con un homenaje cojonudo en el Camp Nou y dejando 25 millones buenos en caja. Todos gremlins.

Piqué. 2. Execrable. No es sólo por su pésimo año, es porque veníamos de muy arriba. Es el principal culpable de que el cortijo de Valdés haya degenerado en casa de lenocinio. Seguramente ha ayudado a que Sex se despeñara en diciembre; y algo muy malo debe haber hecho cuando Rosell garantiza su continuidad entre los jaleos del neonuñismo. Cuentan que en el vestuario hay muchos muy hartos de él y nos queda el consuelo de que Vilanova lo sabe. Se libra del rosco porque jugó dos buenos partidos (ambos contra el pobre Athletic) y desde aquí recomendamos una fulminante venta: no creemos en milagros; pocas veces los que se tiran por el tobogán del cachondeo vuelven a ser ganadores psicópatas.

Mascherano. 7. Becado. Un ejemplo de profesionalidad y de bonhomía, un lamentable defensa en lo táctico. Ganador absoluto del Trofeo Barjuan, ha jugado mucho más de lo esperado por las dimisiones de algunos y las lesiones de otros. Por lo demás, gana una vajilla por haber logrado la proeza de acabar dos temporadas consecutivas sin marcar un triste gol. Eso sí, que siga muchos años con nosotros: su actitud es inmejorable y si algún día aprende los secretos de los espacios será un defensa único.

Puyol. 8. Ejemplar. A pesar de esos movimientos ortopédicos, esas lagunas tácticas y esa dificultad sisífica para dar un pase al pie, ha sido el mejor defensa de la temporada. Con eso queda claro qué clase de miserias ha tenido que sufrir el barcelonismo. Juega siempre al 100% de sus posibilidades y sólo queda pedirle que se acuerde de cómo el clan de la caipirinha se choteaba de él para que no vuelva a ocurrir lo mismo con sus amigos moc-mocs. Además, ha batido su récord de goles con cinco dianas que nos han traído el suplicio del Pimerísimo Primer Plano (NSFW).

Fontàs. 3. Lamentable. El amigo Fontàs acaba la temporada con el extraordinario mérito de haber jugado sólo 80 minutos en Liga que le bastaron para convertir en empate una victoria. Fue el día que Aguirretxe pareció Pelé. Sufrió una lesión y desapareció del equipo, abriendo sesudas especulaciones sobre cómo pudo llegar alguien de su nivel a la primera plantilla, más allá de sus amistades. En esta Caverna nos basta y nos sobra con un único dato: pesa 89 kilos. Le invitamos a buscarse nuevo destino, aunque le avisamos de que su lugar está aquí.

Abidal. 8. Heroico. Dentro de 100 años aún se hablará del animal que jugó a fútbol al más alto nivel con un cáncer de hígado. Cuando ha estado, ha sido insustituible pese a no estar a su mejor nivel, pero fue el más rápido de la defensa y se bastó para anotar un golazo contra La Banda en el Averno. Ojalá vuelva. Pocas veces un futbolista se ha merecido tanto el cariño de su gente.

Adriano. 7. Profesional. Compensa el dolor de ojos que produce verle chutar el balón con una actitud intachable y unas estadísticas muy dignas (nueve asistencias, tres goles). Sigue con su manía de romperse cada tres semanas y de salir retratado en los goles encajados más importantes del año. Dicen que dirá adiós para irse a Munich, donde tienen córneas aguerridas y le querrán más; sorprende que el club no quiera retenerlo a pesar de quedarse sin especialistas en su posición. Fue el principal culpable de que Maxwell, el hombre que nunca estuvo ahí, se largara en diciembre.

Los ni-nis. SC. Un año más, la leyenda de los óptimos defensas que suben del B. Ayer fueron todos titulares en la sub 21 española, pero en todo el año sin noticias de Bartra, Muniesa, Planas, etc. La excepción ha sido Martín Montoya, un súperlateral que ha jugado sólo cinco partidos pero que viene para quedarse y para resolver el enigma de si es posible clonar a Alves.

martes, 29 de mayo de 2012

Barjuan se sentiría orgulloso



No cuesta imaginar a Sergi Barjuan sonriendo satisfecho a lo largo de toda la campaña, admirado ante el horror perpetrado semana tras semana por la defensa de este equipo histórico. Nunca desde que otorgamos el humillante Trofeo Barjuan al defensa que ha facilitado más goles del rival se habían alcanzado semejantes cifras: Mascherano revienta el récord de Puyol y se va a los 9,77. Puyol es el peor segundo que habíamos visto con 7,66. Abidal el peor tercero con 5,91, y Piqué, pese a haber jugado mucho menos que el pasado año, multiplica su productividad escatológica y se sitúa en 5,75. Nunca entre los cuatro peores del Trofeo Barjuan habían sumado 29 goles en contra. A ellos hay que señalar por los títulos que se han escapado y por el récord negativo durante la era Guardiola de 48 goles encajados.

Pero centrémonos en el flamante ganador del Trofeo Barjuan 2011-2012. Tuve la suerte de saludarle hace apenas 15 días. Va muy recto, con los codos levantados junto al cuerpo en ángulo, en una posición típicamente futbolera. Mira muy de frente y lleva escrito en la frente "Estás hablando con alguien que ha llevado el brazalete de Argentina". Mascherano es un jugador noble, honrado e idolatrado por la grada. Seguramente es también el único capaz de desafiar a Puyol en demagogia defensiva. Es cierto que sus tackles son de libro. Y que su sentido de la anticipación es asombroso. Cierto es que si ha jugado tanto es porque la plantilla era muy corta y se han sucedido las desgracias. Y, digámoslo también, en muchos partidos ha pagado la ocurrencia de los tres defensas. Pero a pesar de todas las ovaciones que le ha tributado el Camp Nou, nadie ha sido más nocivo para Valdés este año.

Basta recordar la cara asombrada de Guardiola cuando vio a Mascherano abandonar la posición de central en la última jugada de un partido reciente en que intentó tapar un pase imposible desde el centro del campo. Contra el Chelsea falló en el gol de Drogba en la ida y en el de Ramires en la vuelta, él mismo lo asumió y era el jugador más afectado en el vestuario. Contra La Banda en el Camp Nou también pudo hacer más en el gol de CR Ceja. Falló los días clave y falló mucho más. Pero el Jefesito nos cae bien. Vean qué decía hace una semana en El País: "[La anticipación] es jugar con una pistola cargada. En eso debo mejorar. No todo lo puedes anticipar y más en este equipo, que son 40 metros atrás de vacío (...) Me cuesta ganarla por alto. Me faltarían cinco centímetros más, pero uno tiene lo que tiene". Sólo un grande asume así sus fallos. Y tiene razón. Uno tiene lo que tiene y el Barça ha tenido lo que ha tenido: un auténtico lastre en el deplorable año de Piqué. Lo que ha hecho el Cumbias es estratosférico, como si Messi, el año que viene, se quedara en siete goles.  Mascherano quedará en esta foto, pero el pueblo no debería equivocar al principal culpable de la infamia defensiva que fue el Barça 2011-2012.

Trofeo Barjuan
Mascherano 9,77
Puyol 7,66
Abidal 5’91
Piqué 5’75
Valdés 3’25
Alves 3
Adriano 2,83
Busquets 2,75
Keita 1,25
Fontàs 1
Pinto 1
Villa 0,75
Thiago 0,75
Sergi Roberto 0,5
Iniesta 0,5
Alexis 0,5
Montoya 0,5
Messi 0,33

lunes, 5 de diciembre de 2011

El plan de Guardiola

Muy buenos días: faltan 128 horas para que se detenga el universo. Tras el psicodrama del pasado mayo y la erupción volcánica de la Supercopa, vuelve a ser ganar o morir. Lo dicho: muy buenos días.
La misión es la que es: llega el Barça seis puntos por debajo y con la necesidad de ganar en el Bernabéu. A pesar de la rutina del manita team -que gana más puntos contra La Banda que contra el Espanyol- no parece fácil lograr en el Averno lo que no se consiguió en Getafe, Bilbao o Anoeta.
Guardiola movió el vestuario el pasado verano con dos premisas. Una, podar a los descolgados en lo deportivo (Milito, Jeffrén) y a los excluidos en lo humano (Bojan). Otra, pensar en los enfrentamientos directos con La Banda de los Quincazos, una gente que saldrá con seis tíos de vocación defensiva y con quien se lo jugará todo un año más. De ahí el fichaje de un delantero explosivo y con regate. De ahí la contratación del mejor llegador del mundo. Si recuerdan, en los dos partidos más decisivos del año pasado (la final de Copa y la ida de Champions), los reservas que metió Guardiola para oxigenar el equipo fueron Maxwell, Keita, Afellay y Sergi Roberto. El sábado bien podrían ser Cuenca, Pedro y Thiago. Incluso, si ganamos de mucho, un tío llamado Villa. Hola, Iker, ¿cómo estás?
Pero la vida no es tan sencilla, por más que el Tito Flo siga sin entender el asunto. Ocurre que ahora jugamos con una defensa infame. Y que aunque juguemos con cuatro, allí, en el área, donde se decide todo, es posible que tengamos a Piqué, Mascherano, Abidal o Puyol, todos ellos en su peor momento. Y por ahí flojea el plan de Guardiola.
En fin, ya saben que hace tiempo que en esta Caverna abandonamos la prudencia y nos gusta lanzar vaticinos... Es posible que encajemos cuatro goles. Pero que nadie se haga el sorprendido si metemos seis.

domingo, 6 de noviembre de 2011

La conspiración

Es la jornada 12 y el Barça acumula cuatro empates. Victorias de prestigio, contra rivales decentes, ninguna. Y por más que uno agudice su sentido arácnido culé (a saber, el derrotismo, la exageración y la paranoia), no encuentra rastro de aburguesamiento en este equipo.
Los puntos cedidos tienen otra explicación. Anoeta: Fontàs, catastrófico. Valencia: Mascherano y Abidal, chés de honor. Sevilla, La Bestia Parda, que falló un penalti. Anoche, otra vez Mascherano y Abidal. Excepto el accidente de Messi, en todos los casos se trata de la ineptitud puntual de nuestra defensa, principal responsable de que el que tal vez es el mejor equipo de la historia, con el mejor jugador de siempre, motivado y hambriento, esté tres puntos por detrás de La Banda de los Altintops. La zaga, por cierto, ya se cubrió de gloria en agosto en la Supercopa que ganamos a La Banda y en el empate europeo contra el Milan.
Puede argumentarse que anoche faltó suerte, que Iniesta falló dos, Adriano, otra, y Villa, cómo no, pero la realidad es que al Barça, este año, se le sopla y es gol. Por esa razón el equipo de Guardiola no le ha ganado aún a nadie. Por esa razón parece un abusón de patio de colegio, La Banda de otras temporadas, que golea a los débiles y fracasa con los no tan débiles.
En la sombría mañana de lunes lluvioso que se avecina pueden repasar el partidazo del Barça de centro del campo hacia adelante y verán cómo la depresión se transforma en furia vengadora: habrán comprendido que son víctimas de una conspiración.

lunes, 13 de junio de 2011

Las notas (I). Abi y sus chavales.

"Con el cáncer existe una doble relación: por una parte es una enfermedad corporal, de la cual probablemente muera en un futuro no muy lejano, pero que quizá pueda llegar a superar y a sobrevivir; por la otra, el cáncer es una enfermedad del alma de la que sólo puedo decir: es una suerte que finalmente haya hecho eclosión".
Fritz Zorn, Bajo el signo de Marte.
Permítanme, un año más, que les aburra con los elogios a esta defensa asombrosa que ha mostrado el Barça. Números en mano, es ahí donde ha marcado distancias contra la apisonadora de los Quincazos Portugueses. Entre Valdés, Pinto y Rubén han encajado sólo 39 goles en 63 partidos, una locura. Pero maticemos:
Valdés. 9'5. Indiscutido. ¿Qué mejor podemos decir de un portero del Barça? No ha hecho grandes intervenciones en los partidos clave de la temporada, pero a cambio, ha sido fundamental para ganar la Liga a falta de tres jornadas. Sus paradas en el mano a mano en partidos contra rivales de Serie B han sido básicas. Y nos encanta cómo asume su papel de capitán: si hay que dar una hostia, pues se da. Y todo a pesar de que su entente con Busi padre, según parece, no ha sido la mejor.
Pinto. 8. Superfans. Ya nos molaba por su trenza, su dentadura y su pasado en el Puerto de Santa María. Ahora, encima, es buen portero, sólo la caga contra su Betis y además se hace íntimo amigo de la Bestia Parda. Nos queda una duda: ¿habría parado Valdés el cabezazo de CR Ceja en la final de Copa?
Alves. 9'5. Superstar. Lo del gremlin no es normal. Casi perfecto en defensa, con pocos fallos y la agresividad de siempre. Ha superado por segundo año consecutivo a Xavi e Iniesta en asistencias. Un único pero: tuvo un par de ocasiones ante de Van der Saar que habrían convertido el 3-1 en una goleada histórica.
Piqué. 9,5. Piquetón. Debería estar prohibido ser tan bueno, tan chulo y tan sobrado en los partidos clave. El cuerpo técnico le ha señalado como clave en los títulos y aquí le señalamos como posmoderno del año. Protagonizó uno de los momentos terroríficos del año con este titular.
Mascherano (I). 9. Jefesito. Qué tío, el hombre que frustró a Bendtner tuvo la hombría de jugar semifinales y final de Champions y la final de Copa de central. Decirles que mide 1,71. Que ganó todos los balones aéreos incluso contra moles como el hijo del cuidador de elefantes. Asombroso.
Puyol. 8. Roto. Le recordamos menos tragedias que en otras temporadas, menos escenas Pantene, menos dramas. En definitiva, le recordamos menos, lo cual no puede ser sino positivo. Le ha ayudado una lesión y, ¿quién sabe?, a lo mejor es que finalmente ha aprendido a copiar al guaperas que le acompaña. A servidora, que no simpatiza con el Mític i Agoniós Capità, le conmovió su gesto con Abidal en la final de la Champions, tanto como para perdonarle la ordinariez de enrollarse con una petarda digna de Sergio Ramos.
Milito. 4. ¿Qué mierda es ésta? El bueno de Milito estuvo enorme cuando el Barça de Rijkaard se hundía. Se lesionó cuando recién comenzaba la orgía y ya ven que en el quirófano nos lo cambiaron por un tío de Regional. Pudo irse en enero, pero lo hará ahora. Esperemos que la Bestia Parda le eche de menos tanto como Valdés.
Abidal. 9,5. Inmortal. Si de Krankl y de su señora aún se habla, esperemos que de nuestro francés atómico oigan hablar in eternum en el Camp Nou. Se pasó el año siendo el mejor de la defensa, con proezas como ésta, con su primer golito,¡cómo le queríamos!. Y de pronto, enferma, pilla un tumor, enrabieta aún más a un equipo que ya era terrible de por sí, vuelve a los dos meses y levanta la Champions. Zorn tenía razón.
Maxwell. 6. Bizco. Como lo oyen. Pasé el año defendiendo sus virtudes y con la fiesta de la Champions, con los fuegos artificiales, descubro que es bizco. El hallazgo me convenció de que poco me he fijado en él y, en fin, tan bueno no será cuando el Barça busca a gente dudosa como el tal José Ángel para cubrir una posición en la que tiene a tres especialistas.
Adriano. 6,5. Correoso. No es malo: no mata ni viola, que decía el poeta. Acabó siendo titular a base de mucho esfuerzo, mucha disciplina y mucho luchar contra una dura realidad: en un equipo de megacracks, ha tenido la desvergüenza de mandar fuera de banda sus chutes a puerta un mínimo de cuatro veces. Es de suponer que seguirá.
Los ni-nis. 4. Ausentes. Nos venden durante dos temporadas que viene una generación asombrosa de defensas, con Bartra, Fontàs, Montoya -ojo, rima con chirimoya-, Muniesa y Sergio Gómez y acabamos saliendo al Bernabéu con un central jibarizado y un exlateral lesionado. Dicen que de verdad cuentan: habrá que ver si el club es consecuente y ficha sólo de medio del campo para arriba.

miércoles, 8 de junio de 2011

Sobrevivir a Barranquilla

Aquí está, un año más, el prestigioso Trofeo Barjuan para hacer las delicias de las almas vengativas que pueblan este foro. Porque efectivamente, hay que ser vengativo para dar este deshonroso premio a Piqué, Aparteu les Criatures, que ha completado otra temporada impresionante a pesar de sus diversos impedimentos, a saber:
-Su cohabitación con una infiltrada amante de los alaridos y de la vida por todo lo alto.
-La responsabilidad de sentirse moralmente obligado a cubrir a todas las catalanas entre 15 y 95 años.
-El peso de ser el guapo de un equipo de monstruos de la talla del Molt Mític Capità.
Efectivamente, Piqué nos ha costado 7,33 goles en contra, pero ha estado perfecto en los grandes choques. Fue explícito Tito Vilanova: "Si se lesionaba Piqué, se nos caía el invento". Viendo los números, también destaca la redención de Puyol, que tras arrasar el año pasado en el Barjuan, este ha cuajado sus mejores números, ayudado, por supuesto, por su larga lesión. Alves, el ecce gremlin, también ha estado a un nivel altísimo en defensa sin prácticamente errores. Lo mismo puede decirse de Busi y Valdés.
Y en fin, si en números absolutos el Barjuan es para nuestro barranquillero predilecto, en números relativos los herederos de Márquez y Chigrinsky son Milito -horrible temporada- y Sergio Gómez, un chaval juvenil que jugó un solo día en la Supercopa, se comió el marrón y participó en los tres golitos del Sevilla. Para completar este catálogo de injusticias, una más: Adriano ha sido responsable de sólo 0,5 goles en contra, pero tuvo la mala suerte de ser el tío que cubría a CRCeja en su remate por encima de Pinto en la final de Copa. Mal, Adriano, otro día se le muerde el menisco y listos.
En fin, a pesar de todos ellos y de la colombiana que cuenta los óvulos que le restan, el equipo ha encajado 39 goles en 62 partidos, un registro salvaje. La proeza, ya saben, es el mérito de ganar pese a Barjuan.
Trofeo Barjuan
Piqué 7,33
Milito 4’5
Abidal 3’5
Macherano 3’5
Busquets 3
Puyol 2’83
Valdés 2’5
Sergi Gómez 1’5
Alves 1’5
Xavi 1’5
Bartra 1
Villa 1
Maxwell 1
Messi 1
Jonathan 0,5
Thiago 0,5
Adriano 0,5
Pedro 0,5
Iniesta 0,33

lunes, 21 de marzo de 2011

El tumor (II)

Asumamos que el tumor más famoso del planeta es algo más que un problema de salud. A nivel deportivo, es una amenaza para un Barça que arrasaba en todos los frentes y que en el momento clave de la temporada, cuando debía ratificar su candidatura a mejor equipo de todos los tiempos, se ha quedado cojo.
Hay varias lecturas que pueden hacerse del asunto. La primera es que, efectivamente, éste no es un equipo perfecto. No puede serlo un equipo donde Milito ya no cuenta y se prefiere en el eje de la defensa a un medio centro. No puede serlo un equipo donde presidente y entrenador chocaron a cuenta de Chigrinsky. Pero aun imperfecto, este equipo puede ganar. Se tratará de ser un poco mejor que cada uno de sus rivales, de aplicar la doctrina Getafe. Seguramente Valdés tendrá más trabajo y seguramente se encajarán más goles con las ausencias de Abi y de nuestro glorioso y leonino capità. Y a este respecto habrá que comprobar si los defensas del filial son algo más que una notable campaña de publicidad de los amigos de Airfutbol.
Pero lo cierto es que vale lo mismo ganar de cinco que de uno y a eso tiene que ponerse el Barça. Tal vez el aspecto clave sea el psicológico. Ahora hace 30 años Quini fue víctima de un secuestro chapucero que sólo logró el derrumbe del Barça en el tramo final de la Liga. La depresión y el pánico de aquel conjunto remoto deben servir de ejemplo de dónde no hay que caer. Pero del mismo modo, y aunque Xavi se apresure a asegurar que con la desgracia de Abidal el equipo estará “más unido”, también hay que rehuir otro enemigo: la sobreexcitación emocional. Algo de ello sabe el Sevilla, que tras la muerte de Puerta se sumió en un bucle fúnebre y flamenco del que a penas salió el pasado año.
Al gol, con o sin tumor, se sigue llegando como siempre: pase a pase, con la paciencia e instinto asesino que ha patentado este equipo. Y por cierto, sonrían: es primavera y luce el sol.

sábado, 5 de junio de 2010

No pasaron

Los equipos verdaderos se distinguen en la defensa. Este Barça ha jugado 55 partidos y ha encajado 39 goles, con el mérito añadido de que defender es más difícil cuando uno lo ha ganado todo y tiene arriba a Xavi y Messi. Si hay que buscar un pero, la cosa está clara: los reservas han dado tardes de oprobio y es indispensable fichar a un central más o subir a Muniesa. Fontàs o Bartra.
Valdés. Agigantado. 9,5. Cuando ya no se duda de él en el Camp Nou, es que algo gordo ha ocurrido. Cuando la campaña para que fuera al Mundial comienza en Madrid, es que ha llegado a un nivel superior. Ha ganado su tercer Zamora con un promedio de 0,63 goles encajados por encuentro, no encajó en 18 partidos de Liga y, números en mano, puede discutir incluso la supremacía de Casilla. Poquísimos fallos, una concentración sobrehumana, los reflejos de siempre y una parada tremenda (3'30'') en el partido que, Guardiola dixit, dio la Liga al Barça.
Pinto. Beato. 6,5. No mató a Chigrinski cuando éste le dejó sin Copa del Rey y con eso está todo dicho. Buen compañero, amigo de las celebraciones y encargado oficial de contabilizar, uno a uno, los 47 goles de Messi. Un santo varón.
Alves. Aerodinámico. 9. Con sus nuevas dumbas ha conseguido mantener la línea: despliegue de iron man, agresividad de pitbull y un guante en la pierna derecha para convertir la banda derecha en una emboscada. Acaba la temporada como mejor asistente del equipo (14 asistencias) y confirma que no hay como tener al menos un creador de juego en cada línea del terreno de juego. Su única laguna, el bajón que tuvo entre enero y abril, cuando concedió goles oleguerianos.
Piqué. Colosal. 9,5. El año pasado comprendimos que amenazaba con hollar a todas y cada una de las hembras de este país, incluyendo a las mujeres, hermanas, madres y abuelas de ustedes. La amenaza es ahora un deseo: queremos que lo haga y se convierta en nuestra Cassie Wright, el chaval se lo tiene ganado. Comenzó algo despistado pero ha culminado tres meses finales de competición perfectos. Su jolgorio ayuda a un vestuario hiperestresado por los gritos de Pep y lo que le hizo al Inter es de otro planeta. Tal vez el mejor central en dos décadas.
Márquez. ¡Renovado! 3. Entra por la puerta de la historia el único jugador capaz de discutirle a Puyol el trono en el trofeo Sergi Barjuan (aquí, la cara que se le quedó cuando le dijeron que jugaría 10 años en el Barça sin estar obligado a llevar pasamontañas). Márquez ha propiciado un gol de los rivales cada 172 minutos (un antiMessi, una bestia) y arrasa en esa estadística incluso a Chigrinski. Crucen los dedos y recen para que algún club mexicano o norteamericano se avenga a librarnos de la venganza de Moctezuma. De lo contrario, el despojo que mientras fue futbolista ganó dos Champions estará entre nosotros hasta 2012, gentileza de Johnny Lapotra.
Puyol. Decreciente. 8. Al inicio de la temporada parecía haberse quitado varios años de encima. Rápido y oportuno, comenzó a lo grande y frustró a La Banda en el Camp Nou. Desde febrero comenzó a cometer errores clamorosos dudando entre tirar el fuera de juego o atacar líneas de pase, hasta quedarse con un promedio de un fallo letal cada 402 minutos. La generosidad de este notable se debe a que el capitán de un equipo que no se harta de ganar tiene un mérito enorme en mantener esa ambición. Porque jugar a fútbol, en fin, pero entregarse, gritar y agitar los brazos, el Gran Capità sí sabe.
Milito. Renacido. 7. Volvió en enero y demostró que la sabiduría táctica no es algo que uno pueda olvidar. Nunca fue rápido y su juego no ha caído, sin embargo, está un paso por debajo de lo que fue y así lo demuestra su suplencia en varios partidos clave. El mejor momento que ha dejado este año fueron estos ósculos en pleno Cuernabéu. Su ausencia del Mundial, siendo además uno de los principales apoyos de Messi, es la prueba más de los devastadores efectos que tiene la droga.
Chigrinski. Desaparecido. 3. Las estadísticas son generosas y apuntan que sólo ha regalado un gol a los rivales cada 344 minutos. Pero suya es la responsabilidad de la eliminación en la Copa del Rey y eso pesa. El vigardo no se acostumbra a defender lejos de la portería, no busca la anticipación y ni siquiera el choque con los rivales. Muy blando y tierno, esos 25 millones que costó prueban que Guardiola, pese a los rumores, no cura leprosos.
Abidal. Determinante. 8,5. Sólo una lesión le ha privado de completar un año perfecto. A su solvencia defensiva se une su ascendencia en el vestuario y una inaudita productividad en ataque, con seis asistencias de gol. Parece descartado que se haya comido a Laudrup, pero su confianza es tal que se atreve con cosas nunca vistas. Además, dejó una profecía que esperamos pueda cumplir el año que viene: su primer gol como azulgrana llegará en una final de Champions.
Maxwell. Sólido. 7. Comenzó con dudas pero en cuanto encadenó cuatro partidos comenzó a rendir. Cuatro asistencias y partidos muy meritorios en la recta final, estamos ante un primo hermano silencioso de Sylvinho.

sábado, 30 de enero de 2010

Son humanos

"Los delanteros ganan partidos, los defensas, campeonatos". La máxima es de Valdano, un hombre convencido de que es en tareas defensivas donde se revela un bloque cuajado y maduro. En la alta competición, cualquier equipo con cierto presupuesto es capaz de dar espectáculo y lograr goleadas. Pero que nadie se equivoque: lo que hace el Barça en defensa no lo hace ningún otro equipo del mundo, por eso son los mejores.
Ya en verano podía uno intuir que era en el juego sin balón donde más quería trabajar Guardiola. De ahí que fichara a Chigrinski y Maxwell y sólo diera la baja a Cáceres. La verdad es que no es precisamente gracias a los refuerzos, pero el Barça lleva toda la temporada rozando la perfección en defensa. En Liga ha encajado sólo diez goles, una locura. En total, 18, los mejores registros de toda Europa con mucha diferencia (http://www.lavanguardia.es/deportes/noticias/20100131/53881261015/barsa-el-mejor-de-los-mejores.html).
Pese a todo, esta Caverna se propuso en su momento denunciar quiénes eran los culpables de los goles encajados, y aquí están los resultados. Cuesta reprocharles nada: son la única prueba de que este Barça es humano.
*Cada gol encajado vale un punto, en algunos casos hemos repartido el error entre dos jugadores. Para otras dudas, pueden consultar el sistema de recuento a esta pareja de expertos en cataclismos defensivos: http://francislz.files.wordpress.com/2007/08/marquez.jpg.

Márquez 3'5

Alves 3'5

Valdés 2

Chigrinski 2

Piqué 1,5

Busquets 1,5

Touré 1

Abidal 1

Puyol 1

Bojan 0,5

Xavi 0,5

sábado, 20 de junio de 2009

Los 'cum laude' (I)

En un año perfecto es casi más difícil poner notas que en uno horrendo como el pasado. Sin embargo, es junio y esta Caverna tiene obligaciones, a saber: valorar a los jugadores del Barça e ignorar esa aberración que se disputa en Suráfrica con Bélgica como principal atractivo para Tele 5.
Comenzamos, como de costumbre, con nuestros defensas.
Valdés. Consagrado. 9. Entra en el selecto club de porteros que han sido decisivos en la consecución de dos Champions: Dida, Van der Saar, Casillas y nuestro querido pianista-torero. Con eso espero que acaben tristes debates (http://lacavernaazulgrana.blogspot.com/2009/02/panico-y-desinformacion.html#comments) como el que hemos tenido en este foro a raíz de que le diera una asistencia a De la Peña, se comiera una falta de Juninho o dudara contra equipos lamentables. A quien conserve dudas, le sugieron que se meta en la cabeza de Abramovich. Grande, decisivo, comprometido y enorme compañero.
Pinto. Artero. 9. Su cómico engaño a Martí quedará como un momento decisivo del triplete. No se le pedía otra cosa. Del efecto Matrix, ya comentado, nadie se acordará. Larga vida a los raperos del Puerto de Santa María, a Tau Pai Pai y a los fontaneros de las películas porno.
Jorquera. Desaparecido. 4 Ha pasado de eterno segundón a leyenda urbana. ¿De verdad hubo una vez un portero con ese nombre? El equipo le debe, eso sí, acompañar a Piqué en sus festivales discotequeros, una labor oscura pero fundamental para el equilibrio psicosocial de Piquenbauer.
Alves. El quinto elemento. 9'5. Sabíamos que era supersónico, incansable y brasileño. Que atacaba y defendía, que acabaría el año con sólo una asistencias menos que Iniesta. Que traería alegría a un vestuario demasiado assenyat y le daría samba a Messi. De un año para otro, él es la única novedad en el once. ¿Qué aporta que no tuviera Zambrotta? Sobre todo, el quinto elemento: combatividad y fe en la victoria. Espíritu ganador. Lo demostró celebrando de forma enloquecida el pase a la final de Roma, una final que ya sabía que no jugaría por una estúpida amarilla.
Márquez. Maduro. 8. ¡Ay, mi Rafaelito! Nuestro chavalín ha madurado: adiós al acné, al puente aéreo y a las cantadas decisivas. Serio y responsable, sólo ha dado un regalo en todo el año -a ese lord llamado Drogba-. Imprescindible por su salida de balón y seriedad en el corte. También formaba parte de esa defensa titular que Guardiola habría alineado en Roma y que quedó en nada: Alves, Márquez, Milito y Abidal.
Puyol. Oscurecido. 7'5 Sabe que nunca será tan bueno como sus compañeros de zaga, pero ellos nunca serán la mitad de profesionales de lo que es él. Un año más, su imagen es la de un jugador polivalente, limitado y sudoroso que anima a sus compañeros y a la afición a lo Joaquín Cortés -melena al viento-. Ha visto encantado cómo Guardiola asumía el liderazgo dle vestuario. Su mejor partido, la enorme final de Roma que jugó.
Piqué. Estelar. 9'5. A principio de temporada hizo buenos los pronósticos de que tenía de defensa lo mismo que Romerito. Pero creció y creció hasta convertirse en pilar de un equipo para la historia. Sus pases verticales, rasos y afilados han destrozado a muchos equipos. Con él ha nacido un ídolo que amenaza con llevar su ADN a todas las familias catalanas.
Milito. Roto. S/C. El boludo del año. Su caso ha sido el único error de los técnicos y médicos (parece que se corrió demasiado en su recuperación). El mejor defensa de la 2007-2008 se ha quedado sin triplete y ha quedado sumido en la más negra depresión.
Abidal. Sólido. 7. Apuesta personal de Guardiola, que le habría preferido a Puyol en la final. Sigue sin desplegarse en ataque pero ha dado seguridad en defensa. Sólo Robben le recordó que es un elemento reemplazable.
Sylvinho. Entrañable. 6 ¿Acaso no son entrañables todos los ancianos? Un ejemplo de profesionalidad, que quedará en la retina de Valdés y Gudjohnsen como el tío que se quedaba con ellos hasta el final del entrenamiento, cuando ya no quedaba nadie sobre el césped, lanzando centros al islandés desde la izquierda. Cuando los lanzaba con potencia, decía "¡Ése sí es de verdad!". Su segunda Champions también lo es.
Cáceres. Abanderado. 4 Fichado a precio de oro, nadie se ha disculpado por el engendro. ¿Hay alguien ahí, Txicruyff? Potente en el corte e incapaz con balón, su juego encaja mucho mejor con el del Recre. Ofreció un extraordinario rendimiento enarbolando la bandera desde el autobús del triplete.
Víctor Sánchez. Condenado. 4 A pesar de la simpatía innata que nos producen los canteranos, el recuerdo de Gabri, Oleguer y Barjuan está demasiado reciente. Ofrece demasiado poco, y desde aquí le deseamos una exitosa trayectoria en el fútbol austríaco.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Y al fin, las notas

No hay escuela, instituto o facultad que no conozca entre su personal docente a gente maravillosa como el profesor Ignacio Da Riva. Este profesor de Aerodinámica ganó fama en la facultad de Ingenieros Aeronáuticos durante los años 60 y 70 por suspendee al 94% de sus alumnos y negarse a aprobar jamás a una sola alumna. La retorcida amargura que significaba su vida conocía un único momento de felicidad: el de suspender a sus alumnos.
Y como si de Da Riva se tratara, el barcelonismo en pleno da comienzo estos días al bello ejercicio de despellejar, uno a uno, a la plantilla del fracaso. En las próximas entradas esta caverna procederá a analizar por líneas a los facedores del desastre, y hoy mismo podréis despacharos con los defensas.
Valdés. Vulgarizado. 5,5
Tras un inicio de temporada espectacular, el hundimiento anímico de sus compañeros le arrastró a una desconocida hasta ahora dinámica de tansemenfotisme en los goles encajados. A pesar de ello, sigue siendo un referente por su sacrificio en los entrenamientos y merece seguir.
Jorquera. Ausente. S/C
Se lesionó la rodilla jugando con Catalunya -la falta de costumbre- pero la tragicómica estampa de Pinto en los entrenamientos ha recordado a algunos su calidad. Se le puede reprochar que no haya impulsado, como miembro del núcleo duro del puyolismo, un golpe de timón en el vestuario para exigir una reacción a las estrellas. Su continuidad no parece en entredicho, a pesar de que el pasado verano estuvo a punto de fichar por el Espanyol harto del banco.
Pinto. Decorativo. 4
Su aspecto de actor porno de películas italianas filmadas en los 60 no engaña. Los entrenamientos le retrataron a él y a quien le fichó, pero ambos tuvieron la suerte de que Valdés no se lesionó ni fue expulsado. Encajó ocho goles en tres partidos y la Segunda es su destino.
Oleguer. Solidario. 2
Solidario con todo tipo de causas nobles, como los delanteros rivales y los deplorables servicios médicos de la entidad. Encadenó tres lesiones seguidas en la manom, cosa lógica teniendo en cuenta la rotunda torpeza de sus pies. Sólo la cuota catalana parece capaz de salvar de la quema a otro de los que pudo hacer un motín anticaipirinha junto con su íntimo Ezquerro.
Zambrotta. Famélico. 4
La señorita de la imagen le dejó en Barcelona y dijo esperarle en el lago de Como. Todos entendemos al pobre Gianluca, que ha tenido un triste rendimiento. La derrota en Manchester confirmó su gafe: firmó una eliminatoria perfecta, secando a todo un Cristiano Ronaldo, pero suyo fue el error que precedió el golazo de Scholes. Vuelve a Italia sin haber hecho olvidar al insensato Belletti.
Puyol. Mudo. 4,5
Su valía como adalid del esfuerzo y héroe de la agonía ha vuelto a quedar demostrada. Con concentración y derroche evitó que sus desastres tácticos relucieran demasiado y durante parte del año formó un gran tándem con Milito. Pero ocurre que el capitán de semejante casa de lenocinio tiene mucha responsabilidad en la conducta de los compañeros. En su favor puede decirse que impulsó la suplencia de Ronaldinho. Un verano más, hay dudas sobre su continuidad: ha anunciado que quiere dejar el fútbol joven y su sueño es jugar en el Milan.
Márquez. Secuestrado. 2
Su pobre corazón y su mala cabeza han vuelto a deparar otro año de decepciones en Can Barça. Desquiciado por sus idas y venidas a Madrid en pos de amor y por su pertenencia al club de la caipirinha, está a años luz del que jugó la final de París. Cierto cavernícola asegura que Pep le ve recuperable y que cuenta con él para tutelar el desembarco de Piqué, otro dechado de seridad del que se hablará en su momento.
Edmilson. Fraudulento. 1
El bueno de José salvó su presencia en el vestuario gracias a la oportuna lesión que se le detectó el pasado verano. Cada una de sus apariciones ha provocado terribles ataques de añoranza en la grada y ha confirmado que la edad es muy dura con los jugadores. Fue lo bastante cínico como para hablar de ovejas negras.
Milito. Abandonado. 8
Tal vez el mejor del año. Su colocación fue una lección diaria para un Puyol que se niega a aprender. Afortunadamente, la velocidad no es su fuerte y no hay que temer por su vuelta al fútbol tras la lesión de rodilla. Unas de las escasas buenas influencias de Messi en el vestuario, está llamado a ser un referente espiritual de este equipo en poco tiempo.
Thuram. Catastrófico. 0
Canaletes debió llenarse con la confirmación de que no renovará. Cada una de sus excesivas apariciones ha venido acompañada de tragedias asombrosas. Desde Frank de Boer el Camp Nou no veía tanta dejadez en un central, que cuando perdió la velocidad debió de quedar confinado para siempre en las claustrofóbicas defensas del calcio. Su último partido en el estadio azulgrana fue mágico: un gol en propia puerta, doble asistencia en el segundo y descolocado en el tercero. Desde aquí se le desea una feliz vida como político o un sonado fichaje por el Real Madrid.
Abidal. Espúreo. 5
Hizo soñar a Valdés durante los primeros meses de competición pero poco a poco se vio que no es un jugador acostumbrado a atacar defensas cerradas. En plena decadencia, se contagió de los vicios defensivos y concedió remates absurdos que costaron goles. Su precio y calidad le exigen mucho más en su segundo año.
Sylvinho. Eterno. 5
Jamás engañó a nadie. Defiende tan mal como cuando llegó y ataca con acierto. Seguirá por la seriedad y profesionalidad que transmite, y por sus permanentes ganas de habalr sobre cualquier asunto con cualquier persona que pueda pasar 25 minutos a su vera. El año próximo cumple 35 primaveras.