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viernes, 19 de julio de 2013

Objetivo Colotto



Y para culminar una semana mágica de homenaje a los planificadores de este equipo, nos pasamos a la numerología. Tal vez este pesado ejercicio sirva para recordar a Tito y Zubi lo lejos que estamos del máximo nivel; un nivel que conocemos bien por la sencilla razón de que fuimos nosotros, hace dos temporadas, los que dimos con la fórmula del fútbol perfecto. Fue en la 2010-2011, Villa corría más que algunas ancianas, Pedro jugaba con un cuchillo entre los dientes y Piqué se parecía al crack que un día fue. Aquel año memorable marcamos goles 153 (53 de La Bestia Parda, 45 entre Pedro y Villa) y, con una defensa digna del mejor equipo de Europa, encajamos sólo 40 (el defensa que regaló más goles fue Piqué, con algo más de siete tantos encajados por su culpa).

Vean las diferencias con esta campaña y vean por qué, Neymar aparte, habría que tomarse un poquito en serio esto del fichar: Nuestro segundo y tercer goleador de este año quedan a años luz de nada serio pero aun así marcamos cuatro goles más (157) que en la 2010-2011. Pero en defensa, amigos, pasamos de 40 goles encajados a 70. Un salto al hiperespacio que nos hace pensar que no importa si Thiago Silva es imposible y Marquinhos se ha ido al PSG: David Luiz, Agger, lo que sea. Nos da igual, tenemos muy claro que gente insólita como Forlín, Héctor Moreno, Javi López o Colotto son mucho mejores que lo que tenemos en esta santa casa.

Trofeo Eshtoy Trishte (goles)

Messi 60
Villa 16
Sex 14
Alexis 11
Pedro 10
Tello 8 
Xavi 7
Adriano 6
Iniesta 6
Jordi Alba 5
Thiago 3
Piqué 3
Puyol 2
Song 1
Alves 1
Busquets 1
Montoya 1
PP 2

Trofeo Khedira (asistencias)

Iniesta 17 (1P)
Messi 15 (1PP)
Sex 14 (1P)
Alexis 13 (1P)
Pedro 10 (2P)
Alves 10
Xavi 9 (1PP)
Villa 8
Tello 7
Jordi Alba 5
Thiago 6
Adriano 3 (1P)
Montoya 3
Busquets 1
Song 1
Mascherano 1
Sergi Roberto 1

Trofeo Adán Barjuan (cagadas con resultado de gol en contra)
Macherano 13,83
Piqué 9’75
Alves 7,41
Jordi Alba 6’75
Adriano 6’5
Busquets 4,16
Valdés 4
Song 3,33
Bartra 2,75
Montoya 2’5
Iniesta 1’83
Puyol 1,53
Xavi 1’5
Thiago 1,33
Villa 0.83
Pinto 0,5
Alexis 0’5
Pedro 0,5
Dos Santos 0,5

viernes, 14 de junio de 2013

Las notas (y III). La soledad de La Bestia




"La diferencia entre escribir bien y el arte verdadero es sutil, pero brutal".
Truman Capote, Música para camaleones

Así es, tenemos a La Bestia Parda en su mejor momento y listo para encadenar milagros asombrosos jornada tras jornada, pero nuestra delantera ha perdido la contundencia que tuvo. Venimos de muy arriba y sabemos distinguir lo de este año del arte verdadero. Por juego y por rendimiento. La temporada ha constatado que Leo está demasiado solo, que han faltado especialistas en las bandas, y que es imprescindible que el segundo y tercer delantero se sitúen por encima de los 20 goles para aspirar a algo grande. Que Iniesta haya sido el mejor extremo del equipo habla muy mal de Zubi; que hayamos llegado a conformarnos con la decena de goles de Alexis o Pedro y la quincena de Villa es aún peor. Por todo ello, sorprende que haya quien se empeña en creer que a Messi le molestará la llegada de Neymar. Grave error, amigos. Leo quiere ganar. Y con lo que le acompaña arriba desde hace dos años no basta.

Pedro. 4. Mediocre. Otra campaña para el olvido. Acaba el año con los mismos goles con la Camacha que con el Barça, dato antológico. Los diez que ha logrado de azulgrana, sumados a sus 10 asistencias, vuelven a dejarle a años luz del futbolista que enloqueció en la 2009-2010 y 2010-2011. Superado aquel bienio, su realidad resulta decepcionante. A Pedro siempre le perdonaremos todo por lo que nos ha dado, pero sin voluntad de destrozar al rival es un futbolista prescindible, al que no vale la pena retener si hay ofertas decentes. 

Alexis. 4'5. Depresivo. Una crisis de confianza es el peor enemigo de un delantero, y la suya de este año ha sido morrocotuda. Afortunadamente, en algún momento sacó un momento de genio, de orgullo, y se definió como un "jugadorazo". Aquel día volvió el futbolista que rompe con furia, marca y asiste, y su final de campaña ha sido notable. Aunque aquí seamos incondicionales y queramos verle otro año más, no podemos indignarnos cuando oímos que el club mercadea con él. Sus 11 goles y 13 asistencias no son números para alguien a quien fichamos a precio de astro.

Messi. 10. Milagroso. Tiene mérito que después de tanto nos siga emocionando. Su aparición ante el PSG, levantando a un estadio acongojado, es inolvidable. Lo mismo puede decirse de su partido ante el Milan, con esta obra de arte, y de esa racha que nunca jamás le veremos a otro que no sea él de 19 partidos consecutivos anotando en Liga. Su rendimiento lleva tiempo fuera de la dimensión de la lógica y este año, pese a la lesión, se ha plantado en 60 goles. La soledad que ha sufrido en ataque se ha traducido no sólo en estrés y lesiones; también se refleja en las asistencias que ha dado: por primera vez desde que juega por el centro baja de los 20 pases de gol, con 15. 

Villa. 5. Anciano. Qué difícil hablar mal de un profesional del gol como él, que vino a ganar la Champions y lo logró. Deja atrás un puñado de acciones decisivas contra La Banda y la rosquita de Van der Saar, pero también el bochorno casi permanente de estos dos últimos años, cuando se ha visto superado en el sprint por centrales toscos, abuelas voluntariosas, cefalópodos desorientados y cojos de todo pelaje. A pesar de todo, ha tirado de orgullo para acabar sumando 16 golitos. Su espectacular buga con asientos de cuero blanco lleva semanas en venta, señal de que nuestro Hombre Moreno se va lejos de aquí. Pero ya siempre estará en el póster del equipo que masacró a La Banda por 5-0 e hizo lo propio con el United en una final de la Champions.  

Tello. 7. Fresco. Qué maravilla tener a alguien que encara y vuela, que lo hace fácil, que chuta con saña. A días nos recuerda al postrero Henry, aunque es cierto que sus ausencias nos hacen sospechar de su empeño en los entrenamientos. Acaba el año con más goles (8) que Xavi y más asistencias (7) que Thiago. El futuro del Barça también es suyo, porque siempre es bueno tener a un jugador que hace temblar a los laterales cuando oyen su nombre. 

miércoles, 12 de junio de 2013

Las notas (II). El ocaso del mejor.


Ya no somos lo que fuimos. La superioridad abrumadora en la cocina del juego se ha esfumado en las grandes noches, salvo por aquella locura colectiva contra el Milan. Se ha echado en falta hasta a Keita, tan importante en el vestuario como anodino sobre el césped, y con eso está todo dicho. Ha faltado la fuerza y la osadía que tienen los mejores. Sería placentero culpar de todo ello a la ortopédica solución de poner a Sex a hacer de Iniesta, pero para qué engañarse. Señores, la abuela nos ha dado un susto, se ha caído, y se ha abierto la cabeza. Señores, cuidemos mucho de la abuela, mimémosla, que todos oímos, nítido, su tic-tac.

Busquets. 7. Sufrido. Resulta imposible hablar mal de alguien que nos llena los ojos en cada partido con su astucia, su sabiduría, su orgullo. Sergio, inventor del taichí con balón, ha vivido un auténtico calvario este año. Hay quien apunta que ello se ha debido a la necesidad de retrasarse demasiado para arropar a nuestros fraudulentos centrales. Su implicación sigue en aumento y se le oyó levantar la voz tras la remontada ante el Milan; desde aquí rezamos para que entre ya en el club de los capitanes por delante de los Moc-Lannister. Ésta ha sido posiblemente su temporada más discreta desde su llegada, ojalá sea también la que más le ha enseñado.

Song. 5. Creciente. Durante medio año nos ha parecido un nuevo horror made in Arsène, pero seamos honestos e imaginemos lo que supone para un mazas de 1,83 llegar de la Premier e intentar encajar en ese engranaje de reloj hecho de triangulaciones y espacios. Su final de temporada ha sido muy digno, es un jugador fuerte, que recupera mucho, sabe tratar el balón y hasta se incorpora con criterio. Puede que merezca más oportunidades, puede que nosotros merezcamos saber quién dijo de él que podía ser central.

Xavi. 6. Crepuscular. Contra el Milan tuvo su gran noche con dos asistencias de astro. Pero su año ha sido una pesadilla, con las lesiones, sin esa mínima frescura que le permitía ser antes el futbolista azulgrana que recorría más kilómetros. Les daré un dato: si miramos la suma de goles y asistencias desde que en la Eurocopa de 2008 se consagró como el mejor centrocampista del planeta, comprobamos cómo ha pasado de 35 (2008-09) a 20, 22 y 29 (la pasada campaña). Este año, su cosecha ha caído hasta los 16. A ello se une una cierta sensación de pérdida de mando sobre el césped que nos ha hecho recordar, snif, que hasta las mejores cosas de la vida se acaban algún día. Esperemos que sea consciente de ello y se dosifique en las dos temporadas a alto nivel que le quedan. 

Thiago. 5. Enigmático. Todos recordamos que la venta de De la Peña nos sumió en la desesperación en un primer momento y que pasamos a aplaudirla mucho antes de verle jugar a los hermanos-de-sangre-te-quiero-tío con un tal Tamudo. También sabemos que ni Xavi ni Iniesta mostraban su nivel con 22 años. Difícil asunto. Aunque fuera cierto que es un jugador que se arrastra en los entrenamientos, en este agujero siempre amaremos a los futbolistas que pisan la pelota, driblan a los rivales y arrancan con la furia que sólo le habíamos visto a Romario. Ojalá tenga otro año. Ojalá quiera otro año. Ojalá siga dejando obras de arte como ésta. 

Iniesta. 9. Líder. Su romance con el balón viene de lejos, pero lo de este año ha sido distinto. Andrés Iniesta, segundo mejor jugador del mundo en 2010 y tercero en 2012, ha dado esta temporada algo más. Se le ven los galones, los 29 añitos. Un profesional ejemplar que cada vez tiene menos inconveniente en dejar ante los micrófonos mensajes al resto del equipo. Sobre el césped se le ha visto seguro y ambicioso; incluso en los peores días, las ha pedido todas. A cada partido que pasa, minimiza un poco más a Zidane; en cada partido se las apaña para pintarnos una perfecta cara de asombro. Y por cierto, logra su mejor marca con 23 goles más asistencias.

Sex. 6. Sobrado. A Sex le sobra media temporada, la que va de septiembre a diciembre. Empezó el año con ambición, hinchándose a golear y asistir contra equipos de poca monta, algunos de sus mejores partidos tuvieron lugar en Vallecas y Riazor. Sus ganas de venganza nos entregaron al media punta con ojos venenosos que ya disfrutamos durante los tres meses que se dignó jugar en la 2011-2012. Y puede que tocara techo en el Pizjuán, con dos golazos y forzando la expulsión de Medel. A día de hoy, hasta en esta Caverna admitimos que esta Liga, la primera de su carrera, le pertenece. Pero a Sex le sobra media temporada y le sobra autocomplacencia. Le sobran las risas en los entrenamientos y prepotencia ante el mundo -qué difícil es encontrar a alguien como él, de quien absolutamente todo el mundo puede decir algo malo; ése parece ser su caso-. A Sex le sobra lentitud y le sobra creerse mejor que Iniesta, a quien llegó a desplazar al extremo en detrimento del juego de todo el equipo. Le sobran también los números: por segundo año consecutivo, es el mejor de cara a puerta por detrás de La Bestia Parda, aunque el año pasado sumó 33 goles más asistencias y éste se ha quedado en 28. A Sex le sobran las grandes citas, en las que fracasa invariablemente, y le sobra su amigo moc-moc, que le desaconsejará dejar la ciudad y aceptar alguno de los ofertones que tiene de Inglaterra en un año previo a Mundial, en el que todos los grandes deberían querer jugar. En definitiva, Sex le sobra al Barça, y seguramente, Sex se sobra a sí mismo.

Las chicas de la curva. S/C. Mitológicas. Sí, pensábamos referirnos aquí al tal Jonathan dos Santos y al tal Sergi Roberto. Pero sus casos tienen todos los ingredientes clásicos de una leyenda urbana. ¿Ustedes les han visto? No, señores, les ha visto el vecino del primo de un amigo. Vamos, que nadie les ha visto, joder. Siguen ahí, en la curva más cerrada de nuestra imaginación.

sábado, 8 de junio de 2013

Las notas (I). Pasen y meen.



Sí, amigos. Son ya tres años en que en este foro señalamos a la defensa del Barça como legítima escisión de las Madres Carmelitas Descalzas. Ocurre, sin embargo, que este año han saltado por los aires todos los récords y nos hemos plantado en unos estratosféricos 70 goles encajados, cuando el pasado año cayeron 48. Eso ha ocurrido en un equipo que desde Chigrinsky no ficha un solo central. Contra todo pronóstico, La Bestia Parda no ha ajusticiado aún a ningún defensa en pleno partido. Pero no sufran; esta Caverna está siempre a punto para pasar el mocho por los rincones más infectos.

Valdés. 4. Prescindible. Medio año deprimidos ante la inminente salida del mejor portero de nuestra historia y medio año asistiendo, alucinados, a cómo Valdés se convertía en un fibromiálgico funcionario de correos. Ni paradas milagrosas, ni manos decisivas en los días grandes. Le echaremos de menos, mucho, pero no será por esta última temporada que se ha marcado el pupilo de don Ginés de Carvajal.

Pinto. 7. Serio. Sí, amigos. El de la coleta, las gafas de sol, la mierda esa del techno y el apodo made in Puerto de Santa María. Él, y no otro, ha sido de lo más presentable que hemos tenido este año en la pocilga de la zona defensiva. Ojalá renueve, aunque sólo sea por seguir asistiendo al espectáculo maravilloso de verle celebrar cada gol como si fuera una final de Champions; aunque sólo sea porque se ha convertido en el detector de tribuneros más preciso de toda Barcelona. 

Alves. 6. Orgulloso. El mejor lateral que hemos visto jamás empezó el año a lo Gabri: lamentable en ataque y atolondrado en defensa. Pero cuando ya nos habíamos acostumbrado a disculparle en su traumático pasado amatorio, a partir de enero regresó. No a su mejor nivel, pero sí al del veterano orgulloso con 22 títulos en su vitrina que quiere aún el 23º. Acaba el año con un buen porrón de errores defensivos (duplica su peor marca). Retengan otro dato dato: en la 2010-2011 acumuló 23 goles+asistencias, la pasada campaña la cifra se redujo a 18, este año se ha quedado en 11: ¡Han cantado decadencia, amigos! Pese a todo, ha sido de los mejores allá atrás. Su futuro sólo lo conoce él. Hay quien da por hecho que huele a jeque afrancesado; otros le ven de supernanny.

Montoya. 3. Ausente. A esta Caverna han llegado los rumores de que si los jóvenes no juegan es porque las vacas sagradas hacen las alineaciones. Pero dichas maledicencias no están confirmadas, y por lo que a nosotros respecta, el entrenador del equipo sigue siendo el más interesado en que jueguen los buenos. Montoya, lateral de raza, con unas condiciones excepcionales, no ha aparecido este año. Pueden ustedes pensar lo que quieran al respecto, pero sean cautos, no sea que les roben la cartera.

Piqué. 4. Rosellista. Repasen ustedes los tres enfrentamientos consecutivos contra La Banda en invierno. Observarán que Tywin Lannister fue culpable de cuatro de los seis goles encajados. No contento con ello, cerró el asunto atacando a Guardiola como si fuera un vulgar Freixa. Piqué, qué lástima, cumple a la perfección el viejo adagio de que a menudo a un futbolista hay que medirle por lo que hace (y sobre todo por lo que no hace) en los entrenamientos más que por lo que se le ve cuando hay cámaras delante. Para acabar de empeorarlo, ya es admitido y oficial que El Cumbias es el hombre de Rosell en la caseta. Su año ha sido indecente para alguien que, no hace tanto, era el mejor central que habíamos visto.

Puyol. 4. Desaparecido. Sería precioso que una sola vez en la vida Puyol contara la verdad en público. Que dijera qué entiende él por un capitán. Que explicara por qué se hizo el longuis ante el festival en que se convirtió el vestuario mientras Tito estaba en Nueva York. Que enumerara las razones por las que se hizo operar en el peor momento; que diera su opinión sobre el presidente y su directiva. Pero eso no va a ocurrir, ya no. Igual que no ocurrirá tener un central greñudo que intimida, corre más que alguno de los líniers y mantiene una cierta dignidad profesional.

Mascherano. 4. Estratosférico. Con algunos jugadores es de lamentar que tengan que aparecer por los entrenamientos y mantener contacto con los compañeros. Con otros, la tristeza viene por tener que verles de corto de vez en cuando. Mascherano cierra un año abominable en que  supera su propia plusmarca; ha sido el culpable directo de hasta 14 goles en contra. Ya saben ustedes que El Jefesito es un profesional digno de toda admiración y una pieza valiosa en el vestuario. Pero ha multiplicado por cinco el horror que en su día protagonizó el probe Chigrinsky.

Bartra. 4. Ma-lo. Sabe mal hablar así de un chaval de la casa, pero seamos claros: cas-ta-ña. Bartra no ha jugado apenas; a entender de este foro ha jugado demasiado. Cuentan que en agosto se enzarzó en un entreno con Messi. Si hubiera auténtica justicia en el mundo, sólo por eso podríamos haberle deportado. Por si no hubiera bastante, ocurre que el infatigable lobby nuñista de la ciudad le ha adoptado, y durante 10 putos meses ha sido imposible salir a la calle sin que decenas de ancianas moribundas le preguntes a uno "Què passa amb en Bartra?". La respuesta era siempre la misma. "Señora, pasa que es malo".

Adriano. 7. Digno. Sí, amigos, Adriano se lesiona mucho y por esa razón nos granjea chistes formidables sobre su persona. Pero dicen los números que ha sido de los menos malos en defensa y de los mejores en ataque. Es un tío serio, que se ha comido dignamente el marrón de hacer de central y que ha atacado con criterio por la derecha y por la izquierda. Merecidísima renovación la suya. Y sí, se rompe mucho; ojalá les pasara a otros.

Abidal. S/C. Ejecutado. El fútbol se inventó para transmitir sentimientos y por eso Abi es un superhéroe. Le perdemos, pero ha hecho un último servicio al barcelonismo desemascarando al clan del tóner. Veremos de qué es capaz el próximo año; él mismo ha lanzado hoy un aviso: "Estoy mejor que hace dos años".

Jordi Alba. 8. Acelerado. No les engañaré: la frialdad de los números asegura que su año, en defensa, ha sido pobre. Pero el fútbol es mucho más que eso. Su presencia en la banda izquierda se ha bastado para revigorizar a un equipo demasiado previsible y para dar adrenalina a un ataque oxidado. De lo mejor que nos ha ocurrido en los últimos tiempos. Si un día aprende a cerrar el segundo palo, estamos ante un futbolista que marcará una época.

Fontàs. 0. Insular. Es posible que sostengan ustedes que este año no ha jugado en el Barça, que ha estado calentando el banquillo del descendido Mallorca. Tal vez. Pero qué quieren que les diga: si la cosa va de letrinas, él no puede faltar. 

domingo, 30 de diciembre de 2012

1471: El año de La Bestia






Y el abuelo, mirando el póster, entre grandes esfuerzos y torsiones de la memoria, abrirá la boca al fin: “2012, año glorioso”. Sin Liga y sin Champions. Sin Intercontinental ni Supercopa de Europa. Cediendo un título en el Camp Nou ante el máximo rival, contra el que perdieron, por primera vez en años, dos choques directos.

“Glorioso”, repetirá. Y recordará cómo un equipo lastrado por la mayor sobredosis de títulos que haya conocido vestuario alguno sacó el orgullo y se puso a remontar. Cómo un grupo que parecía listo para que le echaran la lápida peleó hasta reducir una distancia insuperable en Liga y amarró otra Copa. Sobre todo, rememorará que la ambición de un futbolista venció a una defensa deficitaria y superó a los grandes mitos del pasado.

Entonces ocurrirá. 

Su Alzheimer aleteará al recordar la figura menuda de un futbolista que parecía dormitar sobre cualquier rincón del césped para, de repente, electrizar el partido. “La Pulga”, dirá, con una sonrisa de niño, “el mejor que hemos visto nunca”. Y sin previo aviso, contará que en 1471, con ese jugador, vio prodigios.

En su discurso trompicado aparecerán César y un tal Torpedo, Di Stéfano, Maradona, Pelé, Cruyff y varios Ronaldos. Hablará de milagros de última hora, maravillas impensables, remontadas en terreno hostil, el terror en el Averno. Dirá barbaridades, la familia se mirará incómoda mientras el abuelo jura que aquel 10 metió 50 goles en Liga y 91 en todo el año.

1471, dirá, fue un año en que los grandes títulos tuvieron espantosos campeones, instantáneamente olvidados. Un año en que el único remanso de arte estuvo alrededor del mejor centro del campo que se haya visto, un año en que el fútbol se enamoró para siempre del delantero final, el llamado a cerrar la historia de los grandes mitos.

El abuelo repetirá que “1471 fue un año glorioso”. Después apartará la manta, se levantará de su sillón y buscará con su mirada gris un viejo libro. Pasará páginas hasta encontrarlo. “El 1471 hi va haver una plaga de puces. Va ser l’any de la picor, que tothom gratava”. 2012, año glorioso, año de La Bestia. 

martes, 5 de junio de 2012

Las notas (y III). A God of Carnage.


"I believe in the God of Carnage, the God whose rule has been unchallenged since time immemorial"
A God of Carnage, Yasmina Reza

Cuando creíamos que ya lo habíamos visto todo, la vida nos reservaba ciertas revelaciones que nos acunarán ya de por vida. Que Ronaldo el Gordo fue un piernas y un inepto. Que Judas (45 goles en cinco temporadas en el Camp Nou) era un juguete prescindible. Que CR Ceja será por siempre jamás un tío acomplejado sin importar el número de modelos rusas con que adorne su look. Y que somos la afición más afortunada de la historia del fútbol, porque le vimos a él, al Dios Inmisericorde, en su mejor año.

Pedro. 6. Dimisionario. Las lesiones nunca se suceden sin razón. No criticaremos nosotros, indolentes como somos, a un tío que pasó de Tercera División a ganarlo todo en tres años demenciales. Sin embargo, es evidente que su gusto por el trabajo ha declinado y que no ha sido el de otros años. Acabó a lo grande en la final de Copa; esperemos que no se cumplan las predicciones de quienes le ven fuera por 20 millones de euros. Nuestro milagrero merece otra oportunidad.

Cuenca. 8. Sideral (DJ). Un extremo que no pierde balones, que rara vez tira un centro mal, que es perfectamente capaz de dejar humillado a cualquier defensa, que crea juego pegado a la cal. Eso es Cuenca, debilidad de este foro, descubrimiento asombroso de Guardiola. Aunque no iguala a Garrincha en exuberancia ni fealdad, es un jugador a tener en cuenta que ha acabado la temporada con 12 asistencias y cuatro tantos. 

Messi. 10. Solo. 73-32. Poco más que añadir. Que en los cinco partidos que eran finales de esta temporada ha sumado siete goles y dos asistencias. Que se ha reproducido. Que cada año convierte en ridículos los dieces que aquí le otorgamos. Y que con el fallo más crucial del año, el que nos impidió jugar los 65 partidos posibles de esta temporada, ha tenido a bien recordarnos que es humano. Con todo ello logró quedarse solo: ya no pertenece a la categoría de los mitos. Ya siempre estará a otro nivel, allí en lo alto.

Villa. 4. Gafado. En sólo tres meses, Villa tuvo tiempo de exasperar a una afición que le agradecía su disposición a jugar en banda y se contentaba con su aceptable puntería. Sus fallos ante el portero, sus asistencias de gol a los rivales y su tendencia a anotar tantos intrascedentes le llevaron a una evidente falta de confianza que se vio agravada por los humos de su entorno. Si alguien pagara una morterà y cambiara de aires, pocas lágrimas habría. Eso sí, se merecería un bonito homenaje en el Camp Nou por sus múltiples goles a La Banda y por esa rosca en la final de la Champions de 2011.


Alexis. 8,5. Explosivo. Cuentan que es tímido hasta la desesperación pero anda ennoviado con una alegre pubilla aficionada a grabarle mientras duerme. Es de largo el mejor defensor de la línea atacante pero ha fallado demasiado ante los porteros. Su cambio de ritmo es tremendo pero por alguna extraña razón es reacio a encarar a los defensas y prefiere regatear cuando está de espaldas a ellos. El nueve del Barça, más joven que Messi, tiene un futuro dorado si supera sus contradicciones. De momento, este zagal nos ha devuelto el aroma de Stoichkov: tiene su mismo gusto para romper al espacio y sembrar el pánico en el Averno.

Tello. 8. Supersónico. Qué fácil es el fútbol para los jugadores que son conscientes de sus limitaciones. Tello corre y chuta y poco más. Si Cuenca abre el juego, él lo cierra, y lo hace perfecto. Sin embargo, parece que el arranque más potente que seguramente hemos visto tendrá problemas para seguir en el Camp Nou: si no hay bajas entre los atacantes ya consagrados, por debajo viene un Deulofeu aún más poligonero. Y cuentan que no congenia con La Bestia Parda.

domingo, 3 de junio de 2012

Las notas (II). Busquets rules.



No deberíamos perder de vista que a pesar de los dimisonarios y de la lógica caída de actitud de varios futbolistas, el año ha sido sobresaliente, con cuatro títulos y un fútbol extraordinario. Y como en los equipos de verdad, es en la medular donde se ha cocinado ese nivel de excelencia.

Busquets. 9,5. Cacique. En un equipo plagado de campeones del mundo, futbolistas de leyenda y halloffamers, el jefe tiene 23 años. Mueve toda la maquinaria en diez metros cuadrados, enseña el juego de posición a los jóvenes, da salida a los veteranos, recupera, presiona, empuja. Sin gritos ni violencia, sin aspavientos. Se ha quedado en dos goles y tres asistencias pero nadie ocupa el espacio como él y nadie cuaja esas gloriosas bibicletas a cámara lenta. Guardiola habla de él como el capitán del futuro pero aunque no tenga aún los galones, ya es quien manda con el balón en juego.

Keita. 8. Generoso. Es cierto que cuesta vibrar con este hombre de semblante pétreo, pero seguro que se le echará de menos si finalmente abandona el club. Los vestuarios necesitan gente sacrificada y profesional, y en los minutos que ha jugado ha demostrado que se aprende mucho entrenando con Xavi cada día. Nos deja ese alarido contra el Sporting. Dentro de muchos años, cuando hablemos de este equipo, seguramente olvidaremos mentarle; haremos mal.

Xavi. 9. Lastrado. Al portador de la llama le empiezan a pesar los años y los kilómetros. Ha culminado su mejor año de cara a puerta con 14 tantos pero llegó muy castigado a la semana clave, cuajando partidos discretos contra Chelsea y La Banda. Su caracoleo es un lujo asiático que marca la distancia exacta entre el Barça y el resto: Khedira lo contempla asombrado ante el televisor; sus médicos le han prohibido intentar hacerlo. Sería bueno que el año que viene asuma que no puede jugar 50 partidos porque en mayo volveremos a necesitar al mejor centrocampista del mundo.

Thiago. 7. Discreto. Con la calidad que atesora, su año nos llena de melancolía. Nadie pisa el balón como él, nadie juega tan perpendicular sobre el terreno de juego, con la cabeza tan alta. Y tuvo minutos. Pero lo suyo ha sido un baile sin beso, una canción sin estribillo. No cuestionaremos aquí su acento de Pedralbes ni su aparente sociabilidad nocturna, pero el año que viene -si lo hay- es obligatorio que decida partidos, que demuestre que la calidad sirve para ganar.

Iniesta. 8,5. Intermitente. Nunca entendimos por qué Zidane fue tan vulgar como para acabar sus días junto a Makelele. Para redimir aquel error estético, el fútbol nos ha regalado al jugador más elegante de esta generación. Cuando pisa, el césped no cede, cuando esprinta no hace ruido. Su clase es única. Pero incomprensiblemente ha estado media temporada compitiendo a goles con Tello y a asistencias con Adriano. Para el próximo año habría que organizar manifestaciones multitudinarias para evitar su exilio a la banda y forzarlo a jugar de volante por la izquierda, posición en la que hizo una memorable final de Copa y dio, posiblemente, la asistencia más bella de la temporada.

Sex. 4. Judas is back. Era diciembre y llevaba tres meses gloriosos, era el segundo futbolista más decisivo del equipo, había marcado en el Averno y sumaba tres títulos. En ese momento, inesperadamente, el capitán del Arsenal decidió recuperar su verdadera identidad y transmutarse en el niñato traidor que en su día engañó al Barça. Y en media temporada, un triste gol. Y eso a pesar de que la defensa de tres, en parte, era para meterle en el equipo. Y a pesar también de que el exilio de Iniesta a la banda también le beneficiaba a él. Pero cuando un jugador no quiere, no quiere, y lo que falló el inepto en Stamford Bridge es impropio de un profesional: Judas tenía la cabeza en otro lado y de ahí su ubicua mirada. Hay que recordar cómo le recibimos aquí en su día y anunciar que si este hombre vuelve a jugar algún minuto la próxima temporada volveremos con redoblados esfuerzos a la noble tarea de la burla constante. Aquí un avance: moc-moc.

Los ni-nis. SC. Missing. Uno de los mayores desastres que han ocurrido esta temporada en el Barça ha pasado desapercibido: a saber, la calamidad gestada por Eusebio en el B. Jugadores prometedores como Sergi Roberto, Jonathan dos Santos o Rafinha han hecho un año vulgar en Segunda y ni siquiera con la baja de Afellay han tenido ocasiones para jugar en el primer equipo. En un momento clave, han tirado el año a la basura y encima han podido comprobar cómo el Judas Bizco jugaba un día sí y otro también junto a Messi. Oremos para que se fijen también en que quien manda es un larguirucho que jamás abandona el círculo central.

viernes, 1 de junio de 2012

Las notas (I). Can Pixa.



Desde la segunda jornada de Liga se vio que esta defensa nos iba a dar disgustos. Cierto que son todos los que defienden y que el principal problema ha sido la falta de actitud contra equipos vulgares. Pero señores, no es de recibo que uno acabe la temporada pensando que tíos como Lanzaro del Zaragoza, Ballesteros del Levante o Mariah Carey, del Bigardas United, serían titulares indiscutibles en esta horrenda defensa. Aquí los culpables:

Valdés. 7. Funcionarial. Mucho le agradecemos al pianista: no hay debate en la portería y no comete errores garrafales. Pero también es cierto que los milagros de otros años no han aparecido esta temporada, y que no nos salvó ante La Banda o el Chelsea. Hay voces que le señalan como único capitán del equipo que ha ejercido de abogado defensor de los moc-mocs, la buena vida y la farsa en general. Lo que sí podemos afirmar sin miedo a equivocarnos es que el año pasado Busi padre decidió dejar de entrenarle por desaveniencias con él y que este año su adorado Unzué ha decidido también dejarlo correr para irse con los juveniles. Señores, algo pasa con Víctor.

Pinto. 9. Santo. El gran Tao Pai Pai es el principal responsable del título de Copa que se ha logrado para endulzar la temporada. Hizo una eliminatoria casi perfecta ante La Banda y ha ganado lo único que podía ganar. Estamos a sus pies por su buen humor, su bonhomía y por tener que aguantar a unos tribuneros que la han tomado con él. Desde este foro de seny pedimos, cuando suma 36 primaveras, su renovación vitalicia.


Alves. 7,5. Ligero. En algún momento del año se puso de moda atacarle por sus salidas nocturnas y su falta de profesionalidad. Es cierto que nadie sabe lo que ocurre en el vestuario y que sí parece acreditado que después de 22 títulos su autoexigencia no es la que era. Pero ha sobrevivido a un divorcio cuajando un año serio, manteniendo sus pocos errores defensivos e incorporándose con la guadaña al ataque: una temporada más acaba con más asistencias que Iniesta y las mismas que Xavi (15). Desde aquí pedimos que su salida se haga en condiciones: con un homenaje cojonudo en el Camp Nou y dejando 25 millones buenos en caja. Todos gremlins.

Piqué. 2. Execrable. No es sólo por su pésimo año, es porque veníamos de muy arriba. Es el principal culpable de que el cortijo de Valdés haya degenerado en casa de lenocinio. Seguramente ha ayudado a que Sex se despeñara en diciembre; y algo muy malo debe haber hecho cuando Rosell garantiza su continuidad entre los jaleos del neonuñismo. Cuentan que en el vestuario hay muchos muy hartos de él y nos queda el consuelo de que Vilanova lo sabe. Se libra del rosco porque jugó dos buenos partidos (ambos contra el pobre Athletic) y desde aquí recomendamos una fulminante venta: no creemos en milagros; pocas veces los que se tiran por el tobogán del cachondeo vuelven a ser ganadores psicópatas.

Mascherano. 7. Becado. Un ejemplo de profesionalidad y de bonhomía, un lamentable defensa en lo táctico. Ganador absoluto del Trofeo Barjuan, ha jugado mucho más de lo esperado por las dimisiones de algunos y las lesiones de otros. Por lo demás, gana una vajilla por haber logrado la proeza de acabar dos temporadas consecutivas sin marcar un triste gol. Eso sí, que siga muchos años con nosotros: su actitud es inmejorable y si algún día aprende los secretos de los espacios será un defensa único.

Puyol. 8. Ejemplar. A pesar de esos movimientos ortopédicos, esas lagunas tácticas y esa dificultad sisífica para dar un pase al pie, ha sido el mejor defensa de la temporada. Con eso queda claro qué clase de miserias ha tenido que sufrir el barcelonismo. Juega siempre al 100% de sus posibilidades y sólo queda pedirle que se acuerde de cómo el clan de la caipirinha se choteaba de él para que no vuelva a ocurrir lo mismo con sus amigos moc-mocs. Además, ha batido su récord de goles con cinco dianas que nos han traído el suplicio del Pimerísimo Primer Plano (NSFW).

Fontàs. 3. Lamentable. El amigo Fontàs acaba la temporada con el extraordinario mérito de haber jugado sólo 80 minutos en Liga que le bastaron para convertir en empate una victoria. Fue el día que Aguirretxe pareció Pelé. Sufrió una lesión y desapareció del equipo, abriendo sesudas especulaciones sobre cómo pudo llegar alguien de su nivel a la primera plantilla, más allá de sus amistades. En esta Caverna nos basta y nos sobra con un único dato: pesa 89 kilos. Le invitamos a buscarse nuevo destino, aunque le avisamos de que su lugar está aquí.

Abidal. 8. Heroico. Dentro de 100 años aún se hablará del animal que jugó a fútbol al más alto nivel con un cáncer de hígado. Cuando ha estado, ha sido insustituible pese a no estar a su mejor nivel, pero fue el más rápido de la defensa y se bastó para anotar un golazo contra La Banda en el Averno. Ojalá vuelva. Pocas veces un futbolista se ha merecido tanto el cariño de su gente.

Adriano. 7. Profesional. Compensa el dolor de ojos que produce verle chutar el balón con una actitud intachable y unas estadísticas muy dignas (nueve asistencias, tres goles). Sigue con su manía de romperse cada tres semanas y de salir retratado en los goles encajados más importantes del año. Dicen que dirá adiós para irse a Munich, donde tienen córneas aguerridas y le querrán más; sorprende que el club no quiera retenerlo a pesar de quedarse sin especialistas en su posición. Fue el principal culpable de que Maxwell, el hombre que nunca estuvo ahí, se largara en diciembre.

Los ni-nis. SC. Un año más, la leyenda de los óptimos defensas que suben del B. Ayer fueron todos titulares en la sub 21 española, pero en todo el año sin noticias de Bartra, Muniesa, Planas, etc. La excepción ha sido Martín Montoya, un súperlateral que ha jugado sólo cinco partidos pero que viene para quedarse y para resolver el enigma de si es posible clonar a Alves.

viernes, 30 de diciembre de 2011

2011. El año de la crueldad

Periodista: -¿Le gustó su trabajo?
Torturador: -A veces, pero no es una cuestión de gustos.
Memoria del miedo, Andrew Graham-Yool
No, señores, no hablaremos aquí del postrero idilio de Gaddafi con una escoba, ni de la muerte accidental de Bin Laden, tampoco del viaje romántico a Washington del principito cleptómano. El 2012 ha sido un año de crueldad y sangre y sudor y lágrimas. Un año de crisis, miseria y violencia. A ello hemos contribuido en gran medida.
No disimulen, no vengan con aquello del fútbol arte, del caudal de juego ofensivo y todo eso. Que el Barça da espectáculo es una obviedad tan grande como que se maneja de forma cruel con sus adversarios. 2012 se cierra con 64 partidos del Barça, de los cuales 24 se han saldado con victorias por tres o más goles de ventaja, lo que en otro tiempo se llamaba "paliza" y ahora es "rutina". El Barça ha ganado cinco títulos, ya lo saben, y ha perdido un único partido importante. Sólo uno.
Pese al fulgor de su fútbol, a su calidad irrepetible, este equipo se asemeja aun más a un ejército hambriento que a Walt Disney. No se entendería si no su afición a la victoria, su voracidad, ganar, machacar, volver a ganar. Ahí está el 9-0 a L'Hospitalet: la obra de un loco. Para entender el hambre de siglos de este equipo hay que mirar a Mordor, donde los Quincazos Multirreincidentes, han conseguido sobreexcitar a demonios que Xavi, Pedro, Busi y compañía ya habrían encerrado hace ya tiempo.
2011 fue el año en que nos ensañamos con La Banda: no hartos con la orgía del 5-0, les quitamos la Liga en casa, un año más. Les echamos de la Champions también en el Bernabéu. Les enseñamos un título tras otro por televisión. En verano, con las chancletas aún puestas, les explicamos quién era el mejor, fue el alarido del año, por encima del Manchester, por encima del Oporto, del Santos. Seguramente fue el día que mejor quedó retratada esa crueldad azulgrana. Meses después, otra visita al Bernabéu, para regalar un gol a los 20 segundos, quedar a nueve puntos momentáneamente y acabar con otro encarnizamiento.
2011 ha sido un año azulgrana porque fue un año oscuro y de bajas pasiones. Y, como al torturador de Graham-Yool, a los jugadores del Barça les apeteció hacer su trabajo.

lunes, 27 de junio de 2011

Las notas (y III). La sombra de Dios.

No debe ser sencillo jugar a su lado. No fue fácil para el Zumbado'o, ni Cabralocavic, ni Henry, ni ahora Villa. Muchos asumen como un mal necesario que el segundo delantero del Barça asuma un rol discreto, casi triste. Pero son gente que cobra como estrellas mundiales y hay que pedirles mucho más. No puede ser que vivamos con el horror de saber que algún día Messi se lesionará ni que año tras año, la delantera sea la línea que más necesita reforzarse.
Hoy, justo el día en que se publica que el Chelsea ha ofrecido 30 millones por Villa, hay que decirlo: no necesitamos goleadores puros, tenemos al mejor; necesitamos clonar a Pedro, especialistas en el desmarque, tíos con desborde y olfato. Rossi, sí, y Alexis, por qué no, y Kiko Femenía, dale. Pero basta de nueves que no saben hacer otra cosa que rematar.
Pedro. 9'5. Supersónico. Marcó a La Banda en semis y al United en la final con dos exhibiciones de lo que es su fútbol: desmarque y remate ajustado. Así de fácil y así de difícil encontrar otro como él. Si hubiera que ficharlo, qué pastizal pagaríamos, y qué gustosamente.
Jeffren. 5. Indescifrable. No es un aprobado, es un reconocimiento eterno al quinto gol a La Banda el pasado diciembre. Aún no tenemos ni pajolera idea de qué idioma habla ni de qué hay que hacer para que se lesione menos y se lo crea más. Larga y prolija vida por esos mundos de Dios a esta reedición de Iván Iglesias.
Messi. 10. Orgiástico. 77 goles llevan su firma. Masacró a La Banda y al United. Hay que admitir, vistos Romário, Ronaldo, Rivaldo o Ronaldinho, que nunca imaginamos una cosa igual. Marcó en el Bernabéu seguramente el mejor gol del año azulgrana -sí el de seis contra uno, mierda pa cada uno-, pero en este rincón de perversión nos quedamos con éste que pudo ser y no fue.
Ojalá siga con ganas de hacer de este mundo un lugar mejor.
Bojan. 4. Depresivo. No tuvo suerte, sobre todo con su lesión de abril, cuando peor estaba Villa. Pero ha vuelto a demostrar que nunca aprendió a desenvolverse lejos del área. Ojalá comprenda en Roma que la gente que sonríe es siempre un bien preciado en cualquier vestuario.
Villa. 8. Desubicado. El primer día alguien le dijo que no compitiera con Messi a goles, porque era imposible. A pesar de ello, todo el año se le ha visto algo desubicado, como si no pudiera creerse su rol como extremo en este equipo. Ha hecho un año digno, con momentos de psicópata, con golazos al Sevilla y el Sporting, con un papel estelar en el 5-0 y esta curva asesina en el partido más grande.
Afellay. 6. Querido. Asistió a Messi en el Cuernabéu y sus compañeros le adoran. Sólo por eso, es bienvenido. Este año no lo tendrá fácil: Guardiola busca uno o dos jugadores para complicarles la vida a él y a Villa. Y debe exigirse mucho más: con lo que corre, no estaría de más que desbordara la mitad que Iniesta.

martes, 21 de junio de 2011

Las notas (II). La cocina del infierno.

Cada verano se repite el mismo ritual. El bueno de Tito Flo ficha un par de delanteros tremendos, implacables, y el barcelonismo corre a Wikipedia para constatar que sí, que Xavi nació en enero de 1980 y que por tanto el año se saldará con nuevas humillaciones de La Banda de los Delincuentes. El superhéroe de Terrassa, junto a Iniesta y Busquets, conforma seguramente el mejor centro del campo que veremos en la vida. El papel de secundarios como Mascherano, Keita y Thiago explica el antológico año salido de la cocina del infierno. En cualquier caso, seis tíos parecen pocos y bien haríamos en fichar a otro crack para seguir aumentando distancias con los Gagos.
Busquets. 9. Bigardo. Mejor en defensa, mejor a la hora de abarcar metros y metros con su triste figura, mejor a la hora de tirar amagos, fintas y bicicletas humillantes en slow motion. Cada ausencia suya del once ha sido un pequeño drama y uno no sabe donde está su techo.
Mascherano. 6. Cortosircuito. Era verle jugar el balón y pensar que un día moriremos, que el final está cerca, que nuestros días deberíamos aprovecharlos de otra manera, que no era esto, que Cristo no nos lo perdonará.
Xavi. 9,5. El Barça. Si alguna vez nos preguntan qué demonios fue este equipo, debería bastar con mostrar una cargolada de Xavi entre Khedira y Sabi para explicarlo. 16 asistencias y seis goles, mejorando su nivel del pasado año. Él es el gran Barça. Messi o Iniesta serían grandes en cualquier otro lugar.
Thiago. 6. Buda. Si no juega más, por algo será. Si se dice que molesta a Messi por que va sobrado, qué se le va a hacer. Pero qué maravilla es verle pisar el balón y flotar sobre el césped. Tiene un algo que nos recuerda al De la Pena de 1996 (sí, justo el año en que se retiró). Es la joie de vivre y es un guais. Y le queremos. Y qué diversión máxima como le vendamos para traer a Sex, aquell home que va rumbo a convertirse en el tío más insultado desde Gerard López.
Iniesta. 9'5. Rabioso. El padre de Iniesta aplaude a rabiar todo cuanto hace Messi. Aprovecha cualquier micrófono para decir que la Bestia Parda es "el mejor, pero de largo". Y claro, con un padre así y un Balón de Oro que se escapó por los pelos, cómo no se nos iba a enfadar. Le ha sentado de maravilla. Nunca le habíamos visto chutar con rabia a puerta hasta este año, cuando ha batido su récord goleador con nueve golitos.
Keita. 8. Necesario. ¿Qué más podemos pedirle? Nada en absoluto. Con él ocurre como con el Cortosircuito, nos entran todos los males cuando le vemos sobre el campo. Pero rinde, no se queja, mejora y hasta mete obras de arte. Éstas dos, y el gol que nos dio la Liga.
Los ninis. 2. NS/NC. Por lo visto, los chavales del hijo de Amunike se bastan para ser terceros en Segunda -dato brutal- pero no para alegrarnos la vista de vez en cuando. Una advertencia: todos somos Sergi Roberto.

lunes, 13 de junio de 2011

Las notas (I). Abi y sus chavales.

"Con el cáncer existe una doble relación: por una parte es una enfermedad corporal, de la cual probablemente muera en un futuro no muy lejano, pero que quizá pueda llegar a superar y a sobrevivir; por la otra, el cáncer es una enfermedad del alma de la que sólo puedo decir: es una suerte que finalmente haya hecho eclosión".
Fritz Zorn, Bajo el signo de Marte.
Permítanme, un año más, que les aburra con los elogios a esta defensa asombrosa que ha mostrado el Barça. Números en mano, es ahí donde ha marcado distancias contra la apisonadora de los Quincazos Portugueses. Entre Valdés, Pinto y Rubén han encajado sólo 39 goles en 63 partidos, una locura. Pero maticemos:
Valdés. 9'5. Indiscutido. ¿Qué mejor podemos decir de un portero del Barça? No ha hecho grandes intervenciones en los partidos clave de la temporada, pero a cambio, ha sido fundamental para ganar la Liga a falta de tres jornadas. Sus paradas en el mano a mano en partidos contra rivales de Serie B han sido básicas. Y nos encanta cómo asume su papel de capitán: si hay que dar una hostia, pues se da. Y todo a pesar de que su entente con Busi padre, según parece, no ha sido la mejor.
Pinto. 8. Superfans. Ya nos molaba por su trenza, su dentadura y su pasado en el Puerto de Santa María. Ahora, encima, es buen portero, sólo la caga contra su Betis y además se hace íntimo amigo de la Bestia Parda. Nos queda una duda: ¿habría parado Valdés el cabezazo de CR Ceja en la final de Copa?
Alves. 9'5. Superstar. Lo del gremlin no es normal. Casi perfecto en defensa, con pocos fallos y la agresividad de siempre. Ha superado por segundo año consecutivo a Xavi e Iniesta en asistencias. Un único pero: tuvo un par de ocasiones ante de Van der Saar que habrían convertido el 3-1 en una goleada histórica.
Piqué. 9,5. Piquetón. Debería estar prohibido ser tan bueno, tan chulo y tan sobrado en los partidos clave. El cuerpo técnico le ha señalado como clave en los títulos y aquí le señalamos como posmoderno del año. Protagonizó uno de los momentos terroríficos del año con este titular.
Mascherano (I). 9. Jefesito. Qué tío, el hombre que frustró a Bendtner tuvo la hombría de jugar semifinales y final de Champions y la final de Copa de central. Decirles que mide 1,71. Que ganó todos los balones aéreos incluso contra moles como el hijo del cuidador de elefantes. Asombroso.
Puyol. 8. Roto. Le recordamos menos tragedias que en otras temporadas, menos escenas Pantene, menos dramas. En definitiva, le recordamos menos, lo cual no puede ser sino positivo. Le ha ayudado una lesión y, ¿quién sabe?, a lo mejor es que finalmente ha aprendido a copiar al guaperas que le acompaña. A servidora, que no simpatiza con el Mític i Agoniós Capità, le conmovió su gesto con Abidal en la final de la Champions, tanto como para perdonarle la ordinariez de enrollarse con una petarda digna de Sergio Ramos.
Milito. 4. ¿Qué mierda es ésta? El bueno de Milito estuvo enorme cuando el Barça de Rijkaard se hundía. Se lesionó cuando recién comenzaba la orgía y ya ven que en el quirófano nos lo cambiaron por un tío de Regional. Pudo irse en enero, pero lo hará ahora. Esperemos que la Bestia Parda le eche de menos tanto como Valdés.
Abidal. 9,5. Inmortal. Si de Krankl y de su señora aún se habla, esperemos que de nuestro francés atómico oigan hablar in eternum en el Camp Nou. Se pasó el año siendo el mejor de la defensa, con proezas como ésta, con su primer golito,¡cómo le queríamos!. Y de pronto, enferma, pilla un tumor, enrabieta aún más a un equipo que ya era terrible de por sí, vuelve a los dos meses y levanta la Champions. Zorn tenía razón.
Maxwell. 6. Bizco. Como lo oyen. Pasé el año defendiendo sus virtudes y con la fiesta de la Champions, con los fuegos artificiales, descubro que es bizco. El hallazgo me convenció de que poco me he fijado en él y, en fin, tan bueno no será cuando el Barça busca a gente dudosa como el tal José Ángel para cubrir una posición en la que tiene a tres especialistas.
Adriano. 6,5. Correoso. No es malo: no mata ni viola, que decía el poeta. Acabó siendo titular a base de mucho esfuerzo, mucha disciplina y mucho luchar contra una dura realidad: en un equipo de megacracks, ha tenido la desvergüenza de mandar fuera de banda sus chutes a puerta un mínimo de cuatro veces. Es de suponer que seguirá.
Los ni-nis. 4. Ausentes. Nos venden durante dos temporadas que viene una generación asombrosa de defensas, con Bartra, Fontàs, Montoya -ojo, rima con chirimoya-, Muniesa y Sergio Gómez y acabamos saliendo al Bernabéu con un central jibarizado y un exlateral lesionado. Dicen que de verdad cuentan: habrá que ver si el club es consecuente y ficha sólo de medio del campo para arriba.

miércoles, 8 de junio de 2011

Sobrevivir a Barranquilla

Aquí está, un año más, el prestigioso Trofeo Barjuan para hacer las delicias de las almas vengativas que pueblan este foro. Porque efectivamente, hay que ser vengativo para dar este deshonroso premio a Piqué, Aparteu les Criatures, que ha completado otra temporada impresionante a pesar de sus diversos impedimentos, a saber:
-Su cohabitación con una infiltrada amante de los alaridos y de la vida por todo lo alto.
-La responsabilidad de sentirse moralmente obligado a cubrir a todas las catalanas entre 15 y 95 años.
-El peso de ser el guapo de un equipo de monstruos de la talla del Molt Mític Capità.
Efectivamente, Piqué nos ha costado 7,33 goles en contra, pero ha estado perfecto en los grandes choques. Fue explícito Tito Vilanova: "Si se lesionaba Piqué, se nos caía el invento". Viendo los números, también destaca la redención de Puyol, que tras arrasar el año pasado en el Barjuan, este ha cuajado sus mejores números, ayudado, por supuesto, por su larga lesión. Alves, el ecce gremlin, también ha estado a un nivel altísimo en defensa sin prácticamente errores. Lo mismo puede decirse de Busi y Valdés.
Y en fin, si en números absolutos el Barjuan es para nuestro barranquillero predilecto, en números relativos los herederos de Márquez y Chigrinsky son Milito -horrible temporada- y Sergio Gómez, un chaval juvenil que jugó un solo día en la Supercopa, se comió el marrón y participó en los tres golitos del Sevilla. Para completar este catálogo de injusticias, una más: Adriano ha sido responsable de sólo 0,5 goles en contra, pero tuvo la mala suerte de ser el tío que cubría a CRCeja en su remate por encima de Pinto en la final de Copa. Mal, Adriano, otro día se le muerde el menisco y listos.
En fin, a pesar de todos ellos y de la colombiana que cuenta los óvulos que le restan, el equipo ha encajado 39 goles en 62 partidos, un registro salvaje. La proeza, ya saben, es el mérito de ganar pese a Barjuan.
Trofeo Barjuan
Piqué 7,33
Milito 4’5
Abidal 3’5
Macherano 3’5
Busquets 3
Puyol 2’83
Valdés 2’5
Sergi Gómez 1’5
Alves 1’5
Xavi 1’5
Bartra 1
Villa 1
Maxwell 1
Messi 1
Jonathan 0,5
Thiago 0,5
Adriano 0,5
Pedro 0,5
Iniesta 0,33

lunes, 6 de junio de 2011

Estadísticas: el escenario de la carnicería

Qué mentirosos son los números, qué falaces, qué inútiles a la hora de dar la medida exacta de nuestra felicidad por la supremacía de este equipo. Qué pobres para retratar el gozo de ver jugar a Messi, de quien se puede decir lo mismo que de Maradona en aquella entrada de aquella enciclopedia: "Genial futbolista argentino que llevó la felicidad a todo un pueblo".
En cualquier caso, aquí va la barbarie, con un recordatorio: Messi cierra el año con los goles de CRCeja Depilada y las asistencias de GrimaOzil (y Liga y Champions, claro) Suyo es el Pichichi del equipo y suyo el R10. El interés está en el segundo puesto: Villa ha podido con Pedro (es cierto que ha jugado siete horas más) y Alves ha logrado acabar por encima de Xavi, que le dio al Pedradas tal vez la mejor asistencia del año en el primer gol al United. Otra prueba de lo inútil de estos datos: Affelay acaba el año con una sola asistencia pero la suya fue probablemente la más importante del año, gentileza del gran Marcelo, copresidente de la Fundación Khedira.
De cara a puerta, Iniesta culmina su mejor año con nueve golitos, y los centrocampistas y defensas pasan de una temporada a otra de 27 a 40 goles. Muy fan de otro dato: Ibra acaba el año con más goles que El Jefesito. Pero en fin, por encima de todo, les dejo una reflexión: Messi ha metido 15 goles más en un año de los que cantó Maradona en sus dos accidentadas temporadas en Can Barça y 17 más que los que metió Eto'o en su mejor año. En lo referente a las asistencias, otra orgía: supera en cuatro el mejor año de Ronaldinho, que se apuntó 20, y nos confirma que nunca jamás vimos cosa igual.
Premio Quini
Messi 53
Villa 23
Pedro 22
Iniesta 9
Bojan 7
Xavi 6
Keita 6
Alves 4
Piqué 4
Tiago 3
Affelay 2
Ibra 1
Busquets 1
Puyol 1
Maxwell 1
Nolito 1
Milito 1
Jeffren 1
Fontàs 1
Víctor Vázquez 1
Abidal 1
Adriano 1
Bartra 1
PP 2
Premio R10
Messi 24 (1SP)
Alves 19
Xavi 16
Iniesta 13 (1P)
Pedro 12 (1PP, 2P)
Villa 11 (3P)
Maxwell 4 (1PP)
Busquets 4
Thiago 3
Keita 3
Adriano 3
Bojan 3 (1SP)
Abidal 1
Mascherano 1
Fontàs 1
Jeffrén 1
Afellay 1

miércoles, 1 de junio de 2011

Vacaciones: una idea.

"Desdichado, en verdad te placen las obras de la guerra y el esfuerzo".
La Odisea
En verano de 2008 Xavi, Puyol e Iniesta salían de un año catastrófico con el Barça. Se fueron de Eurocopa y ganaron. Desde entonces han dedicado su vida a ganar. Han logrado ni más ni menos que 12 títulos, incluyendo el presunto Mundial de selecciones -ya conocen ustedes mi teoría sobre el secuestro masivo-. Para que se hagan una idea, el coleccionista de títulos Cabraloca Ibrahimovic ha sumado 15 desde 2002. Otro dato: el Barça de Xavi y Messi suma desde 2008 las mismas Champions que Gampers. Y en las tres únicas competiciones que no han ganado en este tiempo -dos Copas y una orejona-, fueron sus verdugos los que se llevaron el título.
Al estilo preciosista con que lo han hecho -y que en Valdebebas están muy lejos de descifrar- se une la dificultad creciente de mantener el nivel un año tras otro. En un mundo que vive del día a día, en que los héroes se queman cada vez más aprisa, en que desde hace lustros era imposible ver hegemonías y equipos que mantienen el nivel de esfuerzo, han hecho una demostración de estajanovismo que resulta absolutamente irreal y ajena a este mundo.
Ahora, cuando empiezan sus vacaciones -no las de la Bestia Parda, que se va a predicar a la Copa América-, pensaba en estos desdichados esclavos del buen fútbol, en su merecido descanso, y recordaba la frase de un bombero poeta que especulaba sobre un eventual premio de Lotería: "Si me toca, me largo a Moscú parando en todos los prostíbulos".
Supongo que no se imaginan a Iniesta o Busquets a bordo de ese camión del amor, pero creánme: más inverosímil es lo visto desde 2008.

sábado, 4 de septiembre de 2010

El premio

Ha tenido que ser un hombre del temple y prudencia de Robinho el que ponga un poco de orden en el debate del Balón de Oro FIFA. Una vez se han unido dos premios que sus organizadores se empeñan en denigrar (unos y otros), han comenzado las alucinantes campañas que suelen precederlo. Estos premios se han concedido históricamente al mejor jugador del año, una condición que solía acompañar a jugadores que habían hecho grandes temporadas en lo individual y que habían encontrado el éxito en sus equipos conquistando títulos. Pero año tras año, aparecen candidatos que sonrojan.
Ahí está Forlán, que ha conquistado dos competiciones menores como son la Europa League (recuerden que sus finalistas, el pasado año, eran el noveno de España contra el 12º inglés) y la extemporánea Supercopa de Europa. Cierto es que fue el goleador de Uruguay en el enorme Mundial que hicieron los charrúas, pero con el Balón de Oro del Mundial ya podía darse con un canto en los dientes. Ya se sabe que la sinrazón de los periodistas atléticos es infinita.
El otro depredador que ha sonado es el gran Diego Milito, que completó un final de temporada asombroso para ningunear a Eto'o y ser fundamental en todos los títulos del Inter. Acabó la temporada con 30 golazos y fue la clave del triplete nerazzurro. Sin embargo, su papel en el Mundial fue tristísimo: quedó relegado al banquillo y nos recordó que no deja de ser un matador que estuvo en el lugar adecuado. (Recordemos que animales como Hugo Sánchez, Jardel o Polster no aspiraron jamás a ganar otra cosa que la Bota de Oro, y que tampoco suertudos reincidentes como Pedro optan al máximo trofeo individual que hay en el mundo).
La vía interista la completa Sneijder, favorito de Mourinho, que ha completado un gran año haciendo lo que sabe: repartir palos y pegar pepinazos acompañado de una pertinaz potra. A pesar de que su candidatura es lógica habida cuenta a los títulos que ha ganado y del dorsal con que lo ha hecho, verle con el Balón de Oro puede causar daños irreparables en cientos de miles de córneas inocentes.
Volvamos a Robinho, ese filósofo. Pidió que sea para Iniesta (que marcó un gol en todo el año con su club), para Xavi (que estuvo un peldañito por debajo que en 2009) o para Messi, que cuajó una temporada sideral y ganó cuatro títulos pero se fue del Mundial sin marcar. Pedir seriedad a los corresponsales de France Football o a la FIFA, que en el pasado ya fue acusada de alterar votos, resulta absurdo. Pero para hacer el ridículo lo mínimo posible, una recomendación: que antes de votar se pregunten a qué jugador habrían querido tener en las filas de su equipo durante 2010.

jueves, 10 de junio de 2010

La Bestia Parda & Co.


Provocan pesadillas y envidia a los rivales y nos han hecho creer que no hay nada imposible. Lograron 109 goles en 58 partidos y además ganaron todos los choques a vida o muerte, en que no había partido de vuelta. Pero la 2009-2010 pasará a la historia como el año en que Messi volvió 50 años en el tiempo para reencontrarse con los números antiguos y emular al pletórico Ronaldo de antes de que se enamorara de los fetuccini y los callos. En una delantera sin Iniesta, con un joven inexperto como Pedro, un viejo dimisionario como Henry y dos arietes a los que la mayoría del barcelonismo daría la carta de libertad, ha ejercido de astro. Nuestro genio diminuto nos ha dado tres nuevos títulos con sus goles -inolvidable el que marcó con el corazón-, ha minimizado la exhibición de Cristiano y ha logrado el galardón individual más preciado del mundo: es nuestro hermano pequeño, la Bestia Parda, el Leviatán.
Messi. Sobrenatural. 10. Sus actuaciones contra Zaragoza y Valencia le valieron las comparaciones con los más grandes, con Di Stéfano, Pelé y compañía. Agradeció su paso a la media punta y convirtió en insignificantes a Henry e Ibra cuando se borraron. Su juego emociona por su zancada corta, su aceleración monstruosa y su instinto asesino. Se le vio llorar en la eliminación ante el Sevilla y eso queda en nuestra memoria igual que sus 47 goles y 12 asistencias (el año pasado llegó a 38 y 17). El fútbol vale la pena sólo por ver si alguna vez aparece alguien como él.
Pedro. Iluminado. 9. Tal vez sea cierto que juega al 130% de sus posibilidades reales. Tal vez no entienda el juego, sea limitado en el uno contra uno y sea exclusivamente un jugador de área. Pero es un hombre tocado por el dios del fútbol y ha acabado la temporada con 23 goles (algunos preciosos y otros auténticamente horribles) y en un Mundial que merece más que ninguno de sus compañeros de delantera que pertenecen al género humano. Otro de sus raros talentos es el de forzar goles en propia meta: propició los dos de este año (incluido este horror salinasiano) y otro el año pasado. Los goles a Estudiantes, al Shaktar y al Madrid le meten ya en la historia del club: acostúmbrense a él porque ha venido para quedarse.
Ibrahimovic. Vencido. 8. Se planteó su desembarco como un desafío a Messi y en el duelo entre el arte egocéntrico y el fútbol, ganó el fútbol. Tras un inicio demoledor que culminó masacrando a Casillas, en algún momento comprendió que era prescindible, que no es el mejor del equipo, que a lo mejor ni siquiera está en el podio. Picassovic bajó entonces los brazos y sólo se reactivó para marcar goles fundamentales en la Champions (uno de carroñero al Stuttgart y dos golazos al Arsenal) y otro más en Mallorca. Acaba con 21 goles y 12 asistencias y parece que abandonará el club, aunque conviene recordar que Henry, en su primer año, se arrastró y sólo maquilló sus números hasta los 19 goles, y fue en el segundo cuando se comportó como una estrella. Pero lo que de verdad nos llena de melancolía es que sólo nos dejó un lienzo y un exabrupto.
Bojan. Superviviente. 7,5. Ha crecido respecto al año pasado con otra temporada infernal bajo el látigo de Pep. Una lesión le truncó tras un inicio prometedor y quedó al margen del equipo. Un día alguien se acordó de que seguía con vida y Bojan dio tres asistencias a Messi. Después le ganó la partida a Henry y finalmente sentó a Ibra en un gran final de temporada. Tras nuestras profecías uno se inclina por creer que seguirá, pero su futuro, con Villa y el mismo entrenador, tampoco parece halagüeño. Ha dejado goles y alaridos (1'09") como para que, de una vez, abandone el permanente estado de sospecha a que le somete el Frente Revolucionario Cavernícola.
Henry. Atracador. 3. ¡Qué calores ha pasado el antiguo genio bajo su pasamontañas! El fútbol ha demostrado de nuevo que puede ser muy cruel con quienes pierden la fe y las ganas. Con su inconmensurable fraude se expone a que el Camp Nou, estadio cainita y rencoroso, guarde en el recuerdo este último y lamentable año. Además de marcar menos goles que Piqué y de jugar casi el doble que Bojan, logró convertirse en un infame oficial para quienes confunden el fúngol con Wimbledon con su imitación de Ricky Rubio. Una pena que no se fuera el pasado verano. Je vous méprise, votre adresse, monsieur!
Jeffrén. Útil. 6. A penas participó pero revolucionó la final del Mundial de clubs y desencalló un par de partidos con sus goles. Es rápido, vertical y chuta bien, un extremo suplente correcto. Se conoce que su estrecha relación con Touré se debe a los notables problemas que tienen ambos para expresarse en castellano, lo que en el caso de Jeffrén tiene especial mérito por tratarse de un hispanovenezolano.

Algunos hombres buenos

Viendo la plantilla con que empezó el año II en la Mansión Playboy, uno miraba a la medular y se echaba a temblar: cinco tíos para tres plazas. Con un lesionado, las miserias ya eran notables. La furia de Pep mantuvo a los cuatro restantes enchufados hasta el final y han logrado seguir impartiendo tratados de buen fútbol. Ahora, desde el Olimpo, llega el trágico momento de dar pasaporte a un tío que ha dado mucha gloria y mucho sudor al club para darle los dineros que se había ganado al Figo de Arenys. Un sindiós inexplicable que, además, nos dejará la cartera seca.
Busquets. Cachalote. 8. ¿Han visto Océanos? La imagen de las ballenas saltando por los aires, flotando a cámara superlenta, recuerda a esos regates maravillosos que hace nuestro larguirucho favorito. En esta Caverna siempre hemos sentido debilidad por su sabiduría, descaro y habilidad sobrenatural para hacerse apalear. Pero sus lapsus de concentración deben desaparecer si no quiere ser víctima de la lapidación sumaria que ya se ganó este año fallando en uno de los goles encajados en San Siro. Se redimió en la vuelta colgándole las orejas de burro a Motta.
Touré. Marginado. 8. Circulan abundantes teorías para explicar por qué este todocampista ha jugado casi 1.000 minutos menos que Busquets o Keita. Guardiola le achaca una cierta anarquía táctica pero a penas ha cometido fallos que supusieran goles; además, puede echar una mano en defensa y en todas las posiciones del centro del campo. Si se marchara, habría que montarle un partido de homenaje en que Dimitri Seluk y Borat prepararían un discurso dedicado a Guardiola. Y que nadie olvide, por cierto, que se va por dinero, algo de lo que habría en abundancia de no haber sido por Henrique, Cáceres, Keirrison o Hleb.
Xavi. Sabio. 9. Un año más ha recordado que lleva cosido a las botas el paladar del Barça. No ha mantenido su nivel excelso de la pasada temporada pero apareció cuando el equipo le necesitaba: desde el Bernabéu en adelante. La renovación hasta 2016 que le ha regalado Johnny Lapotra es seguramente el más plausible de los disparates cometidos por nuestro desequilibrado presidente desde que entró en su fase teletubby.
Keita. Cerebral. 7,5. Al principio de año recordó por qué en su día le arrebató el premio al mejor jugador de un mundial sub 20 a Xavi y Ronaldinho. Pero su mayor virtud no está en el área contraria, sino en su sabiduría para cubrir las espaldas al personal y usar la cabeza para conseguir la victoria. Imprescindible en cualquier equipo que se precie.
Iniesta. Añorado. 6,5. Tal vez deberíamos haber intuido que alguien con su buen carácter, su fragilidad y su duende podía esconder a un deportista de cristal. Su anunciado duelo con Kaká esta temporada ha emulado un Éibar-Sestao de los de toda la vida. Es tan bueno que emociona a cada aparición, pero es demasiado joven para que ya echemos de menos al niño pálido que había de ser Balón de Oro y que este año ha logrado un solo gol, los mismos que Puyol o Thiago.

sábado, 5 de junio de 2010

No pasaron

Los equipos verdaderos se distinguen en la defensa. Este Barça ha jugado 55 partidos y ha encajado 39 goles, con el mérito añadido de que defender es más difícil cuando uno lo ha ganado todo y tiene arriba a Xavi y Messi. Si hay que buscar un pero, la cosa está clara: los reservas han dado tardes de oprobio y es indispensable fichar a un central más o subir a Muniesa. Fontàs o Bartra.
Valdés. Agigantado. 9,5. Cuando ya no se duda de él en el Camp Nou, es que algo gordo ha ocurrido. Cuando la campaña para que fuera al Mundial comienza en Madrid, es que ha llegado a un nivel superior. Ha ganado su tercer Zamora con un promedio de 0,63 goles encajados por encuentro, no encajó en 18 partidos de Liga y, números en mano, puede discutir incluso la supremacía de Casilla. Poquísimos fallos, una concentración sobrehumana, los reflejos de siempre y una parada tremenda (3'30'') en el partido que, Guardiola dixit, dio la Liga al Barça.
Pinto. Beato. 6,5. No mató a Chigrinski cuando éste le dejó sin Copa del Rey y con eso está todo dicho. Buen compañero, amigo de las celebraciones y encargado oficial de contabilizar, uno a uno, los 47 goles de Messi. Un santo varón.
Alves. Aerodinámico. 9. Con sus nuevas dumbas ha conseguido mantener la línea: despliegue de iron man, agresividad de pitbull y un guante en la pierna derecha para convertir la banda derecha en una emboscada. Acaba la temporada como mejor asistente del equipo (14 asistencias) y confirma que no hay como tener al menos un creador de juego en cada línea del terreno de juego. Su única laguna, el bajón que tuvo entre enero y abril, cuando concedió goles oleguerianos.
Piqué. Colosal. 9,5. El año pasado comprendimos que amenazaba con hollar a todas y cada una de las hembras de este país, incluyendo a las mujeres, hermanas, madres y abuelas de ustedes. La amenaza es ahora un deseo: queremos que lo haga y se convierta en nuestra Cassie Wright, el chaval se lo tiene ganado. Comenzó algo despistado pero ha culminado tres meses finales de competición perfectos. Su jolgorio ayuda a un vestuario hiperestresado por los gritos de Pep y lo que le hizo al Inter es de otro planeta. Tal vez el mejor central en dos décadas.
Márquez. ¡Renovado! 3. Entra por la puerta de la historia el único jugador capaz de discutirle a Puyol el trono en el trofeo Sergi Barjuan (aquí, la cara que se le quedó cuando le dijeron que jugaría 10 años en el Barça sin estar obligado a llevar pasamontañas). Márquez ha propiciado un gol de los rivales cada 172 minutos (un antiMessi, una bestia) y arrasa en esa estadística incluso a Chigrinski. Crucen los dedos y recen para que algún club mexicano o norteamericano se avenga a librarnos de la venganza de Moctezuma. De lo contrario, el despojo que mientras fue futbolista ganó dos Champions estará entre nosotros hasta 2012, gentileza de Johnny Lapotra.
Puyol. Decreciente. 8. Al inicio de la temporada parecía haberse quitado varios años de encima. Rápido y oportuno, comenzó a lo grande y frustró a La Banda en el Camp Nou. Desde febrero comenzó a cometer errores clamorosos dudando entre tirar el fuera de juego o atacar líneas de pase, hasta quedarse con un promedio de un fallo letal cada 402 minutos. La generosidad de este notable se debe a que el capitán de un equipo que no se harta de ganar tiene un mérito enorme en mantener esa ambición. Porque jugar a fútbol, en fin, pero entregarse, gritar y agitar los brazos, el Gran Capità sí sabe.
Milito. Renacido. 7. Volvió en enero y demostró que la sabiduría táctica no es algo que uno pueda olvidar. Nunca fue rápido y su juego no ha caído, sin embargo, está un paso por debajo de lo que fue y así lo demuestra su suplencia en varios partidos clave. El mejor momento que ha dejado este año fueron estos ósculos en pleno Cuernabéu. Su ausencia del Mundial, siendo además uno de los principales apoyos de Messi, es la prueba más de los devastadores efectos que tiene la droga.
Chigrinski. Desaparecido. 3. Las estadísticas son generosas y apuntan que sólo ha regalado un gol a los rivales cada 344 minutos. Pero suya es la responsabilidad de la eliminación en la Copa del Rey y eso pesa. El vigardo no se acostumbra a defender lejos de la portería, no busca la anticipación y ni siquiera el choque con los rivales. Muy blando y tierno, esos 25 millones que costó prueban que Guardiola, pese a los rumores, no cura leprosos.
Abidal. Determinante. 8,5. Sólo una lesión le ha privado de completar un año perfecto. A su solvencia defensiva se une su ascendencia en el vestuario y una inaudita productividad en ataque, con seis asistencias de gol. Parece descartado que se haya comido a Laudrup, pero su confianza es tal que se atreve con cosas nunca vistas. Además, dejó una profecía que esperamos pueda cumplir el año que viene: su primer gol como azulgrana llegará en una final de Champions.
Maxwell. Sólido. 7. Comenzó con dudas pero en cuanto encadenó cuatro partidos comenzó a rendir. Cuatro asistencias y partidos muy meritorios en la recta final, estamos ante un primo hermano silencioso de Sylvinho.

martes, 29 de diciembre de 2009

El año que lo cambió todo

El Barça de las seis copas: el pepino de Iniesta, la brutal profanación del Bernabéu, la masacre del Athletic en la final de Copa y de nuevo en la Supercopa, el vuelo de Messi en Roma, ese milagro llamado Pedro, la fanática remontada de Abu Dhabi. La historia del fútbol ha escrito uno de sus capítulos más gruesos este año de la mano de Guardiola y una generación de cracks posiblemente irrepetible, tanto que cuesta pasar balance y elegir un solo momento en este año increíble.
Estos doce meses, afortunadamente para el barcelonismo, llegan más allá de las estadísticas, los palmarés y los libros de récords. Alcanzan a la esencia misma del escudo azulgrana, ese pedazo de tela en las camisetas que resumía el derrotismo, las luchas cainitas, la resignación de décadas. Generaciones de culés crecieron envidiando el gen ganador del Madrí, que Camacho explicó sabiamente en cierta ocasión: “Cuando perdíamos, era como si nos hubieran robado algo”.
Este Barça, como continuador del de Cruyff, y el de Robson y Van Gaal, y del de Rijkaard, será un faro para los nuevos talentos de La Masia que suban al primer equipo y para los fichajes exóticos que lleguen en el futuro a Aristides Mallol. La era de los Rexachs, en que era posible ser el emblema de un equipo sin ganar nada en lustros con la puta excusa de los árbitros, ya es pasado. La referencia son Valdés, Xavi, Iniesta, coleccionistas de Champions. El tiempo de los mercenarios como el Cruyff jugador o Schuster también terminó: la excelencia y el arte ya no valen si no vienen acompañadas de títulos, gloria a Eto’o en el recuerdo, que ganó, ganó y ganó.
Pero sobre todo, se acabó aquel conformismo, aquel pensar en las temporadas que están por venir, en los mercados de fichajes redentores. Ahora son los jugadores azulgrana quienes sentirán que les han robado algo cuando no ganan. ¿Qué ha sido del miedo? Entrevista a Casillas hace dos semanas: “Si es para perder contra el Barça, prefiero que nos eliminen antes de la final del Bernabéu”.
Recordemos el 2009, el año que lo cambió todo.