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miércoles, 1 de junio de 2011

Vacaciones: una idea.

"Desdichado, en verdad te placen las obras de la guerra y el esfuerzo".
La Odisea
En verano de 2008 Xavi, Puyol e Iniesta salían de un año catastrófico con el Barça. Se fueron de Eurocopa y ganaron. Desde entonces han dedicado su vida a ganar. Han logrado ni más ni menos que 12 títulos, incluyendo el presunto Mundial de selecciones -ya conocen ustedes mi teoría sobre el secuestro masivo-. Para que se hagan una idea, el coleccionista de títulos Cabraloca Ibrahimovic ha sumado 15 desde 2002. Otro dato: el Barça de Xavi y Messi suma desde 2008 las mismas Champions que Gampers. Y en las tres únicas competiciones que no han ganado en este tiempo -dos Copas y una orejona-, fueron sus verdugos los que se llevaron el título.
Al estilo preciosista con que lo han hecho -y que en Valdebebas están muy lejos de descifrar- se une la dificultad creciente de mantener el nivel un año tras otro. En un mundo que vive del día a día, en que los héroes se queman cada vez más aprisa, en que desde hace lustros era imposible ver hegemonías y equipos que mantienen el nivel de esfuerzo, han hecho una demostración de estajanovismo que resulta absolutamente irreal y ajena a este mundo.
Ahora, cuando empiezan sus vacaciones -no las de la Bestia Parda, que se va a predicar a la Copa América-, pensaba en estos desdichados esclavos del buen fútbol, en su merecido descanso, y recordaba la frase de un bombero poeta que especulaba sobre un eventual premio de Lotería: "Si me toca, me largo a Moscú parando en todos los prostíbulos".
Supongo que no se imaginan a Iniesta o Busquets a bordo de ese camión del amor, pero creánme: más inverosímil es lo visto desde 2008.

miércoles, 5 de enero de 2011

El placer de sufrir

"Emil cae de rodillas, hunde la cabeza en la hierba amarillenta y permanece en esa postura varios minutos durante los que llora y vomita y se acabó, se acabó todo".
Así de patética fue la despedida de Emil Zatopek de las competiciones de fondo: entre lágrimas y sin medalla en unos Juegos. Habían sido años de ganarlo todo, había acumulado hasta nueve récords del mundo en distintas distancias. Así recuerda Correr, de Jean Echenoz, cómo fueron sus últimos días en la élite, sus últimas victorias ya de muy veterano:
"Los camaradas aclaman a Emil instándole a que pronuncie unas palabras en el podio. Estoy contento, declara Emil, pero siento que un joven no haya vencido. Los jóvenes aman más que yo la victoria. Yo tengo 33 años, no tengo la misma voluntad de vencer y sólo corro por el placer de correr. Gracias a todos. Recibe una ovación. Qué gran tipo, piensa la gente, Dios, qué gran tipo".
Bien podría decirse que este Barça ha ganado demasiado y ha envejecido y que sólo podrá seguir en la cima si logra competir por placer una vez empachados de gloria, goleadas, espectáculo y títulos. Esta noche está en juego el buen ambiente del vestuario y un título hoy en el agreste San Mamés. Y eso en un equipo donde Milito ha anunciado que se quiere ir, porque el orgullo es lo primero para un futbolista y donde jugará Xavi para dejar atrás a Migueli, ese ídolo forjado en época de cartillas de racionamiento. Habrá que ver si el once azulgrana es capaz de sudar y recrear la leyenda de Zatopek, el hombre cuyos rasgos "se distorsionaban como desgarrados por un horrible sufrimiento" cuando corría.
Que su ejemplo llegue al vestuario. Porque han de saber que meses después de su fracaso olímpico y de su adiós, decidió correr una última vez. Fue en un cross del País Vasco. Y esto fue lo que ocurrió: "Más gesticulante que nunca, transfigurado por el esfuerzo como en sus mejores tiempos, se lanza al sotobosque y entra en el hipódromo para ganar con una ventaja de 20 metros, saludado por miles de pañuelos. Todos aclaman al veterano".
Aquel día, como premio, le regalaron un perro al que llamó Pedro. Se despidió el atleta y nació su leyenda, la que años después le llevaría a ser aclamado cuando era un basurero represaliado y trotaba tras el camión por las calles de Praga. Ése era Zatopek, un campeón digno de inspirar a este equipo que divisa ya la anestesia de la eternidad.

lunes, 26 de octubre de 2009

El ciclo

Xavi dijo que eran "bobadas" y "una tontería como una casa". Algún juntaletras, más por la necesidad de polemizar que por madridismo, preguntó si había acabado el ciclo. Claro, un empate en Mestalla y una derrota contra el campeón ruso tras un día en que el Barça chutó 13 veces -diez más que el rival- lo justificaba sobradamente. Como dijo el poeta, http://www.youtube.com/watch?v=-HeRaXfsdSQ.
Pues resulta que no. Que nadie se ha dormido porque entendieron con el adiós de Eto'o, Hleb o Cáceres que si Guardiola se huele que alguien va a desconectarse, lo finiquita. Porque seguro que cuando juegan a fútbol es su mejor momento de la semana, y porque tampoco llevan tanto tiempo ganando como para haberse hartado.
Contra el Zaragoza fue bonito ver esa sonrisa tan sincera que tiene Keita y a Picassovic, Bella y Bestia, patamula y superclase. Miren la foto, convirtiendo a Pavón en grácil bailarín. Fue bestial ver a Messi odiarse a sí mismo por fallar dos goles cantados e insistir en la vaselina. La máquina de triturar sigue engrasada, La Banda sigue siendo la ruina del pasado año, aunque un poco menos efectiva (*). ¿Fin de ciclo? Lo único que se acabó ayer fueron los cubos de baba del Camp Nou.
*El pasado año, contra idénticos rivales (sustituyendo a los descendidos por los que han subido) el Madrí sumaba un punto más. El Barça tiene los mismos, y ahora encaja menos goles.