viernes, 22 de mayo de 2009

Troya, 2009

Capítulo 1: Ciegos de rabia
Un anciano se revuelve en su espeso insomnio con un destello en la mirada. "Yo estuve ahí el día en que el Barça se convirtió en un equipo perdedor", piensa. A sus 85 años, no ha olvidado el peor día de su vida. Ocurrió en Berna en 1961. Hombres llorando. Los vencedores pidiendo perdón. Luis Suárez al teléfono: "Perder allí fue una cosa sobrecogedora. En mi vida de futbolista jugué tres finales de Copa de Europa, pero de todas, la que tenía que haber ganado fue aquélla". El anciano se sofoca y busca otra postura. Las lágrimas de aquel héroe griego llamado Kubala. Suyos fueron dos de los cuatro palos: un disparo que se paseó por la línea entre madera y madera para insultar al barcelonismo y salir hacia fuera. Y Vergés, que jugó 429 partidos pero que no se puede olvidar de aquél: "Te queda dentro una cosa que no te puedes quitar nunca", le ha confesado más de una vez entre susurros. La FIFA cambió para siempre los palos cuadrados y el abuelo siente un sudor frío en la espalda. El recuerdo del 1-2, deslumbrado por el sol, el fallo que le acompañaría toda su vida, el fallo que le atormenta esta noche de insomnio. Las disculpas del Benfica tras ganar. "Tranquilo, Antonio, en fútbol no siempre gana el mejor", le dijo el guardameta rival, Costa Pereira. Sus discusiones imaginarias con su entrenador de entonces, Orizaola, por cómo planteó el partido. "La cagó", dice, embargado por un rencor de décadas. El anciano insomne y atormentado es Ramallets, leyenda del Barça. Está muy enfermo, ya casi no queda nadie con vida de aquel partido. Su mal es el de todo el barcelonismo, que una tarde soleada supo que la vida puede ser muy hija de puta. La muerte aún no se lo ha llevado. Suyo fue el fallo del 1-2; una pelota blanda que le caía a las manos y que él no atajó. Ramallets está hoy está medio ciego; ve cada noche aquel sol que le traicionó.

domingo, 17 de mayo de 2009

La fuerza de lo inevitable

"Cuando la manzana está madura, cae; ¿por qué? ¿Es atraída hacia la tierra o es que el tallo se seca, o es que el sol reseca la manzana, porque se hace más pesada, porque el viento la sacude, o poque el chico al pie del árbol se la quiere comer?"
El ser humano no conoce un misterio más insondable y secular que la agricultura. Enterrar un resto vegetal, tirarle agua de vez en cuando, esperar. A menudo, el fútbol no es otra cosa que eso: actos estrambóticos que difícilmente podríamos explicar a una novia -extraños rituales, indumentaria específica, oscuros rezos-, mucha fe, y mucha paciencia para ver pasar los días pensando que sí, que el verano llegará.
Los balcones de Barcelona están entregados, las calles teñidas de azulgrana. Sin embargo, en la ciudad se respira que este triunfo no ha sido un estallido de rabia contenida ni un acontecimiento con el inconfundible sabor de lo milagroso. LaLiga -el premio a los equipos verdaderos- ha llegado con una dulzura desacostumbrada, con la puntualidad de lo inevitable, como una cosecha largamente deseada.
¿Por qué ha llegado el título de este modo? Es un enigma. Pero la fe, el trabajo y la paciencia han encumbrado al mejor, listo para asaltar el mayor reto de su historia y maduro como una manzana, esa fruta misteriosa y puntual.

jueves, 14 de mayo de 2009

Es nuestra

Véanle gritar y recuerden cómo estuvo a punto de llorar con el gol y con el cambio. Fue el momento más emotivo de un choque de trenes que se decidió mucho antes: un portento llamado Touré hizo dos croquetas, se propulsó, armó la pierna y regaló unas bonitas butifarras a la afición que llevaba tres meses entusiasmada mirándose al espejo. Caparrós se sumió entonces lo que Tolstoi conocía como "el momento de vacilación moral que decide la suerte de las batallas".
La Copa es nuestra porque la máquina de triturar volvió a funcionar, a tocar el balón a uno y dos toques, a buscar espacios, a marear al rival. Es nuestra porque la potencia sin control no sirve de nada y porque Toquero Lehendakari marcó demasiado pronto. Porque el Athletic se pasó en su combinado de adrenalina y endorfinas y no se dio cuenta de que aquello no era un concierto de Motorhead, sino un partido de fútbol.
La Copa, el título que alimentó a generaciones de culés sedientos, ha vuelto a casa. ¿Un título menor? Miren al de la foto, el chaval más feliz sobre la faz de la tierra.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Ser o no ser

No es día para experiencias estéticas. El fútbol se inventó como simulacro bélico y la de hoy es una batalla en que no cabe la opción de retirada. "Hasta el último hombre", que dijo el emperador Alejandro ante la invasión de Napoleón.
No hay punto intermedio, ni consuelo ante una derrota honrosa, ni partido de vuelta, ni empate posible. Todo o nada. Euforia o desespero. Para los jugadores, la certeza de entrar en la historia como héroes o el riesgo de quedar inmortalizados como villanos.
Caparrós ha avisado de que esta noche hay riesgo de lesiones. Una argucia para intimidar al Barça. Sus palabras no son ningún escándalo, bien lo sabía Camus: "Quitad los cañones y no encontraréis ninguna diferencia entre el fútbol y la guerra". Todo el mundo sabe que en la guerra todo vale, y que tras de sí sólo deja tierra quemada, vencedores y vencidos.

lunes, 11 de mayo de 2009

El primer mandamiento

El Balón bajó de la montaña y dijo al pueblo: 'Sólo quien lo desee de verdad podrá ganar'". Ése es el Primer Mandamiento del fútbol y la vedadera clave de una final. Quererlo más que el rival, soñar más que el rival. Por eso da miedo este Athletic que está preparando la final desde hace tres meses, que ya está en Valencia, que ayer conseguió atraer a 20.000 aficionados a un entrenamiento.
Si el Barça -que jugará con suplentes y tiene a varios titulares lesionados- consigue igualar la ambición del Athletic, será campeón gracias a su fútbol. Pero si no, es el guión de un partido que ya hemos visto, la crónica de una muerte anunciada. Como las semifinales del pasado año en la misma competición: jugaba el Barça contra uno de los Valencias más famélicos que se recuerdan. Esataban desesperados, no tenían nada más. Por eso ganaron.
Si algo bueno hubo en la negra jornada de ayer es que el Barça no se fue de celebración. En esta santa casa sabemos bien lo que es celebrar un título, comparecer a los tres días en una final y llevarse un 4-0 y varios cubos de lágrimas a la cama. Ocurrió en el 94 en Atenas. La clave no fue la superioridad táctica de Capello sobre Cruyff; fue la actitud de los futbolistas. Estaban saciados y se notó. Otro caso sangrante: hace dos años, el Espanyol se plantó en la final de la UEFA. Palmó en los penaltis. Sus jugadores perdieron la tensión competitiva, y el domingo siguiente perdieron 1-5 contra el Getafe. También sabe mucho de este asunto Mancini. Su Inter arrasó en la Serie A de 2007 y se llevó el scudetto. Diez días después le tocó jugar la ida de la final de Copa contra la Roma. Resultado: un histórico 6-2 para los de Spalletti.
Es una cuestión psicológica, de apretar los dientes y querer sufrir. Bien merece la pena por el único título que El Barça lleva 11 años sin celebrar. De no hacerlo, la derrota es el segura. Es el precio de no cumplir el primer mandamiento.

domingo, 10 de mayo de 2009

Tonight, Tonight

Hoy, este post viene con una canción obligada: http://www.youtube.com/watch?v=EsZYqaSc4cU
Comencemos, pues. O mejor dicho, acabemos. La cita es a las 19.00 horas. Once contra once, tres puntos en juego y los ojos del mundo del fútbol puestos en el Camp Nou. Tres años después, un título asoma. Cómo hemos cambiado, de los tiempos de Ronnie a los de Xavi y Messi. En medio, el Tamudazo. La vergüenza de la 2007-08.
El fútbol contiene hoy la respiración para ver si el ballet de panzers de Guardiola suma una victoria más y deja escrito en la historia que en la 2008-2009 convirtió la Liga en un Joan Gamper, a sus rivales en Os Belenenses, al Madrí en un absurdo conejito de Duracell.
Las gradas huelen a ola, Canaletes se prepara para su tercera sacudida en una semana -a veces parece imposible que no se venga abajo esa añeja y heroica fuente- y el cava burbujea en los frigoríficos. Queda el último empujón, el golpe de gracia, el apoteosis.
Creamos. Soñemos. Trasnochemos. Será todo esta noche:
We'll crucify the insincere tonight / We'll make things right / we'll feel it all tonight / We'll find a way to offer up the night tonight / The indescribable moments of your life tonight / The impossible is possible tonight / Believe in me as I believe in you, tonight.

jueves, 7 de mayo de 2009

El pueblo elegido

Abrazos con desconocidos. Lágrimas furtivas. Gritos y cánticos a media noche. Bufandas al vuelo, reconciliaciones matrimoniales. Y todo por una revelación: el fútbol ama al Barça.
El barcelonismo se refociló ayer en la felicidad más completa ante el desastre de ese equipazo ruin llamado Chelsea. Los africanos de Abramovich, su ejército de mercenarios, acabaron llorando, desquiciados, enloquecidos ante la triste realidad de que a pesar de su potencia y su competitividad, nunca serán Iniesta, nunca serán del Barça.
Tenía razón John Carlin hace un par de meses en su homenaje a Essien, titulado El impacto del bisonte africano: "Essien -lateral, central, centrocampista defensivo y goleador- es un superhombre. El entrenador, o jugador, o aficionado que no desee tenerlo en su equipo no entiende nada. Con Essien, se juega con ventaja. Vale por dos y su espíritu guerrero inspira fe en la victoria y contagia a los compañeros. Uno siempre va a querer jugar con Essien en el equipo, y no en contra".
El fútbol, sin embargo, es otra cosa. El fútbol prefiere a Iniesta, el Ángel Exterminador, y este blogger pudo visitar Canaletes y beber de sus aguas a la salud de los culés exiliados, a la salud de una noche no muy lejana en que un chut de Scholes nos privó de jugar la final más grande (http://lacavernaazulgrana.blogspot.com/search/label/Canaletes).
Fue ahí, en La Meca, donde leí estos mensajes:
"M'he quedat afònic cridant en un pub irlandès ple d'animals anglesos". David, Pekín.
"Que gran és el fumbol". Ferran, Barcelona.
"Dime que estás bien, anda". Gonzalo, Nueva York.
"En mi vida había oído chillar tanto. Hay cuatro abuelos que no he visto en mi vida dándose palmaditas (...)". Patricia, Barcelona.
"Fantastic!" Tomek, Polonia.
"Ké grande..." Miguel, madridista de Vigo.
"Glorioso!" Josete, Málaga.
"No sé què dir. La millor setamana blaugrana des que vaig anar per primera vegada al temple culé fa 32 anys". Toni, Barcelona.
¿Quieren saber quiénes son ellos? Miren la foto. Se les ve al fondo, justo detrás de Iniesta. Son el pueblo elegido.

martes, 5 de mayo de 2009

'Football' bueno, 'football' malo

Inventaron el fútbol y lo exportaron. Desde entonces se dedicaron a maltratarlo dentro del campo y a venerarlo fuera de él. Sólo en Inglaterra, cuna de este deporte universal, podía darse una cultura capaz de amar la pelota, el pub, las pintas y los rugidos tanto como las segadas, las peleas de borrachos, el patadón p'arriba y los contactos físicos que denominaríamos no deseados.
Las estadísticas del Barça contra clubes ingleses son para echarse a temblar, y no es necesario recordar el historial de tragedias azulgrana en esta competición ante rivales menos dotados técnicamente. El juego directo y ramplón se ha atragantado históricamente a los azulgrana, que mañana juegan el que es probablemente el partido más difícil del año en el feudo del millonario Abramovich, el hombre de quien la FIFA dijo que era un peligro para el fútbol. En Stamford Bridge espera una pléyade de estrellas hambrientas (Essien, Drogba, Terry) pendientes de lograr el único título que les tortura después del increíble error en los penaltis de la última final que protagonizó su capitán (http://www.youtube.com/watch?v=KqwaO_54afk). Espera un ambiente terrible y sobre todo, espera la quinta esencia del fútbol inglés, ese regalo llamado Frank Lampard.
El ocho del Chelsea, un ejemplo de centrocampista llegador y exquisito, emocionó al mundo del fútbol en las semifinales y final de la última Champions, cuando su madre acababa de morir y ya se cocía su separación de su señora. (http://www.youtube.com/watch?v=TRB0EDKVbrY&feature=fvsr). Por encima de esa otra rareza que es Gerrard, Lampard representa junto a las pintas y los pubs, lo mejor del fútbol inglés.
Pero adonde el Barça viaja no es a un templo de románticos enamorados del balón, sino a uno de los estadios más duros del planeta, donde Terry o Ballack no tendrán inconveniente en jugarse la roja a cada acción. Los permisivos arbitrajes UEFA, ante un fútbol por naturaleza como el británico, dan miedo. De entre todas las acciones con que podría ilustrar el amor inglés por el tackle y las entradas salvajes, me quedo con ésta: http://www.youtube.com/watch?v=uOivzoRc0I8&feature=related. Su autor responde al nombre de Boris Johnson y, atención, no es un alcohólico sacado de algún frenopático de la zona cinco de Londres, sino el alcalde de la ciudad, que hizo esta barbaridad en un partido benéfico. ¿Se imaginan a Hereu?
A pesar de Lampard, el fútbol no merece otra final entre ingleses. El fútbol se inventó para evolucionar, no para quedarse en la prehistoria; el fútbol ama al Barça.