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viernes, 16 de noviembre de 2012

La venganza del arte








Los artistas puros siempre han tenido su espacio en el mundo del balón. La estética libre ha encontrado su senda a lo largo de las décadas en figuras míticas -y frecuentemente malditas- como las de Sindelar, Garrincha o Best. En tiempos de Youtube, el heredero único de este selecto Club del Puro es sin duda Zlatan Ibrahimovic, genio rotundo, peleado con los grandes títulos y habituado a prosperar en los one man club.

Aquí siempre hemos sentido debilidad por Picassovic, en la distancia, durante nuestro convulso matrimonio y también ahora, después del divorcio más ruinoso que han visto los tiempos. Lo que le hizo la otra noche a Inglaterra debería ser recordado para siempre en los paladares de los futboleros más distinguidos. Esa acción en la que mide, tiene la idea demencial, vuela e impacta es puro talento desnudo. La proeza es terrible; en un mundo más justo, miles de delanteros abandonarían hoy mismo su trabajo y se irían a instalar mamparas de ducha o a negar créditos a un banco. Eso no ocurrirá, ya lo saben. El fútbol seguirá igual e Ibra, con sus tatus, su leyenda negra y su humor balcánico, colgará algún día las botas para encontrar el reconocimiento que merece sólo en cuatro internautas dementes .

La barbaridad que ha protagonizado esta semana nos recuerda otra realidad. En tiempos de Van Basten, el mundo sólo tenía ojos para él. En tiempos de este Barça eterno, Ibra no huele el podio. Nos queda disfrutar de su venganza.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Nuestro oscuro objeto de deseo




La Copa a doble partido pierde emoción, como la pierde pescar en un acuario o ligar en una peli porno. A esta última y baratísima metáfora quería referirme. Ustedes habrán notado, queridos lectores y lectoras, que existen por ahí algunas formas geométricas que les han venido interesando desde que cumplieron los 14 años.

Efectivamente, hay individuos que sienten irreprimible atracción por ciertas curvas, concavidades y simetrías, mientras otros, en sus momentos de expansión, son más de exhibiciones de ingravidez, cuadrículas y trazos gruesos. Unos y otros han dedicado a lo largo de su vida una absurda cantidad de horas a la contemplación, palpado y ausente reconstrucción de esas figuras kandinskyanas, con la ilusión de hallar algún día esa forma única y soñada.

El futbolero no es ajeno a este proceso. Es más: el futbolero lleva toda una vida llevando esta trabajosa búsqueda no sólo al terreno de sus oscuridades, sino también al del gol. Y en este campo, por alguna razón, la reina indiscutible es la escuadra. Ese pequeño rincón de gloria, esa rareza geométrica, esa mínima porción del universo de los goles. Observen ustedes a cualquier chaval que chute a una portería vacía. Comprueben adónde apunta. Miren cómo yerra, una y otra vez, atraído por la promesa de que ese ángulo está a su alcance, de que en algún momento el azar le concederá ese triunfo. Esta T arrogante e inalcanzable tiene un peso en nuestro imaginario colectivo sólo equiparable al de algunas redondeces.

Y en todo ello pensé al disfrutar salvajemente del trámite de Mendizorroza. Villa, primero, con inconfesable fortuna tras un mal bote del balón; e Iniesta, después, con milimétrica mala fe, hollaron dos escuadrazos memorables. A pesar de la gozosa experiencia, admitamos que no fueron perfectos, ni definitivos: ustedes ya saben que serguirán en vilo el próximo partido para ver si someten, al fin, la escuadra soñada.





domingo, 18 de marzo de 2012

El caño




Nada ha llenado tanto el limbo de los goles perdidos como ese afán infantil por buscar el caño, una acción que llega acompañada desde tiempos inmemoriales de gritos de júbilo, miradas de pánico e insultos. En los rondos, la acción desencadena los aplausos para el autor, al que concede una vida, y los abucheos para la víctima. Lo más terrible que creo haber visto al respecto es la costumbre de un artista del fútbol sala que tras culminar el engaño se giraba hacia sus rivales vencidos y les susurraba un "perdón". La cosa, en efecto, solía acabar en terribles agresiones. Los aficionados también celebran esta acción ruidosamente, con expresiones que van desde el blandengue "ooooh" japonés hasta la célebre pregunta "¿valen caños?".


Lo cierto es que a nadie le gusta encajar un caño. Hay algunas precauciones que uno aprende con los años: un atacante que espera de perfil suele ser un indicio infalible de lo que se avecina. Eso mismo hizo Messi anoche, sabiendo que tenía atrapado a Spahic: o le entraba a saco o él encaraba a Palop. El pobre central hizo lo que debía y su mueca de miedo y su saltito de canguro mientras cerraba las piernas ya son historia del fútbol. Porque La Bestia Parda vio un camino corto hacia el gol y vio otro, más difícil y glorioso para culminar su 17º gol en sus últimos siete partidos.


Después de lo de anoche, no se extrañen si en los campos de fútbol, en los patios de los colegios y las calles del planeta se multiplican las ocasiones que se pierden por culpa de un simple y hermoso caño. Habrá valido la pena.


PD. Les adjunto el primer dibujo de un homínido hecho por Marco, un artista de cinco años que a lo largo de su vida había dibujado únicamente maremotos, explosiones, tiroteos, batallas espaciales, carreras, vehículos y escenas de destrucción. Jamás había pintado persona alguna y ahí tienen a la primera: Xavi, que batió anoche su récord goleador en Liga. Deténganse en las piernas que le hizo y convénzanse; la fascinación por el caño es cosa de niños.

lunes, 27 de febrero de 2012

Nuestra musa



El proceso de creación artística tiene un momento de misterio fascinante. Es aquél en que el autor da con la idea feliz, con el trazo adecuado, el acorde justo. ¿Qué se le cruza por la cabeza al genio cuando da con la tecla? ¿Qué oscuro mecanismo se activa para que pueda intuir la belleza, captarla e inmortalizarla?


A pesar de que los grandes creadores se han hecho a base de mucho trabajo, muchas horas y, a veces, de mucho dolor, existe un cierto consenso en que esas ideas felices son instantáneas. Una luz se enciende y ahí está el arte. Para  referirse a este afortunado instante de inspiración los clásicos se referían a la visita de las musas.

A los que nos habría encantado saber cómo lucían las musas de Tolstoi, de Lennon o de Tolkien en el momento de alumbrar obras eternas el fútbol nos hizo ayer un regalo. Una cámara impúdica nos regaló un plano de tres inolvidables segundos en que vimos  mejor que nunca cómo Messi crea arte. Vimos esos ojos de tiburón despertar, vimos ese olfateo del poste vacío, ese cálculo de la parábola. Y sólo una décima después, el arte.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Por qué somos como somos (y II)

No hay porno en las imágenes que les adjunto. Pero sí les pueden producir taquicardia, ataques de llanto, reacciones incontrolables, espasmos, gritos y conatos de hakas. Por tanto, déjenme decirlo: NSFW.
5. Cuando Mozart y Hetfield tocaban juntos.
El inspirador y amigo de Messi fue una estrella sonriente llamada Ronaldinho. Al recordar que un día jugaron juntos, uno rememora los escofríos de aquellas defensas que se miraban sin poder disimular el pánico. De todas las maravillas que inventaron (Casillas o el Mallorca también sufrieron sus combinaciones), tal vez ésta es la mejor.
4. Pégame, pégame.
Pegar a Messi es un riesgo mortal. No devuelve golpes, devuelve goles. Lo supo Ramos en el Bernabéu, lo aprendió a la enésima Pernía. Pero nadie como la expeditiva defensa del Sevilla una noche de noviembre de 2008 ha experimentado en qué consiste la venganza de Messi. Tras aguantar un marcaje durísimo, metió dos goles, el mejor de los cuales fue esta animalada que petrifica a Palop.
3. Congelar el tiempo.
Este genio de 169 centímetros tiene diversos superpoderes. El primero, acelerar a 9,81 m/s. El segundo, detener el tiempo. Lo hizo en una final de Champions en que dejó a Van der Saar con esta cara. Pero su capacidad nunca fue más notable que en una eliminatoria a vida o muerte contra el Arsenal, en que logró uno de los goles más bonitos que jamás veremos. ¿Dónde está la pelotita?, le susurró a Almunia. Un segundo después, congeló el planeta.
2. Hola Iker, ¿qué tal todo?
Casillas tiene insomnio. Casillas conoce el sudor frío. Casillas conoce el miedo. Casillas ha sufrido en 13 ocasiones las celebraciones del "monstruo hormonado", como le llama el Bernabéu. Del "enano", como le llaman Mou y CR Ceja. De todas las obras de arte con que La Bestia Parda ha fustigado al marido de la Carbonero, ninguna como ésta: un golpeo billarístico tras irse de cinco tíos. Una proeza que llegó en plena semifinal de Champions (no contra el Compostela, por cierto) y que mereció este atentado humorístico.
1. El ganador.
Messi no es un artista. No es un hedonista. No es un estilista. Messi es un asesino que nació para ganar. Si tiene que marcar con el corazón, en un remate insólito y feo para ganar una Intercontinental, lo hace. Pero su condición de ganador nunca quedó tan clara como en la última final de Champions. Esa actuación fue lo más parecido a la perfección que Messi le ha dado al fútbol. Su gol de aquel día no fue más que una explosión de furia y de ambición. Pero por Dios, qué forma de celebrarlo. Les dejo con sus escalofríos y su felicidad.

martes, 5 de julio de 2011

La mirada de Orfeo

Decía Magic Johnson que el secreto de sus asistencias estaba en la mirada, ahí escondía su veneno. Aseguran los psicólogos especializados en atención de traumas -accidentes y catástrofes naturales, por ejemplo- que los casos son menos graves cuando la víctima no ha visto los hechos. Y ya conocen la historia de Orfeo, que no logró sacar a Eurídice del país de los muertos porque no pudo evitar mirarla.
En fútbol, mirar demasiado también es fuente de catástrofes. Ninguna tan clamorosa y habitual como la de seguir con la vista un pase en vez de perseguir a este jugador. En el que tal vez es el mejor gol del Barça esta temporada, Messi se benefició en tres ocasiones del efecto hipnótico que tiene el balón: Musacchio, dorsal 4 del Villarreal, mira el envío en dos ocasiones en vez de perseguir u obstaculizar a la Bestia Parda. Luego, Capdevila (11) hace lo propio. Y Messi firma una obra de arte.
Los efectos devastadores de la mirada de Orfeo se aprecian todos los fines de semana en todos los campos del mundo, desde las pachangas de niños hasta los profesionales, pasando por los cenagales de regional. ¿Quiere eso decir que los defensas son idiotas? Sólo un poco. Principalmente demuestra que para cualquier individuo sano entre los tres meses y los 105 años de edad, un balón en movimiento es un fenómeno irresistible.
PD. Perdonen la digresión... ¿Cuándo demonios vamos al Bernabéu?

jueves, 28 de abril de 2011

El porqué

"With each punch, his glove did something different, as if the fist and wrist within the glove were also speaking".
Ocurre que a su padre se le ocurrió llevarle a Barcelona. Una compleja red de representantes, como Minguella y el oscuro Fabián Soldini, le arrastraron a probarse en el Barça. No al Manchester, o al Milan, ni a la Juve, ni al Liverpool o el Bayern, ni al Arsenal o el Inter. Al Barça, donde brillaban los más grandes.
Ocurre que coincidió con el mejor centrocampista que pudo imaginar el genio venenoso de Cruyff, también con el descomunal Busquets, con Puyol, Piqué y Valdés y un montón de tíos orgullosos. Ocurre que es imparable con el balón en los pies.
Ocurre que da ocho toques para superar a cinco rivales. Ocurre que, solo ante Casillas, opta por un disparo que nadie ha ejecutado antes: el taconazo. Roza el balón con la parte trasera del pie, en una suerte billarística, lo impacta con todo su talento para que la pelota, en el momento de mayor peligro, se mantenga a 80 centímetros ¡80! del pie de Casillas. Observen la repetición y compruébenlo.
Pero la pregunta sigue ahí: ¿Por qué? Pues porque el Madrid, sencillamente, no era una opción. Es un club donde sus referentes defienden planteamientos infames como los de Mourinho. "Cualquier manera de vencer es válida", declaró García Remón a Público. "Lo veo positivo e inteligente", añadía Martín Vázquez. "El fin justifica los medios", se despelotaba Buyo. "Si crees que eres inferior debes buscar otros argumentos", retozaba Juande Ramos. "Hizo lo que tenía que hacer aunque no guste", se ridiculizaba Alkorta. Pregúntente a CR Ceja, ayer confesó: a los grandes no les gusta jugar en equipos con mentalidad pueblerina.
La respuesta que busca el hombre que ha logrado envilecer más aún a una Banda ya infame es Messi. El que corre tanto que sale movido en las fotos. El que en el fondo de los Ultra Sur es "el monstruo hormonado". El de la mirada infantil y alucinada. El que se queda cara a cara ante el mejor portero del planeta y se la mete con la pierna mala de tacón y con rosca.
José: porque el dios del fútbol es azulgrana.