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viernes, 16 de noviembre de 2012

La venganza del arte








Los artistas puros siempre han tenido su espacio en el mundo del balón. La estética libre ha encontrado su senda a lo largo de las décadas en figuras míticas -y frecuentemente malditas- como las de Sindelar, Garrincha o Best. En tiempos de Youtube, el heredero único de este selecto Club del Puro es sin duda Zlatan Ibrahimovic, genio rotundo, peleado con los grandes títulos y habituado a prosperar en los one man club.

Aquí siempre hemos sentido debilidad por Picassovic, en la distancia, durante nuestro convulso matrimonio y también ahora, después del divorcio más ruinoso que han visto los tiempos. Lo que le hizo la otra noche a Inglaterra debería ser recordado para siempre en los paladares de los futboleros más distinguidos. Esa acción en la que mide, tiene la idea demencial, vuela e impacta es puro talento desnudo. La proeza es terrible; en un mundo más justo, miles de delanteros abandonarían hoy mismo su trabajo y se irían a instalar mamparas de ducha o a negar créditos a un banco. Eso no ocurrirá, ya lo saben. El fútbol seguirá igual e Ibra, con sus tatus, su leyenda negra y su humor balcánico, colgará algún día las botas para encontrar el reconocimiento que merece sólo en cuatro internautas dementes .

La barbaridad que ha protagonizado esta semana nos recuerda otra realidad. En tiempos de Van Basten, el mundo sólo tenía ojos para él. En tiempos de este Barça eterno, Ibra no huele el podio. Nos queda disfrutar de su venganza.

sábado, 18 de julio de 2009

Picassovic

Cuentan que Picasso pintó dos peces de colores y preguntó a aquel niño: "¿Cuál quieres, éste o éste?". Y el niño, claro, no sabía por cuál decantarse. "Éste... ¡y éste!", respondía. El viejo maestro insistía, mostrando sus improvisadas obras. El trato era claro. El pez elegido sería para el niño, al descartado le esperaba la basura. El pequeño era incapaz de decidirse. No era fácil, claro: tenía ante sus ojos dos dibujos de uno de los mayores genios del siglo XX. Cuatro décadas después, el chaval había crecido y recordaba la anécdota. "Picasso me puso esa prueba porque decía que en la vida hay que elegir".
Zlatan Ibrahimovic, de origen bosniocroata, nacionalidad sueca y espíritu de pirata nació con el estigma de los genios. Con su planta de artista maldito, vino al mundo para bailar El lago de los cisnes en los campos de fútbol. Su primera maravilla (http://www.youtube.com/watch?v=ncFxq8qrOeA) le dejó a la altura de los elegidos y ya sólo hizo que crecer. Brilló con la triste Suecia y en Italia, donde demostró ser un atacante total, capaz de resolver desde 30 metros, de encarar defensas, de abrir juego, de jugar de espaldas y de torturar a los rivales con sus latigazos de arte y fuerza. En Italia tuvo su periodo azul (foto), periodo rosa, cubismo, surrealismo, etc. Sus pies pintaron lo posible y lo imposible, empequeñeciendo a pragmáticos como Shevchenko. YouTube parece un templo dedicado a su orgullo, pero para conocerle mejor tal vez sea preferible olvidar las joyas y quedarse con un partido tonto en que lo hizo todo: http://www.youtube.com/watch?v=dynn06kqgL4.
También tuvo tiempo para demostrar su carácter y enfrentarse a muerte con Van der Vaart en el Ajax, de insultar a árbitros y entrenadores, de coleccionar tarjetas rojas y odios, de dejar tirada a la Juve por el Inter y hasta de enfrentarse a Mourinho y a la grada de San Siro que le idolatraba. En sus mejores días negros, es capaz de ponerse una gorra de policía, aparcar el deportivo en mitad de la carretera y ponerse a dirigir el tráfico. Todo el mundo sabe que es lo que todos los grandes goleadores: un hombre a quien no confiaríamos a una hija ni dos minutos.
A punto de cumplir los 28 años, con el talento y el carácter de Picasso, llega al Barça con varias pinturas bajo el brazo. El Camp Nou tiene la palabra: en ellas se ve a Van Basten, a Romário, a Rivaldo y a un tal Ibrahimovic. El barcelonismo sabe que el fútbol puede ser arte y que le va a tocar elegir.