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viernes, 23 de marzo de 2012
La 'messilina'
Lo mejor del último y penoso Mundial fue ver a Messi hipnotizado por un balón flotante mientras todos sus compañeros se comían al árbitro tras anularles un gol en la terrible paliza que le dio Alemania a Argentina. Esa mirada absorta explicaba mucho de la devoción de La Bestia Parda por la pelota y sus trayectorias.
Recuerdo esto a cuenta del repaso de los 234 goles de Messi en el Barça. Ocurre que Messi suma ya 23 tantos en que ha superado al portero con toques sutiles por arriba. Siete vaselinas y 16 picaditas (tal vez les parezca poco, bien, sepan que el Gran i Gloriós Capità suma ocho goles en toda su carrera y jamás, por supuesto, ha puesto en ninguno de ellos la menor delicadeza).
En su día decidimos bautizar como messinha a ese amago de chutar para descolocar al portero que La Bestia ejecuta a menudo antes de chutar a gol. En este foro enfermo acuñaremos también la messilina, un concepto que alude tanto a las vaselinas puras como a las picaditas simples. Todas al mismo saco: son messilinas y las queremos por igual.
Para mayor gozo, en este visionado he descubierto que hasta en cuatro ocasiones Messi se fue de defensas o porteros con messilinas justo antes de marcar. Conviene no olvidar que a La Bestia Parda le encanta ver los balones flotar.
domingo, 18 de marzo de 2012
El caño
Nada ha llenado tanto el limbo de los goles perdidos como ese afán infantil por buscar el caño, una acción que llega acompañada desde tiempos inmemoriales de gritos de júbilo, miradas de pánico e insultos. En los rondos, la acción desencadena los aplausos para el autor, al que concede una vida, y los abucheos para la víctima. Lo más terrible que creo haber visto al respecto es la costumbre de un artista del fútbol sala que tras culminar el engaño se giraba hacia sus rivales vencidos y les susurraba un "perdón". La cosa, en efecto, solía acabar en terribles agresiones. Los aficionados también celebran esta acción ruidosamente, con expresiones que van desde el blandengue "ooooh" japonés hasta la célebre pregunta "¿valen caños?".
Lo cierto es que a nadie le gusta encajar un caño. Hay algunas precauciones que uno aprende con los años: un atacante que espera de perfil suele ser un indicio infalible de lo que se avecina. Eso mismo hizo Messi anoche, sabiendo que tenía atrapado a Spahic: o le entraba a saco o él encaraba a Palop. El pobre central hizo lo que debía y su mueca de miedo y su saltito de canguro mientras cerraba las piernas ya son historia del fútbol. Porque La Bestia Parda vio un camino corto hacia el gol y vio otro, más difícil y glorioso para culminar su 17º gol en sus últimos siete partidos.
Después de lo de anoche, no se extrañen si en los campos de fútbol, en los patios de los colegios y las calles del planeta se multiplican las ocasiones que se pierden por culpa de un simple y hermoso caño. Habrá valido la pena.
PD. Les adjunto el primer dibujo de un homínido hecho por Marco, un artista de cinco años que a lo largo de su vida había dibujado únicamente maremotos, explosiones, tiroteos, batallas espaciales, carreras, vehículos y escenas de destrucción. Jamás había pintado persona alguna y ahí tienen a la primera: Xavi, que batió anoche su récord goleador en Liga. Deténganse en las piernas que le hizo y convénzanse; la fascinación por el caño es cosa de niños.
domingo, 8 de noviembre de 2009
¿Vale de tacón?
De Laudrup ha quedado su croqueta (http://www.youtube.com/watch?v=sjAtmol1mzI). Romário dejó las vaselinas con el interior y los remates al palo largo con el exterior (http://www.youtube.com/watch?v=BGud9vKGapA). El Innombrable sabía que también se puede regatear a lo ancho (http://www.youtube.com/watch?v=4eD3aEVRPz8, 2'12"). La memoria del fútbol les agradecerá siempre que patentaran gestos técnicos que ya se habían inventado pero que eran poco más que rarezas.
Y ahora nos encontramos a un gitano musulmán sueco de extrarradio dispuesto a cambiar para siempre nuestra concepción del taconazo. Ibrahimovic, ese monstruo flamenco, reinventor del arte del zapateado, consiguió ayer una de las asistencias más salvajes que se han visto en el Camp Nou, y es mucho decir. Sumó, además, su séptimo pase de gol en lo que va de año, igualando todas las que el Negro Descabezado y Enloquecido consiguió en toda la pasada temporada.
El gesto no es difícil, pero la visión de juego es sobrenatural. Pobre Pedro, imagínense si falla. Subiendo el volumen (http://www.youtube.com/watch?v=6CrzJd8gAnw) se oye el "¡Ooohh!" del Camp Nou, el estadio menos impresionable del mundo. Picassovic dio ayer hasta seis taconazos -en el aire, dentro del área, con defensas colgados de la espalda- para explicar que si a fútbol juegan los hombres y no los patos, por algo será.
Cuando le enfocan las cámaras, debajo de esa mirada reconcentrada, a veces se le intuye un esbozo de sonrisa. Le ocurre cuando está a punto de hacerle al defensa la gran pregunta: "¿Vale de tacón?".
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viernes, 17 de octubre de 2008
La croqueta
Iniesta nos recordó anoche que la croqueta es un manjar de dioses también en el fútbol. Mecánicamente, se basa en enseñar el balón a un lado del rival para, con un golpe de cintura (¿dónde está la pelotita?) cambiarla de un pie a otro y driblar así al contrario.
Filosóficamente, la croqueta es un regate que recuerda a los vencidos defensas que el fútbol se juega en tres dimensiones: para superar a un marcador, no sólo se trata de tirarle un caño y conseguir trazar una recta entre la posición anterior al regate, la posterior y la portería. Esa clase de driblings es tan primitiva que hasta Barjuan la ponía en práctica. La croqueta es otra cosa: aprovecha la amplitud del terreno de juego y da la bienvenida a todo un universo de posibilidades en que no sólo se trata de avanzar en línea recta, sino de aprovechar las infinitas posibilidades que ofrece ese rectángulo mágico en que se desarrolla el fútbol.
Dribladores de antología como Garrincha, George Best o El Innombrable vencían a sus rivales porque sabían que regatearles no era sólo un ejercicio lineal, sino espacial. Cuando encaraban, podían salir por la derecha, por la izquierda, o en velocidad, o no superar a su marcador sino a algún otro defensa despistados que cometió el error de pasar por ahí sin saberse carne de cañón.
Históricamente, la croqueta es para toda una generación el recuerdo de ese caviar danés que fue Laudrup, cuyo pecado merece ser perdonado sólo por haber llenado los colegios de niños que ensayaban ese arte torero del amago y el golpe de cadera.
Sentimentalmente, un pueblo cantor y embustero, al que le gusta el juego y el vino y con alma de marinero estaba condenado a amar esta suerte balompédica. Nada hay más bello que estar en el campo, recibir el balón en escorzo, ejecutar la maniobra y susurrarle al defensa: "¿Dónde está la pelotita?".
http://es.youtube.com/watch?v=YCiL-ajlfqA&feature=related (La proeza llega a los 31") http://www.youtube.com/watch?v=XZvnLYp7e5c
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