Tras el 0-4 de la ida, sólo alguien como Ribéry podría convertir la vuelta de los cuartos de final en un duelo apasionante. Aunque Klinsmann ha declarado que sólo aspira a "caer con honor", todo el mundo en Munich sabe que en el Allianz se cuece una auténtica emboscada con el objetivo de devolver la humillación al Barça y asaltar las semifinales.
Los primeros en gestar el plan han sido los directivos del club bávaro, muchos de los cuales saben qué es ganar la Copa de Europa. Bastaba con ver a Hoeness en el banquillo del Camp Nou para comprender que se pasaría toda la semana pidiendo a gritos venganza en el vestuario. Rummenigge habló de "lección" del Barça y afirmó haber visto a Udo Lattek llorar. Y para Beckenbauer no sería la primera vez que derrota a Cruyff contra pronóstico.
La última vez que el Bayern tuvo que remontar contra un equipo español una eliminatoria de Champions, salió en tromba y ocurrió lo siguiente: http://www.youtube.com/watch?v=tFqOUIgZtP4. Entonces lograron su objetivo y comenzaron por donde conviene: por la fe. Esta rara convicción se encuentra unas veces en campañas mediáticas -recordemos la infausta y efectiva campaña del Juntos podemos, iniciada por Roncero, el diario As y el gran Ramón Calderón, que le quitó al abúlico equipo de Rijkaard su tercera Liga en beneficio de La Banda-, y otras en una rueda de prensa incendiaria, como de Schuster pidiendo que ardiera el Coliseum para remontar un 2-5 al Barça, cosa que, por cierto, funcionó.
En el Bayern, equipo serio, la fe nace de su líder, que fue el encargado de sembrar el terror este fin de semana: http://www.youtube.com/watch?v=rIYw33FVDhk, 50''. Era un mensaje dedicado a ese barcelonismo que aún tiene sudores fríos recordando Kaiserlaurtern.
Viendo a Franck, uno no puede sino estremecerse y recordar los palabras de Goethe en el prólogo de su Fausto: "Vosotros que otras veces me ayudasteis / en el apuro y la tribulación, / decidme, ¿qué esperáis de nuestra empresa / ahora, en estas tierras alemanas?".
lunes, 13 de abril de 2009
La emboscada de Franck
Tras el 0-4 de la ida, sólo alguien como Ribéry podría convertir la vuelta de los cuartos de final en un duelo apasionante. Aunque Klinsmann ha declarado que sólo aspira a "caer con honor", todo el mundo en Munich sabe que en el Allianz se cuece una auténtica emboscada con el objetivo de devolver la humillación al Barça y asaltar las semifinales.
Los primeros en gestar el plan han sido los directivos del club bávaro, muchos de los cuales saben qué es ganar la Copa de Europa. Bastaba con ver a Hoeness en el banquillo del Camp Nou para comprender que se pasaría toda la semana pidiendo a gritos venganza en el vestuario. Rummenigge habló de "lección" del Barça y afirmó haber visto a Udo Lattek llorar. Y para Beckenbauer no sería la primera vez que derrota a Cruyff contra pronóstico.
La última vez que el Bayern tuvo que remontar contra un equipo español una eliminatoria de Champions, salió en tromba y ocurrió lo siguiente: http://www.youtube.com/watch?v=tFqOUIgZtP4. Entonces lograron su objetivo y comenzaron por donde conviene: por la fe. Esta rara convicción se encuentra unas veces en campañas mediáticas -recordemos la infausta y efectiva campaña del Juntos podemos, iniciada por Roncero, el diario As y el gran Ramón Calderón, que le quitó al abúlico equipo de Rijkaard su tercera Liga en beneficio de La Banda-, y otras en una rueda de prensa incendiaria, como de Schuster pidiendo que ardiera el Coliseum para remontar un 2-5 al Barça, cosa que, por cierto, funcionó.
En el Bayern, equipo serio, la fe nace de su líder, que fue el encargado de sembrar el terror este fin de semana: http://www.youtube.com/watch?v=rIYw33FVDhk, 50''. Era un mensaje dedicado a ese barcelonismo que aún tiene sudores fríos recordando Kaiserlaurtern.
Viendo a Franck, uno no puede sino estremecerse y recordar los palabras de Goethe en el prólogo de su Fausto: "Vosotros que otras veces me ayudasteis / en el apuro y la tribulación, / decidme, ¿qué esperáis de nuestra empresa / ahora, en estas tierras alemanas?".
jueves, 9 de abril de 2009
La pasión de Butt
Amigos germanos lectores de esta Caverna: dénle cariño al pobre Butt. Búsquenlo. Trasládense a Munich para confortarlo con buenas palabras, palmadas afectuosas, abrazos. Díganle que sea fuerte, que ya pasó. Que la vida sigue.
Porque lo que soportó este hombre anoche es una cosa muy fuerte. Muchos no se levantarían ya nunca, víctimas del shock. El síndrome de estrés postraumático es una cosa muy dura, en efecto. Los expertos cuentan que una de sus consecuencias es el insomnio, la angustia. La peor de todas, el conocido síndrome de debajo de las ruedas. Consiste en el minucioso y obsesivo repaso mental de las imágenes de la tragedia.
¿Y qué repordará Butt? Recordará lo que Ramon Besa acierta en definir como el "caudaloso fútbol" del Barça. Ese despliegue de recursos técnicos y tácticos, esa avalancha constante que llega desde todo el ancho del terreno de juego, como si de una carga de rohirrim se tratara. (http://www.youtube.com/watch?v=98MtWe2nCS4)
Recordará la motivación psicópata de gente como Messi, Eto'o, o Guardiola -ese ilustrado-, que querían más. Y la soledad de Toni o Ribéry, que al final del partido se tapaba la boca para decirle a Henry algo así: "¡Qué puede esperarse de nosotros con Van Bommel de titular! El año que viene juego aquí". Lo que lo que sufrió en sus carnes el pobre Butt en lenguaje policial, se llama agresión tumultuaria, en el porno, extreme bukkake, y en la Biblia, martirio.
En medio de semejante suplicio, tal vez Butt haya olvidado la increíble agresión de Henry. Vean de nuevo esa doble patada voladora en la boca (http://www.youtube.com/watch?v=xn1qAX2c_6E, 5'16") y piensen que lo que pateó el francés no era la mandíbula de un portero suplente, sino el orgullo de todo un Bayern.
miércoles, 8 de abril de 2009
Temible Bayern
En mis noches etílicas, el Bayern sigue siendo el equipo invencible de Beckenbauer. En mis noches de cerveza, Müller aún martillea a sus rivales en nombre de Bavaria. Poseído por la ginebra, Rummenigge sigue siendo el artista que se cambiaba el balón de pie a un velocidad asombrososa (http://www.youtube.com/watch?v=8ReAm9UTpGc&feature=related) en un equipo inmortal.
Sí, vuelve la Champions con el miedo a un equipo herido, humillado en su Liga. Vuelve el pavor, a pesar de que anoche, Tolstoi, que de haber nacido en nuestra época sería fan de Alves, Xavi y Messi, me susurró al oído lo siguiente: "Desde que el mundo es mundo, todo el mundo ha derrotado a los alemanes y ellos no han derrotado a nadie salvo a sí mismos".
Pero a pesar de eso, aquel ídolo de infancia que se llamaba Lineker dijo una vez lo siguiente: "El fútbol es un deporte en que juegan 11 contra 11 y siempre ganan los alemanes".
Dios se apiade de la inocencia mediterránea.
sábado, 4 de abril de 2009
Un culé de leyenda
Ni el verde es capaz de hermanar fútbol y golf, pura pasión y fría mente. Pero vamos a hablar hoy de uno de los culés más ilustres que hay en el mundo. Es Seve Ballesteros. La primera vez que oí su nombre, yo era un niño y fue en boca de mi hermano: blandía un palo de juguete, ejecutó el golpe sin bola y me rompió un diente. En cuanto conocí la historia de Seve, dejé de lamentarme por el diente perdido.
De Seve algunos sólo hemos conocido su ajado palmarés (ganó cinco másters, pero el último fue el 1988; desde entonces, todo fueron decepciones) y la leyenda de sus golpes imposibles, su espíritu de artista y su convicción en el poder de la mente. Se retiró a finales de 2006 y poco después moría su compañera en un accidente; se habló de una posible depresión. El pasado año se supo que tenía un tumor cerebral y fue operado. Esta semana ha vuelto a la vida y es bueno recordar la que tuvo.
El padre de Seve fue un humilde agricultor que también ejercía de jardinero del exclusivo Real Golf de Pedreña. Su madre pasó hambre, una mujer sufrida que nunca estrenaría los vestidos que su hijo le regaló cuando estaba en la cima, por reservarlos. El futuro campeón nunca estudió el bachillerato, consumido por una pasión: "Mi sueño era ser el mejor". La historia de cómo aprendió a jugar es legendaria. Era caddie en el club de golf, pero no le dejaban jugar. Por eso, en las noches de luna llena, saltaba el muro de piedra de su casa y se iba a la playa a jugar. "El palo era de arbusto, y a veces de avellano que metía mojado dentro de mi hierro roto para que se hinchara y fijara el palo". Seve siempre ha dicho que aquellas noches de luna llena en la playa, en las que hacía sus propios agujeros en la arena, son sus mejores recuerdos de la infancia. "De ahí pasé directamente a ser profesional", explicó en una entrevista al Magazine en 2008. Acabó siendo el más grande, y siempre mantuvo el mismo lema en lo personal y lo profesional: "Si tú crees en algo, lo sientes y lo visualizas, acabas consiguiéndolo".
Esta semana, en plena depresión barcelonista por el parón de las selecciones, y ante el momento decisivo de la temporada en tres competiciones, uno se alegró de que a Seve, que tanto sabe de triunfos y derrotas, eligiera al Barça. Así relató cómo fue su despertar tras su operación a vida o muerte: "Mi hermano Baldomero me ha contado que, al despertar de la anestesia de la primera operación, dije entre sueños «el Open Británico hay que ganarlo el sábado», aunque parece ser que mis primeras palabras fueron: «Yo siempre gano»".
domingo, 29 de marzo de 2009
Las Matemáticas no saben de fútbol
Barcelona está llena de estudiantes que se encaminaron a los cenagales de las carreras de letras movidos por su horror a las Matemáticas. Abundan en sus calles las gentes que sólo con oír el término "raíz cuadrada" cambian de acera y se santiguan. Y las orlas de licenciados están llenas de infelices que aprobaron gracias a la infinita paciencia de sus profesores particulares, de los compañeros de clase que se dejaban robar el examen de logaritmos pese a la proximidad de la temida maestra.
Esta caverna es poco amiga de los números. Cuanto escapa a la regla de tres (muy útil para calcular el porcentaje de puntos que gana el Barça 82,1%), al cálculo de su goal average (84-24=60) o a sencillas divisiones para averiguar cuántos goles cantamos por partido (84/28=3) se considera en este foro una frivolidad perversa.
Porque los números, en efecto, son poco de fiar. Esta semana La Vanguardia publicaba unas cifras que situaban a Eto'o como el mejor goleador del Barça de los últimos 15 años, por delante de leyendas como Ronaldinho, Romário, Rivaldo o Stoichkov. Que el camerunés sume 103 goles en Liga, más que ninguno de ellos, puede explicarse por su enorme ambición, los dos ciclos ganadores que ha vivido y los cinco años que lleva en el Camp Nou. Pero lo que no tiene pase es que Kluivert, aquel artista fallón, sea segundo con 90. Y qué decir de Romário, que aparece como el menos prolífico: aguantó sólo 15 meses y se quedó en 34, como aquel monstruo llamado Ronaldo, líder en goles por partido (0,91). Las matemáticas se empeñan en desacreditar a personajes cuyo recuerdo aún suscita emoción: Stoichkov tiene un promedio goleador de 0,47 por partido, exactamente el del gran Ronaldinho. Y Rivaldo, ese héroe griego, marcó menos que Kluivert y fue menos efectivo que Ronaldo.
El fútbol, afortunadamente, no se hizo de números, sino de alaridos que salieron no de una estadística, sino de un solo momento de magia. Vean estos momentos y escupan, con la conciencia tranquila, a las Matemáticas.
http://www.youtube.com/watch?v=BGud9vKGapA
http://www.youtube.com/watch?v=4rXizKWFnDQ
http://www.youtube.com/watch?v=Xb_vCqRkBv8
http://www.youtube.com/watch?v=TuHBHnnTMls (3' 05'')
http://www.youtube.com/watch?v=6F1J8cRXXxI
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Estadísticas,
goleadores
miércoles, 25 de marzo de 2009
El Madrí: una explicación
¿Qué demonios hacen los Boludo's, con Marcelo y toda esa miseria, a sólo seis puntos del Barça en un histórico año de récords, de fútbol de babero, de actuaciones de museo? ¿Qué hacen allí, tercamente instalados en el retrovisor? Esta Caverna está oficialmente harta de explicar el rendimiento de los blancos por ese escudo que gana partidos, por esa fórmula de Capello que aún perdura y que consistía en despreciar el centro del campo y poner especialistas en ambas áreas. Basta de eso, es hora de tirar de la manta.
La culpa, atención, es de la Liga, esa competición adulterada. [Silencio dramático, redoble de tambores, pasos de fiscales]. No, amigos lectores, no ha vuelto aquel prohombre llamado Jesús Gil, obsesionado cual Relaño con los árbitros. Nada más lejos: desde aquí acusamos al menguante nivel medio de los equipos que juegan en Primera. A ese batallón de ruinas balompédicas que se encuentra entre el puesto 10º y 20º de la clasificación, esos Recreativos, esos Osasunas.
Históricamente al Barça se le atragantan los equipos de medio pelo, y este año los hay a patadas. Además de tropezar contra cuatro aspirantes al descenso -Espanyol, Numancia, Betis y Racing-, el Barça no puede contar con esa gente para que superen a La Banda. Porque aunque sólo sea por presupuesto, el Madrí es eficiente contra esos humildes clubes de aficiones que pierden el sueño por el autógrafo de Guti. Mientras el Barça se ha dejado 12 puntos contra los malos, el Madrid sólo se ha dejado siete (Getafe, Almería y Espanyol).
La cosa cambia cuando se juega contra equipos serios: el Barça, ahí da lo mejor de sí mismo. Contra los nueve primeros, sólo la absurda derrota del Calderón y el resto, victorias. ¿Qué ha hecho La Banda contra la gente seria? Lo que honradamente ha podido: cuatro derrotas y un empate (Barça, Sevilla, Dépor, Valladolid y Atleti).
Moralejas: no hay ningún segundo clasificado en la Europa civilizada que sume los puntos por partido de los Boludo's (2,25). Hay que irse al submundo de la Liga escocesa para encontrar un perseguidor del líder con mejor average goleador: el Rangers tiene +37, por +35 los de Palanca. Otrosí: en una Liga más competitiva, las miserias del Madrí serían más evidentes.
Alguien podría pensar que eso no habla mal de la Liga española, sino bien del Madrí. Pues vean ustedes a esa máquina de hacer fútbol que es el Almería y saquen conclusiones. Vean a Pochettino subiendo a Montserrat y juzguen si realmente ésta no es una liga adulterada por la incompetencia.
viernes, 20 de marzo de 2009
Bienaventurados los bávaros
Qué hermosos los tiempos en que la radio y José María García nos acercaban a regiones ignotas y nos enseñaban gentilicios como lombardo, piamontés, sajón o bávaro. Este último lo reservaba para el Bayern de Munich, el monstruo futbolístico de la Europa central, cuatro copas de Europa en sus vitrinas, eterno azote del madridismo. La simpatía de los mozos de Beckenbauer siempre ha sido cosa dudosa, pero el barcelonismo debe recordar que el Madrí acumula ocho derrotas y un empate en el Allianz Arena.
Es el Bayern un equipo poco consistente en defensa, amigo de la velocidad y el contragolpe, entregado a las genialidades de Ribéry. Sin embargo, no ha sido líder de la Bundesliga en toda la temporada. Es el único de los que quedan en Europa que puede presumir de haber marcado más goles que Eto'o, Henry y Messi ente Liga y Champions: el tridente del Barça suma 70 tantos, por 76 los chavales de Klinsmann. Sobre su entrenador, poco hay que decir: dicen de él que es un gran motivador, pero ha estado varias veces al filo del abismo esta campaña y difícilmente superará al nueve que fue (http://www.youtube.com/watch?v=avBpSzdYK4g, 7'50''). Además, tiene el problema de las bajas de sus dos mejores goleadores (Toni y Klose), que no estarán para probar la dudosa madurez de Piqué.
El problema del sorteo es no jugar la vuelta de cuartos ni de semifinales en casa. Es cierto que el Barça no ha tenido la suerte del United; también lo es que por lo menos Chelsea y Liverpool se enfrentan entre ellos. En el otro lado del cuadro, atención: si los de Ferguson no están serios -y últimamente ya no son lo que eran-, uno de los finalistas será un auténtico outsider.
En fin, gracias a las bolitas por permitirnos ver a Ribery (http://www.youtube.com/watch?v=Qg8QTUh-JuM); gracias, dirán los bávaros, por habérseles permitido ver al Barça. Bienaventurados ellos.
lunes, 16 de marzo de 2009
El hermano de la novia
Es la única diferencia notable entre este Barça y del pasado año. Acaba de sumar 200 partidos en la Liga. Con su potencia ha convertido la banda derecha del Barça en su jardín privado, donde sólo Messi tiene permiso para pisar a sus anchas. Es sin duda el mejor lateral diestro del mundo.
Ha llegado a esta Caverna, y tal cual lo explicamos, que el fichaje de Alves por el Sevilla no fue la primera genialidad de Monchi. Nada más lejos: ocurrió, según la leyenda, que un directivo del Sevilla tenía una novia brasileña apellidada Alves y con muchas ganas de que su hermano, un tal Dani, jugara en España. Por lo visto, la moza fue convincente, y en 2001 ficharon al chaval por la irrisoria cantidad de 500.000 euros.
Enseguida se supo del derroche físico de aquel 2 atípico, que jugaba a imitar a Cafú y que no tenía inconveniente en hacer vida cerca del área rival. Fue el líder sobre el campo del que se conocerá dentro de 50 años como el Gran Sevilla, con el que ganó hasta cinco títulos. Eran los tiempos en que se teñía de rojigualda la cabeza, los tiempos en que era la niña de los ojos de Del Nido, que rechazó 35 millones de euros del Chelsea. Los tiempos en que era poco menos que el enemigo público número uno en el Camp Nou por su mirada de gremlin asesino y sus celebraciones imposibles.
De hecho, fue él, en una actuación memorable (una asistencia, un gol, un larguero) quien mostró al Barça de Ronaldinho el camino de la sepultura en una increíble remontada del Sevilla con un hombre menos el mismo año en que el Barça perdió la Liga por un punto. (http://www.youtube.com/watch?v=gYhwVEKqfOo).
Hubo quien dudó de su adaptación al Camp Nou a su llegada. Pero enseguida demostró que no sólo aporta alegría a un vestuario lleno de superprofesionales: ya decía Cruyff que es muy difícil defender a los equipos que tienen un cerebro de creación en cada línea del terreno de juego, y eso es lo que representa Alves para la defensa. Quiere todos los balones y junto a Messi integra la pesadilla perfecta para los jugadores de banda izquierda del rival. Suma -atención- cuatro goles y hasta 12 asistencias del gol, siendo el tercero del equipo en este apartado. Pero además ha resultado ser un notable defensa: es más responsable que Belletti (en gloria esté) y es uno de los pocos jugadores del Barça capaces de enseñar los tacos y levantar por los aires a un rival, cosa imprescindible en un equipo campeón.
Tal vez su principal virtud, lo que da sentido a su sonrisa metálica, su zancada corta y su eterna voluntad de hacer daño al rival, es que no olvida sus orígenes: no es más que un lateral; llegó a España siendo el hermano de la novia.
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Alves
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