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martes, 4 de octubre de 2011

Barçafobia

Cuernabéu a parte, hay dos estadios en la Liga donde cada año se espera al Barça con especial ilusión para dedicar a la sinfonía de Xavi los insultos más atroces. Son Mestalla y Cornellà-El Prat (provincia de Barcelona). A estas fobias de la calle y de la grada están muy atentos los jugadores, que suelen dar lo máximo de sí mismos contra los rivales más odiados. El resultado es que el Barça suele encontrar contra estos equipos unas dificultades atroces. Ganar suele ser un parto de elefanta, con sus dolores, sus gritos, sus líquidos y placentas.
Parece legítimo preguntarse si Valencia y Espanyol, esos dos males atávicos que dicen odiar enormemente a La Banda, ofrecen un rendimiento similar cuando se enfrentan a los sucesivos engendros de los Gagos o los Altintops.
Pues bien, en el último lustro, ¡oh, sorpresa!, el Barça ha perdido, para recogijo de la segunda afición más desagradable de España, un total de 11 puntos, incluidos los dos que ya volaron este año en Mestalla. La Banda, en el mismo periodo de tiempo y con un partido menos, ha perdido seis. En el caso del Espanyol, la cosa clama al cielo. Los equipitos de Sánchez Llibre han logrado en el último lustro que el Barça -este Barça- se deje 14 puntos, con unos números que ya los quisiera el United para sí. La Banda -que este fin de semana volvió de visita a su finca favorita a cobrarse el derecho de pernada- sólo cinco.
La Barçafobia es muy legítima. Pero a ver si de una vez nos aplicamos con brío a la minibandafobia y a la chefobia.

jueves, 3 de marzo de 2011

Tortura

A falta de rivales en la Meseta, fue revigorizante el partido de ayer. "Sufristeis como perros", apunta un perico criptomerengue amigo de esta Caverna. Tiene razón, y mucho mejor así. Sufrió el Barça para sacar el balón, para quitárselo al rival, para dar cuatro pases seguidos. Sufrió ante la afición más odiosa de España, especialmente volcada cuando los vecinos del norte llegan a esos lares.
Al Valencia le falta presupuesto, que en fútbol no es sino un nueve y un diez, pero le sobra entrenador, le sobra plantilla, le sobra agresividad. Se comportaron como un equipazo durante los 90 eternos minutos: cuando Soldado le dijo a Busquets que se cagaba en su puta madre, cuando Guaita se quedó sentado dando gracias a los cielos por la vaselina fallada por Messi, cuando Il bello Pablo Hernández rozó el gol, cuando Ever le ganó dos o tres batallas consecutivas a Xavi e Iniesta. El placer de vencerles habría sido completo si hubiera jugado el gran David Navarro.
Hay que agradecerles que nos hayan recordado que el fútbol es, en esencia, una experiencia sadomasoquista. Seguro que al Barça le sienta maravillosamente esta sesión en el potro de torturas una semana antes de jugarse la vida ante el Arsenal, sobre todo porque, después de de sobrevivir a Mestalla, la Liga es azulgrana, y nadie se conforma con ella.

martes, 26 de febrero de 2008

De romanos y godos

Miércoles, 22.00 horas. En ese momento, Barça y Valencia saltarán al Camp Nou a por un puesto en la final de Copa del 16 de abril. El Barça es el conjunto copero por excelencia por su ciclotimia, su impulsividad, su amor a las remontadas y a los partidos a vida o muerte lejos del escenario internacional.
No es casualidad que haya ganado más títulos -24- que nadie, pero, sin embargo, actualmente atraviesa la mayor sequía de su historia. Este año se cumple una década del último título, algo que no había pasado nunca. Haciendo memoria de las finales que pude vivir, encuentro varios motivos para amar este título:
1) Año 88: Alexanko marca a lo Bruce Lee en una final en que la Real fue mucho mejor. Nos entrenaba Aragonés, que salía de una depresión. Ese Barça entrañable…
2) Año 90: 2-0 al Real Madrid. Txiki demuestra que dentro del área pequeña se pueden hacer pases de gol.
3) Año 96: No logro recordar quién demonios es Pantic.
4) Año 97: Amunike remata y el disparo, que iba fuera de banda, rebota en dos tíos y un traidor para acabar en gol.
5) Año 98: La gente recuerda a Hesp. Para mí será siempre la final en que alguien atendió a mis rezos en arameo y mandó fuera el penalti de Stankovic. Y ¡ojo!, Bogarde fue titular.
Estando el Barça al nivel que está, abierta por fin la caja de Pandora, cuesta ser moderado en los pronósticos –sí, veo un 6 a 1-. Pero ocurre que jugamos contra un rival desesperado, que se juega todo el año en 180 minutos y que hará lo posible por llegar vivo a Mestalla. Este equipo triste de Koeman me hace pensar en un profesor que explicaba que los pueblos godos eran irreductibles para los romanos porque libraban las batallas a las puertas de sus poblados, con sus mujeres e hijos dentro, sabiendo qué pasaría si eran derrotados.