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miércoles, 20 de febrero de 2013
Maldita cresta
Llantos, hipos histéricos, luto, mal humor, fotofobia, divorcios, broncas en los semáforos y consultas a Wikipedia para averiguar quién demonios es Constant. Duro jueves se avecina, amigos. La Champions, esa resonancia magnética a la que se someten los mejores clubes del mundo, desnudó anoche al Barça.
Esa durísima prueba dejó algunas verdades. Una: que el Barça no perdió por las malas artes del rival ni por su poco acierto ante la portería rival: los azulgrana estuvieron tan duros como el Milan, pero no crearon peligro en 90 minutos (pese a las increíbles seis ocasiones que concede la UEFA). Dos, que estaría bien afrontar ciertos partidos con una defensa que no dé risa encarar.
Sobre todo, el partido insinúa que a este equipo le falta ese cuajo, ese punto de hervor que define a los campeones, aquel intangible que les hace remontar partidos imposibles, obtener victorias inmerecidas, beneficiarse de errores arbitrales insólitos. Lo de hoy no es nuevo: si quitan al Atlético de Madrid, comprobarán que el Barça ha jugado este año cinco partidos importantes -cuatro contra La Banda y el de anoche-, en los cuales sólo ha cosechado una estéril victoria.
De la noche rescatamos el magisterio de Ambrosini, la dureza mental con que afronta partidos en que sabe que sólo va a sufrir y aburrirse, y la maravillosa afición italiana, vibrando con las entradas a Messi en medio campo, celebrándolas como si no hubiera mañana. El fútbol es único seguramente porque cada cual se lo pasa en grande como quiere. El fútbol es grande porque incluso al derrotado le queda el derecho de despreciar a su verdugo y a sus malditas crestas. Feliz jueves.
Misión en Italia
“Forse
tutta l’Italia va diventando Sicilia…”.
El día de la lechuza, Leonardo Sciascia
Ustedes sabrán que los italianos son un pueblo antiguo, magnífico en el comer, tradicional en lo religioso, sabio en el fútbol. También debe constarles que es un país puntero en el robar y bipolar en la política. Tal vez dentro de muchas décadas, nada explique mejor a la decadente Italia de esta era que la artificial y decrépita sonrisa de Berlusconi.
Silvio, el Caimán, resucitó al Milan a finales de los 80 y levantó un homenaje al maquillaje grueso con su imperio televisivo. Ha derrotado a la justicia tantas veces -y con artes tan dudosas- que es insólito que los jueces y fiscales de ese país no se hayan hecho un harakiri multitudinario en señal de protesta. A finales de noviembre de 2011 dejó su cargo de primer ministro y parecía haber abandonado para siempre la política.
Pero este fin de semana tiene la ocasión de resucitar ante el asombro del universo con unas legislativas a las que se ha presentado por sorpresa. Las encuestas no le dan favorito, pero ya en el pasado demostró que es capaz de cualquier cosa. En ese ambiente, uno piensa que tal vez el partido de esta noche pueda decidir algo más que un billete a los cuartos de final de la mejor competición del planeta. ¿Imaginan que el Barça lograra hoy un escandaloso resultado de 1-5? ¿Imaginan a Messi celebrando una y otra vez sobre el patatal de San Siro? Tal vez la genuina estampa de la masacre futbolera televisada a medio mundo entierre para siempre las ambiciones públicas de Il Cavaliere. Tal vez una goleada de esas que el Barça nos da tan a menudo arrasen para siempre a este personaje siniestro, tal vez impidan que portadas así vuelvan a publicarse.
Lo de esta noche será un entretenido ejercicio de geopolítica futbolera. Pobre Silvio, que puede jugarse su vanidad y sus retornos en una hora y media. Pobre, cuando vea a Xavi, Iniesta y Messi en el once del Barça.
Pero este fin de semana tiene la ocasión de resucitar ante el asombro del universo con unas legislativas a las que se ha presentado por sorpresa. Las encuestas no le dan favorito, pero ya en el pasado demostró que es capaz de cualquier cosa. En ese ambiente, uno piensa que tal vez el partido de esta noche pueda decidir algo más que un billete a los cuartos de final de la mejor competición del planeta. ¿Imaginan que el Barça lograra hoy un escandaloso resultado de 1-5? ¿Imaginan a Messi celebrando una y otra vez sobre el patatal de San Siro? Tal vez la genuina estampa de la masacre futbolera televisada a medio mundo entierre para siempre las ambiciones públicas de Il Cavaliere. Tal vez una goleada de esas que el Barça nos da tan a menudo arrasen para siempre a este personaje siniestro, tal vez impidan que portadas así vuelvan a publicarse.
Lo de esta noche será un entretenido ejercicio de geopolítica futbolera. Pobre Silvio, que puede jugarse su vanidad y sus retornos en una hora y media. Pobre, cuando vea a Xavi, Iniesta y Messi en el once del Barça.
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miércoles, 4 de abril de 2012
No son poetas
"De vegades penso que abans que poetes som malvats i, per tant, no tenim remei".
Jaume Cabré, Jo confesso
29 de 31. El porcentaje es tan salvaje que uno se queda sin una explicación racional para ello. Al final, la conclusión más obvia es que el Barça está condenado a ganar. Que no puede evitarlo, que hasta jugando discreto, con un Messi gris, con un juego atrancado, acabará por derrotar al rival.
No importa si el rival está lleno de campeones orgullosos, de italianos criados en Mordor. Azulgranas juegan y ganan y eso es todo. Con penaltis, con rebotes, con goles feos. El Milan desafió al Barça y, lo avisamos, se expuso a una muerte cruel y dolorosa, eso es lo que tuvo. Pobre Ibra, multicampeón de tantos y tantos títulos domésticos, una vez más frustrado. Pobres Nesta y Ambrosini. Pobre orgullo lombardo, forjado a base de copas de Europa, amamantados con hasta siete tazas de vanidad.
Hace tres semanas, un ilustre cavernícola pisó Milanello y ya informó aquí, en rigurosa exclusiva, que el Milan respiraba miedo y pesimismo ante el cruce con el Barça. Sin fe, en fútbol es muy difícil. El Barça alineó anoche a nueve canteranos, el Milan, siendo generosos, a un par de ellos; en fútbol esos detalles cuentan.
Los italianos fueron sabios adivinando que no estarían en semifinales, asumiendo que el Barça está condenado a pasar ronda. No por la belleza de la que es capaz el Barça, sino por el instinto homicida que esconden sus enanos; malvados antes que poetas.
lunes, 2 de abril de 2012
A puñal
El campeón del mundo contra los heptacampeones de Europa. El gran dominador del mundo del fútbol en los últimos siete años contra la legión de viejas glorias más venerable del planeta. Un sólo partido a vida o muerte. Y para dar más trascendencia a este partidazo, el Barça se batirá en las trincheras a las sólo le arrastraron Chelsea, Arsenal y La Banda. Nada de asépticos bombardeos, ni de pelotones de fusilamiento. Ese tipo de masacres ya las han sufrido en los últimos cuatro años casi todos los equipos que han vivido eliminatorias en el Camp Nou: en los diez precedentes europeos, el resultado global es de 34-7. Algunas de las tormentas de fútbol más intensas que han generado jamás Xavi y Messi se han producido en estas ocasiones; Olympique de Lyon, Bayern de Munich o Arsenal arrastran aún las cicatrices de semejantes humillaciones.
Pero lo de mañana será distinto. El Milan de Seedorf y Ambrosini se ha ganado el respeto del barcelonismo por haber frenado a un equipo que a menudo parece incontenible. Y ha despertado un viejo fantasma: el Barça de Guardiola sólo ha fallado una vez en Champions, contra otro equipo italiano que tampoco se avergonzaba de acumular jugadores en su área. Aunque el Barça viva el mejor momento de la temporada, aunque ante el Athletic ofreciera su enésima exhibición consecutiva, con recitales de Alexis, Alves o Mascherano, aunque hasta Piqué reivindicara su parentesco con el mejor central que han visto jamás varias generaciones de barcelonistas, el reto está ahí. Se trata de mantener la cabeza fría en el abismo y de volar el autobús antes de ser arrollados en algún contragolpe.
Ante una cita como ésta, la principal baza azulgrana no estará en la calidad, sino en un vestuario donde hay gente que llora en la derrota. El Milan ha llevado al Barça al punto de no retorno en que Messi sale del tanque, se arremanga, saca el puñal y encara al enemigo. Tal vez Nesta pueda sonreír ante esta situación. Haría mal: Messi es capaz de arrasar pero también puede dar una muerte íntima, sangrienta y entre gruñidos. Una muerte más épica, sí, pero infinitamente más dolorosa.
martes, 27 de marzo de 2012
Los venerables
-Forse lei crede che io sia troppo anziano, ma invece…
Italo Calvino, Se una notte d'inverno un viaggiatore
La Copa de Europa debería ser siempre así: dos partidos a vida o muerte y contra un equipo que prácticamente dobla en Champions las temporadas que el Espanyol ha estado en Segunda. Y además, son italianos. Y lideran la Serie A. Y tienen estrellones como el rey de Youtube. Y un propietario incivilizado digno de la España de los 90.
Pero si algo resulta apasionante del Milan es su capacidad para seguir en la elite año tras año a pesar del geriátrico que tiene montado. Tras varias temporadas rejuveneciendo la plantilla, el Milan sigue siendo el genuino Ejército de los Muertos que imaginó Tolkien, con leyendas como Seedorf (esta semana cumple 36 años), Gattuso (34, no inscrito), Nesta (otros 36 años, ahí va ese hombre) o el inigualable Dios de la Fealdad Balompédica, Pippo Inzaghi (38). En esa casa de insensatez, además de Cabralocavic tenemos a maestros del humor como Cassano (no inscrito), Maxi López o Robinho, y a otros veteranos mercenarios como Van Bommel (34, sancionado para el partido de ida), Abbiati (34) o Zambrotta (35).
Pero son italianos. Y en el Camp Nou ya hicieron lo que hicieron. Y el Barça está en el mejor momento del año y no sería raro un 2-6. Pero seguirán siendo italianos. Todo orgullo, con un escudo heptacampeón. No son ancianos, son venerables. Y como el viejo del cuento de Calvino, aún se ven capaces de darle un revolcón a la bella Ludmilla.
miércoles, 14 de septiembre de 2011
Una lección
Durante todo el día, comparando el potencial de ambos equipos, uno imaginaba el partido Barça-Milan como la colisión entre un Ave última generación y una carroza tirada por dos viejos jamelgos. La maravilla de Messi contra una gente que cree en Ambrosini, Nesta, Zambrotta, Gattuso, Inzaghi. No reparar en la nacionalidad de dichos jamelgos era un error.
Pronósticos fallidos al margen, la resolución del partido fue poética, tan barroca que en cierto modo era previsible. Qué maravilloso fue ver a Nesta rebañarle a Messi un eslálom antológico cuando ya se olía el gol. Qué lección de Seedorf. Qué lástima que esta competición, a estas alturas, tenga la emoción de un Teresa Herrera: habría sido tremendo un partido de vuelta en San Siro contra esta falange de ancianos infernales.
No caeremos aquí en el ridículo del pánico, los reproches y el fin de ciclo. Pero sí conviene una reflexión: es 14 de septiembre y el Barça ya ha encajado dos o más goles en cuatro partidos oficiales. Exactamente las mismas veces que en toda la pasada temporada. Pep, a tus niñitas las sacas contra el Villarreal, pero contra los viejos y los orgullosos, Busquets tiene que ser pivote.
En fin, que nada empañe esta gran lección: grazie, Milan, nos inclinamos ante sus cicatrices.
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