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domingo, 16 de octubre de 2011

Balones con forma de tibia (I). Ruz, del Nàstic


Arrancamos hoy una nueva sección que espero les depare grandes carcajadas. Versa sobre penaltis clamorosos que los defensores niegan: hay pulsión criminal, debate ontológico, drama... Les conmino principalmente a fijarse en la magnitud del palo y en los gestos de inocencia de los malhechores. Convendrán conmigo en que el fúngol puede ser una cosa la mar de divertida. Desgraciadamente, las imágienes de este antológico penalti se han evaporado de Youtube. Fue una obra de arte, créanme, que lució aún más por la cara de monaguillo del malhechor. Las crónicas apenas lo explicaban
PD. Esta sección se inspira en artistas como don Patricio Kluivert (tiró por la borda una UEFA palmeando un córner) o el mítico Torrejón.

jueves, 13 de octubre de 2011

Contrabandistas y piratas

No hacía falta verle la cara a Belletti o conocer las andanzas nocturnas de Deco para saber que los profesionales del fútbol no son sino contrabandistas en calzón corto. Dos hermosas noticias nos recuerdan hoy esta realidad: en una esquina del ring, cuatro bollicaos del Ceuta -territorio de civilización y progreso- han sido arrestados por tráfico de drogas. ¿Piensan ustedes que los juveniles no comparten la malicia de sus congéneres profesionales? Yerran. Les conmino a ver cualquier partido del Barça juvenil, fíjense en ese animalico azulgrana llamado Dongou, o en Samper, o en Bagnack: el fútbol es el arte de competir y vencer y a estas edades, y mucho antes, los buenos ya son natural born killers.
En la esquina opuesta, un ídolo absoluto de este foro, el ex árbitro Eduardo Pérez Izquierdo. Es sabido que los trencillas tienen dos talentos naturales: conjugar armónicamente sus apellidos y soportar los insultos y la inquina social de esta España del Tito Flo, Marca y As. Por si su condición de árbitro no fuera suficiente, Pérez Izquierdo deberá convivir en adelante con el estigma de narco y ex presidiario.
Déjenme decirlo. Señores del fútbol, no trafiquen. Uno nunca sabe cómo acabará cuando combina una droga con otra. Y déjenme añadir: ¡qué hermoso es nuestro zoo!

lunes, 28 de junio de 2010

Lo absurdo y lo vetusto

El gran Frank Lampard ha llevado al fútbol esta semana el debate sobre la tecnología como remedio contra los errores arbitrales. Desde distintos foros han salido todo tipo de cerebritos y futbólogos pidiendo la implantación de todo tipo de gadgets para fiscalizar el maravilloso mundo del balón.
Contra toda esa chusma, Dios nuestro señor ha escrito su brillante alegato. Desde esta caverna sólo queremos añadir una cosa: lo que está en juego con el ojo de buitre y ese montón de estupideces ni más ni menos que la esencia de este deporte, a saber, su imprevisibililidad. Quienes piden cablear los terrenos de juego atentan, en realidad, contra ese principio supremo del fútbol que es el absurdo.
Porque la cruzada contra los goles fantasma es el inicio, pero más tarde vendrá el monitor para juzgar las acciones polémicas -algo que ya se hace en esa aberración llamada hockey sobre hierba-, después, el rearbitraje de los partidos desde el televisor buscando acciones no vistas por el ojo biónico. El entierro definitivo sería la decisión de dejar de contabilizar los goles para decidir el ganador de los partidos en función de criterios como justicia y merecimiento.
Eso no existe en el fútbol. El fútbol es el altar que consagró la civilización a la guerra simulada y a la cultura del error. El fútbol son las corruptelas de Italia en los 30, la derrota de Hungría en el 54, la final de los palos cuadrados, el Estudiantes de The Animals y Veleno Lorenzi (aquí, su mayor genialidad cítrica). El fútbol son codazos, agarrones e insultos en la oreja, montones de artes ajenas al mundo de la justicia y que inciden en el universo de posibilidades que se abre entre portería y portería.
Si esta diatriba tecnófoba no les convence, espero que entiendan, al menos, que cuanto más se aleje de Wimbledon, mejor será el fútbol. Miren, si no, la F1, esa putrefacta sublimación de la tecnología. ¿Imaginan a Tévez de blanco y con raqueta? ¿Le imaginan mirando, enloquecido, las minifaldas de las azafatas en el podio del GP de Mónaco? Claro que no. Lo suyo es el fútbol, esa cosa vetusta, ese deporte absurdo y sin justicia.
PD. Si la hubiera, sería impensable que España llegara a semifinales de un Mundial con ese infame doble pivote después de enfrentarse a Paraguay.

martes, 26 de enero de 2010

El refugio de los perdedores

Fue una fría de hace ya 20 años. En compañía de mi primo, vimos cómo el Sevilla de Polster ganó 3-4 en el Camp Nou con infame arbitraje de Brito Arceo. Cuando pitó el final, quise irme. Mi primo negó con la cabeza y señaló a la parte inferior de la tribuna: decenas de aficionados se agolpaban sobre el túnel de vestuarios para arrojar botellas y cojines al trencilla. Su salida del campo fue épica, escoltado por policías y bajo una espesa lluvia de objetos. Lean con detenimiento, debió ser gordo:
A pesar de episodios como éste o el célebre penalti de Guruceta ( (25"), los árbitros nunca deberían ser noticia. Probablemente un día fueron inadaptados, víctimas de bullying escolar, horribles jugadores de fútbol que aspiraban a ser laterales zurdos, gente con vida sexual escasa y apellidos de pazo gallego donde jamás se leyó un libro. Lo propio en la afición es insultarles: desde aquí queremos apoyar el insulto instantáneo, fresco y sonoro, el "¡Burro!", o ese más trabajado, el "¡Sinvergüença!". Pero después del partido, a hablar de los futbolistas.
No es casualidad que nunca jamás en esta Caverna hayan aparecido comentarios sobre árbitros. Eso es exactamente lo contrario a lo ocurrido en los medios afines a Florentino desde que comenzó a perderlo todo. As fue el primer diario que acuñó el término villarato después de haber apoyado descaradamente a su rival en las elecciones a la RFEF, Gerardo González. Según la hemeroteca, la cantinela de que Villar favorece al Barça comenzó en 2004, una época en que el Barça no necesitaba precisamente ayudas para humillar a La Banda.
Esta descabellada teoría de la conspiración es tan absurda que no merece muchos más comentarios. Queridos cavernícolas, aquí no hablaremos de los men in black, es cosa de lerdos. Les dejo, eso sí, lo que el inventor del villarato, Alfredo Relaño, escribió en 2002 hablando de cómo la culerada criticaba a los árbitros: "Eso de la coartada victimista es lo que ha reducido el papel histórico del Barça a su dimensión real: una Copa de Europa frente a ocho. El camino bueno es ignorar las injusticias del azar (una de cuyas formas es el arbitraje) y poner uno de su cuenta los mejores medios. El camino malo es repetirse como una letanía que al rival se le conceden favores y que juega con ventaja, porque eso equivale, justamente, a darse por vencido".