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lunes, 9 de enero de 2012

Cinco apuntes depresivos (con una amenaza al pie)

1) En cuanto Tamudo marcó a mediodía y el pelirrojo Scholes resucitó por la tarde, quedó claro que sería un derbi difícil para el Barça.
2) Guardiola optó un día más por el 3-4-3, un sistema que contra equipos muy agresivos ha dejado un balance triste.
3) El partidazo que hizo el Espanyol ayer nos recuerda que lo primero en el fútbol es el hambre y la voluntad de ganar. Por momentos, los periquitos parecieron absolurtamente invencibles; el Barça estaba en modo funcionario de correos.
4) Siempre se ha dicho que los equipos campeones remontan en los últimos minutos. Este año ocurre lo opuesto, existe una cierta maldición ofensiva en esa fase del partido que ha llevado al Barça a fallar en siete de los 13 partidos apretados que ha jugado en toda la temporada: Anoeta, Milán, Mestalla, Sevilla, San Mamés, Getafe y Cornellà.
5) El Espanyol sigue implacable en su condición de filial y principal aliado de La Banda. Las estadísticas dicen que en los últimos cinco años le ha quitado 16 puntos al Barça, por sólo cinco al Madrid. Cosas de la motivación.
*Con todo ello, se ha disparado la rabia que produce este equipo que va de azul y blanco, que ha perdido esta temporada contra potencias como Osasuna, Mallorca o Zaragoza y que vive exclusivamente de amargar a la culerada. Y uno mira y repasa el cuadro de la Copa de Rey y se permite rezar: Dios quiera que el Espanyol llegue a esa final. Se arrepentirán de haber saltado al campo.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Jarabe de palo

¡Qué bello despertar el lunes y verse 15º, en la noble compañía de Betis, Athletic, Mallorca y Málaga! ¡Qué bonita forma de comenzar la Liga tras tres meses de pesadilla sin fútbol! ¡Qué hermoso ver al Espanyol líder! Esta caverna no ha perdido el oremus a pesar de sus esfuerzos en esta dirección durante el fin de semana: las derrotas en septiembre son una bendición del cielo siempre y cuando no turben la mente de los dirigentes.
Recuerdo una conversación con cierto sabio a quien se ha hecho habitual ver sonriendo junto a Guardiola en cada entrenamiento, que aseguraba, convencido, que nada mejora tanto a un equipo como el linchamiento mediático tras las derrotas. "Cuantos más palos, mejor: se junta el equipo y cada cual saca el orgullo". El propio entrenador, que suma un gol en los últimos tres partidos oficiales, ya avisó antes del partido qué esperaba en caso de no ganar. "No pasa nada, saldré aquí a que me deis de hostias". No lo decía con miedo, lo decía sabiendo que eso ayuda.
Este deporte no entiende de impaciencias y se cuece en primavera. Los campeonatos se ganan entonces, siempre y cuando no se llegue al final de la primera vuelta realmente descolgado. Eso no ocurrirá, y menos viendo la sabiduría con que el entrenador trabaja a largo plazo. La presencia de Pedro, Hleb, Piqué y Busquets en el campo ayer fue un aviso de que sólo jugará el que llegue mejor al partido, el que más haya entrenado. Eso puede costar puntos en otoño, pero da títulos en mayo.
Lo único preocupante del partido fue ver que la suerte nos da la espalda -a la larga, la fortuna siempre se iguala- y constatar que falta gol. Cruyff y Txiki no ficharon el pasado verano, ellos sabrán por qué. Pero a este proyecto joven y tierno le conviene aprender a sufrir.